El grupo ad­qui­rido tiene una ren­ta­bi­lidad sobre ventas diez veces menor

DIA afronta uno de sus mayores retos comerciales con El Árbol

España pa­sará a su­poner más de dos ter­cios del ne­gocio total de la ca­dena

Supermercados el Arbol
Supermercados el Arbol

La compra del grupo El Árbol por parte de DIA su­pone para esta úl­tima uno de los ma­yores retos co­mer­ciales de su his­to­ria. Financieramente la ope­ra­ción no es pro­ble­má­tica, ya que DIA tiene caja su­fi­ciente y además no va a tener que hacer des­em­bolsos de efec­tivo a corto plazo. Desde el punto de vista del ne­go­cio, sin em­bargo, su­pone la en­trada en seg­mentos co­mer­ciales nunca ex­plo­rados por DIA, como el de los al­ma­cenes para pro­fe­sio­nales (los cas­h&­ca­rrier).

Además, adquiere una cadena con una rentabilidad sobre ventas que es muy inferior a la que acostumbran las tiendas DIA. Por la parte positiva, la compra de El Árbol refuerza la última apuesta de DIA, las tiendas de artículos frescos perecederos. Por la negativa, es más que probable que, aunque mantenga la marca, tenga que realizar algunos ajustes en cuanto a la superficie abierta y la plantilla para cumplir los objetivos de rentabilidad. Y una cosa más: la venta del negocio francés y esta adquisición eleva diez puntos el peso de España en el reparto del volumen de negocio de DIA.

Una operación que se daba por fracasada hace pocos meses ha resurgido de sus cenizas. Las cajas de ahorros presentes en el accionariado de El Árbol llevaban desde 2012 intentando vender su participación en el grupo sin éxito. Entre otras cosas, porque la única forma de sacarlo adelante era comprarlo entero. Es decir, no sólo la parte que controlaban las cajas, sino el resto de las acciones, para poder reconducir los planes de empresa. Las cajas tenían un 40% del capital, suscrito a nombre de una sociedad denominada Madrigal Participaciones, en la que están presentes Caja España Duero (con un 65,8% de la sociedad), Bankia (13,2%), La Caixa (ha heredado de Caja Burgos el 14,3% de Madrigal) e Ibercaja, que también ha heredado de la Caja de Ahorros de La Inmaculada (CAI) un 6,78% de la sociedad de inversión que mantenía con el resto de las entidades financieras.

Además, Ibercaja ha heredado de la CAI un 8% de participación directa en El Árbol, procedente de una antigua inversión en una cadena de supermercados aragonesa (Galerías Primero) que la CAI adquirió a Nozar. Con este conglomerado, las cajas tenían el 48% directo de la propiedad de El Árbol. Otro 10% estaba en manos de Martinsa Fadesa y un 10% adicional lo tenía Grupo Norte (ambos estaban asociados a través de una sociedad anónima denominada Empresarios Integrados).

Del 32% restante del capital del grupo, un 2% es autocartera y el 30% que queda estaba en manos de otra sociedad denominada Castellana de Inversión, cuyos propietarios son los directivos de El Árbol, encabezados por el consejero delegado, Juan Pascual. Este equipo directivo no goza precisamente del favor de los sindicatos y empleados del grupo, que han acusado en repetidas ocasiones a los gestores de dirigir la cadena de supermercados sin un rumbo claro. Además, la mezcolanza de accionistas hacía necesario que quien comprara pudiera hacerse con el mando sin posibles interferencias. Y eso es lo que ha hecho ahora DIA, aprovechando dos circunstancias que le han sido favorables.

Acuerdo con Carrefour

La primera de ellas es que acaba de cerrar el acuerdo con Carrefour para venderle la parte francesa del negocio de DIA en Francia por una cantidad que, a espera de ajustes, ha sido fijada en 600 millones de euros. La segunda, que los gestores de El Árbol no han sido capaces de convencer ni siquiera a las cajas accionistas para que pusieran sobre la mesa un crédito de 10 millones de euros para llevar a delante un plan de viabilidad.

Ahora, junto con la compra del total de las acciones, DIA pondrá 7,5 millones de euros en metálico para que El Árbol pueda mantener una actividad que tenía seriamente comprometida. Desde el punto de vista financiero, la operación no desgastará las cuentas de DIA, ya que con la venta de su negocio francés va a ingresar dinero suficiente para financiar esta nueva adquisición sin ningún problema.

