MI PALCO SOBERAN0

Consulta: Unió ya la enterró

Unió Democràtica su­giere “aplazar” la con­sulta del “9-N”, Mas la man­tiene y ERC pro­mete rea­li­zarla

Artut Mas y Oriol Juqueras
Artut Mas y Oriol Juqueras

El ve­rano po­lí­tico ca­talán con­tinua muy ani­mado, entre el es­cán­dalo del ex pre­si­dente de la Generalitat, Jordi Pujol – que pre­tende que­re­llarse contra la banca an­do­rrana, por re­ve­la­ción de se­cretos – y las dudas que pla­nean sobre la im­pro­bable ce­le­bra­ción de una con­sulta so­be­ra­nista, el do­mingo día 9 de no­viembre del año en curso.

Entretanto, la Assamblea Nacional Catalana (ANC), entidad organizadora de la “V” ciudadana en pro de la consulta pro independentista – que prevé movilizar más de un millón de personas en Barcelona, el 11 de septiembre, fiesta nacional catalana de la Diada – reconoce que, de momento, sólo hay unas 115.000 personas inscritas, muy por debajo del ímpetu movilizador que representó la “Vía Catalana”, del pasado 11 de septiembre de 2013, cuando unieron en una cadena humana, de más de 450 kilómetros, toda la costa de Cataluña, desde la frontera norte, con Francia, hasta el sur, con Castelló.

¿Se está debilitando la corriente popular pro independentista? Así lo creen desde el gobierno del presidente Mariano Rajoy, o los editorialistas del Financial Times. Pero, en realidad, habrá que esperar hasta la cita con las urnas – ante la muy improbable celebración de la consulta del “9-N” – que algunos ya vislumbran para mayo de 2015, donde podrían celebrarse conjuntamente en Cataluña elecciones municipales, como en toda España, más elecciones autonómicas anticipadas.

De momento, ciñéndonos a los hechos, hay que señalar el desmarque pro consulta de la vice presidenta del gobierno catalán, Joana Ortega, que propone un “aplazamiento” si no hay, que todo indica que no habrá, autorización legal por parte de Madrid. Unió Democràtica de Catalunya (UDC), a la que pertenece Ortega y cuyo secretario general, Josep Antoni Duran Lleida tantea la creación de una “corriente” política defensora de una “tercera vía”, ha dado el primer paso para enterrar la celebración de la consulta.

El president de la Generalitat Artur Mas, mantiene el tipo y recuerda que el Parlament de Catalunya aprobará la nueva Ley de Consultas durante la segunda quincena de septiembre. Es decir, después del soporte popular, que será importante, de la “V” ciudadana que inundará Barcelona el “11-S” desde el cruce de Gran Vía y Diagonal, en dirección hacia el suroeste de la ciudad. Pero, pocos dudan, que la Ley será impugnada por el Tribunal Constitucional, dejando en la ilegalidad la eventualidad de una consulta el “9-N”.

Sin embargo, el president Mas, en un acto conmemorativo del 300 aniversario del 11 de septiembre de 1714, cuando Cataluña sucumbió bajo las tropas borbónicas de Felipe V, dejo claro que si hay cambios o decisiones importantes respecto al “9-N”, como la previsible intervención del Constitucional, “se convocará a todos los partidos” que aprobaron la consulta para lograr el mayor consenso posible ¿En qué sentido? He ahí el dilema.

El president Mas, que siempre ha recordado que “respetará la ley”, no podrá saltarse lo que marquen desde Madrid. Y, aunque diga que no hay “plan B, ni C, ni D…” sabe perfectamente que el nudo gordiano pasa por unas elecciones autonómicas anticipadas.

Los únicos que no parecen dispuestos a claudicar son Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), cuyas encuestas les convierten en futura primera fuerza política en Cataluña. Y, entre sus dirigentes y partidarios, no hay dudas, por encima del efecto del “caso Jordi Pujol y familia”, ni por las tensiones en la coalición de CiU. El portavoz de ERC en el Congreso, Alfred Bosch, y candidato de ERC a la alcaldía de Barcelona, lo dejo claro: “Nuestra posición es votar pacíficamente sobre el futuro de Cataluña” dijo Bosch. “Si el Gobierno español está dispuesto a hacer un disparate para impedirlo, esta provocación no nos desviará de nuestro objetivo central”. Es decir, la independencia.

Artículos relacionados