POLÍTICA NACIONAL

¿Corrupción? Pelillos a la mar y adelante

CiU va a re­ge­nerar Cataluña y el PSOE an­daluz España

Las fuerzas po­lí­ticas he­ge­mó­nicas en Cataluña y Andalucía in­sisten en dar mues­tras de que no se des­mo­ra­lizan por la apa­ri­ción de un caso tras otro de co­rrup­ción. Al con­tra­rio, vuelven a pro­po­nerse como mo­tores prin­ci­pales de la re­ge­ne­ra­ción y el cam­bio.

La entrada del ex-presidente de la Generalidad de Cataluña, Jordi Pujol, en la larga nómina de defraudadores de la Hacienda Pública no va a producir cambio alguno en la carrera hacia una consulta pro-independencia por parte del partido que él fundó, y lideró durante varios decenios.

El actual líder del proceso independentista, Artur Mas, estuvo hace pocos años bajo el foco de la atención pública por un caso muy similar (los fondos de una herencia depositados fuera del conocimiento de Hacienda en una cuenta en Liechtenstein), sin que ello le hiciera desistir de la jefatura del movimiento que él desenlazó al no lograr el objetivo que se había marcado para aquel momento político: el pacto fiscal entre Cataluña y el estado.

Con la confesión de Jordi Pujol acaba su utilidad como égida del movimiento nacionalista: el 14 de este mes su hijo Oriol, preconizado por su padre como potencial “hereu” de su legado político, dimitió de su cargo de portavoz de Convergencia y Unión en el parlamento, sin duda en previsión de la penosa declaración que su padre se proponía hacer, una vez que se hubo confesado con Hacienda, y como medida profiláctica exigida por el partido, dado que Oriol está imputado de tráfico de influencias por el caso conocido como de las ITV. Otros hermanos suyos se hallan bajo la lupa de la policía judicial.

La primera reacción de las fuerzas nacionalistas al conocer la confesión de Pujol ha sido cerrar filas y renovar sus respectivas profesiones de fe en que nada alterará la agenda independentista. Vayamos ahora al sur de España. Las últimas actuaciones de la juez Mercedes Alaya contra algunos de los focos de corrupción en Andalucía, los más graves de ellos originados en el seno de la Junta, tampoco producen ya conmoción ni pesar entre las huestes socialistas de esa comunidad, que acaban de presentarse en el congreso extraordinario del PSOE, finalizado ayer domingo, como el pilar más fuerte de ese partido que dice tener por objetivo la regeneración política de España.

Hace dos meses la juez imputó a veinticinco cargos de la agencia pública Idea, instrumentales en la concesión sin control ni justificantes de ayudas para cursos de formación para desempleados. La juez evitó incluir en el atestado a los cargos políticos, con responsabilidad en el caso que gocen de la condición de aforado, para evitar que la investigación se escapase de sus manos y fuese elevada al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Los casos de dos ex-presidentes de la Junta, Manuel Chávez y José Antonio Griñán, están a las puertas del tribunal Supremo. A aquellos veinticinco se les imputa malversación y prevaricación. La juez investiga el destino y uso de nada menos que €950 millones.

España ascendida a la categoría de enemigo

El sustituto de Oriol Pujol, Josep Rull, anunció el domingo 27 la “refundación” del partido Convergencia Democrática de Cataluña, socio mayor de la coalición gobernante. El nombramiento de Rull cierra de forma simbólica la etapa Pujol, porque el favorito de la poderosa familia era Jordi Turull.

Rull es conocido por su inquebrantable compromiso con el proyecto de independencia, más allá incluso de cualquier interés político coyuntural del partido. Consecuencia de esa posición fueron los continuos desencuentro con Josep Antonio Durán, líder de Unión Democrática y secretario general de la coalición CiU hasta su reciente dimisión, provocada posiblemente al prever que el próximo encuentro entre Artur Mas y Mariano Rajoy no va a dar satisfacción a las demandas que ayudarían al ‘president’ a mantener el control del proceso soberanista, frente al continuo avance electoral de Esquerra Republicana.

Rull anunció que el partido entraba “en una nueva etapa”. El nuevo coordinador general hablaba en la clausura del curso de verano de la Joventut Nacionalista de Catalunya, de CDC. La refundación, al parecer, incluye ocuparse más de la “justicia social” y practicar una regeneración democrática, en la que incluyó expresamente pedir explicaciones al ex-presidente Pujol, porque “Cataluña está por encima de cualquier persona, por relevante que haya sido”. El partido, dijo, debe adoptar una forma de hacer política “honesta y transparente”. Como si deseara cumplir la exigencia de Rull, la “líder” de las juventudes, Marta Pascal, sinceró su pensamiento al referirse a España como “el enemigo”.

Aquí nadie se arredra

En estos días, Andalucía ha vuelto a pisar fuerte en los centros de poder del PSOE, donde la Comunidad estuvo en los dos últimos años eclipsada debido a la proximidad de Chávez y Griñán a las puertas del Supremo. Pero ya no más. La presidenta Susana Díaz, ante la previsible e inminente salida de la crisis de sucesión, empezó por agarrarse a su base de poder, la mayor entre todas las agrupaciones, quedándose en la presidencia de la Junta y renunciando a presentar candidatura para la secretaría general del partido.

El pasado viernes Susana Díaz volvió a rechazar; esta vez la oferta de asumir la presidencia del partido. Ella no va de figurón. Sí aceptó, sin embargo, la presidencia del congreso extraordinario que había de proclamar al nuevo secretario general, lo que le daría ocasión de figurar en el centro de la escena.

El congreso eligió el sábado 26 a Pedro Sánchez como nuevo secretario general, y Díaz se mostró como una de sus constantes “manos derechas”. Sí aceptó ser elegida coordinadora del Consejo Político Federal, que se ocupa de las agrupaciones regionales. Este influyente puesto es de la máxima confianza de Sánchez, pues desde él se dirigirá el más innovador y atrevido punto programático del partido: reformar la constitución en clave federal. Díaz se apoyará para esta política en otro andaluz, el diputado sevillano José Antonio Pradas.

Este tema fue enfatizado por Sánchez en su discurso de cierre del congreso: “Todos los españoles votarán el nuevo marco de convivencia federal que saldrá de la reforma de la constitución. La vía federalista debe ser la vía de todos, porque es la única que garantiza la unión de los pueblos de España”.

Así que, sin haber internalizado la responsabilidad del PSOE andaluz en los excesos y delitos de muchos miembros de la Junta, o vinculados a ella (más de 200 imputados), el partido se lanza ahora a ayudar al nuevo líder socialista en su proyecto estrella, la federalización de España, que con “la revolución progresista” que se propone emprender, logrará la regeneración social y económica de España, de la que quedarán desterrados “la corrupción y el independentismo”, aparte, claro está, de la violencia de género y el paro.

Ni en Cataluña ni en Andalucía, por lo que se ve, los ánimos de los políticos se arredran lo más mínimo por la corrupción rampante que se enrosca en sus cuerpos como frondosa hiedra. Vengan escándalos, pero no mirar atrás, que uno se convierte en estatua de sal.

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