Los cam­bios re­gu­la­to­rios obligan al grupo ita­liano a mo­di­ficar su es­tra­tegia en España

Enel hace maletas en España después de adquirir el negocio latinoamericano de Endesa

La es­pañola com­pen­saba sus malos re­sul­tados en España con los in­gresos en Chile, Argentina y Perú

Sede de Endesa
Sede de Endesa

Endesa aban­dona el mer­cado la­ti­noa­me­ri­cano en favor de su ma­triz ita­liana Enel, una de las puertas que la eléc­trica abrió a través de la chi­lena Enersis con la idea de ex­pan­dirse por todo el con­ti­nente. Además de Chile, Brasil, Argentina, Colombia y Perú pa­sarán a de­pender del grupo ita­liano. La re­es­truc­tu­ra­ción que el má­ximo eje­cu­tivo de Enel, Francesco Starace, ha di­señado deja a la com­pañía es­pañola li­mi­tada al mer­cado ibé­rico: España y Portugal, lo que la con­vierte en una em­presa de se­gundo rango dentro del sector ener­gé­tico.

Endesa pierde así la joya de la corona que era el gran mercado de Latinoamérica, hacia donde miran todas las empresas españolas’, incluida la banca: Telefónica, Iberdrola, Acciona, BBVA, Santander, Ferrovial, ACS… y se queda en exclusiva en una región como la española y la portuguesa donde el consumo eléctrico está estancado, y donde la propia regulación eléctrica que ha impuesto el Gobierno de Mariano Rajoy, la impide crecer.

Los cambios regulatorios que el Gobierno español ha establecido en el sector eléctrico con la reforma de hace un año que generan demasiada inseguridad al sistema y la serie de impuestos que ha cargado a la generación eléctrica y la distribución está obligando a cambiar las estrategias de las eléctricas y de sus accionistas. El consejero delegado de Enel, Francesco Starace, anunció que la operación se enmarca dentro de un plan de reorganización cuyo objetivo es reducir la deuda de la italiana que se sitúa en 41.400 millones de euros.

Fuentes consultadas aseguran, en cambio, que la nueva estrategia va dirigida a preparar la compañía para su venta y, en un futuro abandonar incluso el mercado español. Por tanto, un primer paso sería sacar los activos buenos y pasarlos a la matriz. Es decir, Enel Energy adquirirá los activos de Enersis y de Endesa Latinoamérica. Y un segundo, sería hacer una Oferta Pública de Venta de Acciones (OPV), vendiendo, primero, un 30% y, después, perder el control. Actualmente, la eléctrica italiana tiene un 92% del capital y el resto cotiza en el mercado, con lo que se quedaría de momento con el 60%.

La cotización de Endesa roza los 29 euros con lo que su capitalización se elevaría a unos 31.000 millones de euros. El grupo italiano aseguró que estudiará, siempre y cuando las condiciones del mercado lo permitan, eventuales operaciones en el mercado de capitales que puedan poner en valor las acciones de Endesa y resolver la situación actual de limitada liquidez del título.

Fuentes eléctricas han calificado la operación de Enel sobre Endesa de “noticia pésima para el sector”. Una operación que, según señalan, va a permitir que la eléctrica española pierda el 40% de su valor actual y se convierta en una eléctrica de segundo nivel. La reestructuración de Endesa que ha costado con el plácet del Gobierno español, debería, cuando menos, hacer meditar al propio Rajoy y a los ministros de Hacienda e Industria y Energía, Cristóbal Montoro, y José Manuel Soria, respectivamente.

Enel entró en Endesa en 2007 de la mano de Acciona, con el visto bueno del gobierno del ex presidente Zapatero, para detener la entrada de la alemana E.ON. Después, Endesa perdió la titularidad española tras la salida de Acciona y su control pasó a manos italianas con el 92% del capital.

Un referente en Latinoamérica

La salida de Endesa del mercado latinoamericano deja a España sin un referente en un sector tan importante como el eléctrico. En su día, la eléctrica española tuvo que pelear fuerte con el Gobierno chileno y accionistas particulares para hacerse con el control de Enersis y ahora se ve sin un activo primordial. Precisamente, Iberdrola y Gas Natural Fenosa están moviendo todos sus peones en el mercado latinoamericano con mejores perspectivas que el mercado español. La liberalización que el presidente mexicano Enrique Peña está permitiendo participar a estas dos compañías en varios proyectos eléctricos. Concretamente, Iberdrola tiene previsto invertir unos 4.000 millones de euros en México en los próximos seis años.

La estocada de la eléctrica italiana sobre Endesa es interpretada por la mayoría de los expertos como una demostración palpable del fracaso de la actual política energética, que lo único que está logrando es desincentivar al sector, que no invierta en España y que abandone el país. La eléctrica alemana E.ON acaba también de poner en venta su negocio eléctrico en España -la cuota del mercado que tiene tras adquirir en su día Electra de Viesgo a Endesa- y dejar el mercado por los mismos motivos: demasiada regulación, caída del consumo y, por tanto, de los ingresos, y muchos impuestos. En su momento, E.ON pagó por Viesgo unos 6.000 millones de euros y ahora estaría dispuesta a venderla en 3.000 millones.

Desde hace un año que se aprobó la actual reforma energética, todo el sector, incluidas las empresas de renovables, están que trinan con el Gobierno, pero también las grandes patronales de las industrias y los fondos de inversión, que han invertido en el sector con una regulación que aseguraba un tipo de ayudas a las energías renovables y donde ahora han cambiado totalmente las reglas de juego.

La Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) ha recurrido ante el Tribunal Supremo el Real Decreto sobre renovables y la Orden de parámetros retributivos por considerar que “se ha alterado de forma súbita y unilateral el marco retributivo, que determinó el modelo financiero y de negocio. En base al cual se realizaron las inversiones en los proyectos de energía renovables en perjuicio directo de los inversores”. “Ello ha sumido a las empresas del sector renovable en una situación crítica e incontrolable, que pone muchas instalaciones al borde de la ruina, cuando no las aboca directamente al cierre”, subraya la APPA.

Apuesta por España con condiciones

El grupo italiano lo ha dejado meridianamente claro, señalando que la intención de Enel Energy es potenciar Endesa, dotándola de un negocio focalizado y “comprometido” con el mercado ibérico pero siempre dentro de lo que el actual marco regulatorio pueda ofrecer. Es decir, Endesa crecerá e invertirá en España si las perspectivas económicas mejoran y si la política energética cambia. Si no es así, su potencial de expansión será Latinoamérica, la zona donde Endesa tenía su gran mercado.

En el comunicado emitido, expresa también que uno de los objetivos es “adecuar la estructura organizativa y societaria del grupo Enel, con el fin de dar una respuesta eficaz a los distintos requerimientos de los mercados en los que el grupo está presente, agrupando las distintas líneas de negocio y optimizando la estructura patrimonial y la solidez financiera, lo que repercutirá de manera favorable en todas las sociedades participadas del grupo. El consejo de la matriz italiana solicitará al consejo de Endesa que proponga el reparto de un dividendo extraordinario en efectivo a sus accionistas.

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