De hecho, los analistas (ver Capitalmadrid del pasado 9 de junio) apostaban por un precio de venta del negocio francés en el entorno de los 400 millones de euros netos y probablemente van a ser más. Fuentes del sector señalan que la deuda neta de DIA Francia es de unos 200 millones de euros y su caja alcanza los 250 millones. Si esas dos cifras pasan a ajustar el “valor de empresa” de 600 millones fijado en el acuerdo, supondrá un precio neto de 550 millones de euros, que está muy por encima de lo esperado.

Por otra parte, el precio de compra de El Árbol ha sido fijado oficialmente en un euro por el cien por cien del capital. Pero DIA se hace cargo de una deuda financiera de 99 millones de euros y de un crédito participativo que en el peor de los casos le obligaría a financiar 51,8 millones de euros. En total, pues, el esfuerzo financiero de DIA en esta operación no superará los 150 millones de euros, cantidad que puede permitirse sin problemas con lo recibido de su negocio francés. Otra cosa distinta es el esfuerzo que va a tener que hacer para poner a El Árbol en los ratios de rentabilidad que tiene DIA.

Nuevos negocios

El Árbol no ha presentado aún las cuentas de 2013 en el registro mercantil (aún está en plazo según la ley de sociedades anónimas), pero en el sector se da por seguro que en 2013 ha tenido números rojos. De todas maneras, las cuentas de 2012, que pueden servir como referencia, y que son las que todos los analistas han utilizado para hacer sus cálculos, tampoco eran ya muy boyantes.

De ahí que el actual equipo gestor se hubiera visto obligado a presentar en marzo pasado al resto de los accionistas un plan de viabilidad que duerme en el cajón de los justos. La rentabilidad del grupo medida por beneficio de explotación (Ebitda) sobre ventas netas es del 2,6%, cifra muy inferior al 6,3% de DIA. Si se mide como el beneficio neto sobre ventas, El Árbol arroja un ratio del 0,25%, que es casi la décima parte del 2,1% de DIA.

La experiencia en gestión de cadenas de tiendas le servirá a DIA para poner orden en las cuentas, pero también se enfrenta a un reto nuevo. El Árbol cuenta con 452 establecimientos abiertos, de los que 421 son supermercados y 31 son Cash&Carry, dedicados a la venta de artículos para hostelería y profesionales. Estos 31 establecimientos suponen el 15% de la facturación total del grupo y en DIA no hay tiendas similares. La gran pregunta es qué harán los nuevos dueños con ellas.

Según comentan fuentes del sector consultadas por Capitalmadrid es dejarlas como están y que supongan para DIA la entrada en una nueva área de negocio, en la que El Árbol es la tercera por volumen de ventas. La otra opción es que DIA las reconvierta y las agregue a su negocio de superficies grandes, no de proximidad, denominadas Maxi DIA, con las que podría competir con las grandes superficies para compras basadas fundamentalmente en la alimentación.

Donde no hay duda que la operación es un reto que si le sale bien puede lanzar a DIA hacia cifras cercanas a Mercadona es en el segmento de productos frescos. El Árbol tiene sus 421 supermercados volcados precisamente hacia la venta de productos perecederos y DIA comenzó en 2012 con esa línea de negocio a través de sus tiendas Dia Fresh, de las que tiene poco más de 30 abiertas en España.

Sumar la cadena de El Árbol le dará gran capacidad de compra y negociación de precios con proveedores, pero exigirá en paralelo un esfuerzo de gestión mucho mayor del que ahora realiza para sus establecimientos de Cash Fresh. La pregunta del millón en este caso es si DIA mantendrá por mucho tiempo al equipo gestor de El Árbol. Y otro punto que tampoco deja lugar a dudas es la focalización territorial del negocio que va a producir esta operación.

Antes de vender la parte francesa a Carrefour, las ventas en España suponían el 45% de la facturación global de DIA. Tras la venta del negocio galo, España ha pasado a suponer el 57% del total. Con la compra de El Árbol esa cifra pasará a ser del 67%, lo que deja en España más de dos tercios del negocio del grupo.

La parte francesa estaba en pérdidas y eso significa que con unas cuentas de El Árbol parecidas a las de 2012 (ganó poco más de 2 millones), el beneficio consolidado de DIA va a mejorar. Si logra que el grupo recién comprado alcance cotas de rentabilidad parecidas a las que tiene el comprador, las perspectivas serán aún mejores, pero eso hay que demostrarlo con cifras.

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