El despropósito de la Tasa Google hundirá más a los periódicos de papel

Los úl­timos datos ca­len­titos de OJD con­firman la ten­dencia des­cen­dente en las ventas de la prensa de pa­pel. Una caída del 16,9% de El Mundo de junio a junio es cosa se­ria. También el 6% de El País, el 2,7% de ABC y el 0,4% de La Razón, todos hacia abajo. ¿Y los edi­tores de AEDE quieren salvar los mue­bles con la Tasa Google? Van da­dos.

Está siendo un largo viaje, y queda mucho camino por recorrer. El suficiente como para inventarse un nuevo modelo de negocio que recupere cuota de publicidad, suscripciones y otros ingresos atípicos. Pero entre ellos no debe figurar la mal llamada Tasa Google para cobrar a los agregadores por enlazar sus contenidos. ¡Pero si lo que tenían que hacer era pagar por el reenvío de miles de visitas, que los posiciona mejor para vender anuncios!

Sin embargo, la Comisión de Cultura del Congreso ha aprobado de tapadillo en pleno verano, con el voto del PP nada más, la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual que incluye esa demencial Tasa Google. Es autodestructora por un lado y una engañifa por otro. ¿Qué es eso del ‘derecho irrenunciable’ de los editores a cobrar ‘una compensación equitativa’ por la publicación de los contenidos enlazados? De qué derecho de autor se está hablando? ¿Quién es el propietario de esos derechos?

En todo caso, los ingresos que generara la Tasa Google, que es de esperar desaparezca en lo que le queda de camino legislativo legislativo, deberían distribuirse. Para empezar, a las agencias de prensa, que según varios estudios proporcionan entre el 70% y el 90% del contenido de los periódicos. Los editores pagan esos servicios, sí, pero para imprimir sus periódicos y para su web. Dineros adicionales deberían compartirlos con los suministradores de noticias.

Pero las grandes agencias internacionales se deben a su vez a otras más pequeñas en cada país, de donde recogen información. Otra parte para ellas. Y de los periódicos locales. Otra parte. ¿Y qué decir de los redactores de los diarios, de los colaboradores, blogueros, becarios, etc.? Venga un porcentaje. ¿Dónde empiezan y terminan los derechos?

Eso es, ¿cómo no se dan cuenta los editores de que se están enterrando ellos mismos? Es que no se pueden poner puertas al campo. Un ejemplo: cualquier día, un diario nacional publica una entrevista exclusiva con un ministro, pero no la cuelga en su web para que los lectores compren el periódico. Vale. ¿De verdad vale?

Nada de eso, porque inmediatamente un avispado redactor de una agencia de información hace una noticia con esa entrevista y la envía a todos sus abonados. Y ellos sí la cuelgan destacada en sus portales. De manera que todo el mundo se entera de lo más relevante de la entrevista, ‘recogida por Europa Press’ o ‘recogida por EFE’, mientras el único medio que no recibe visistas de lectores es el que tiene la exclusiva. Es de locos. ¿Le van a cobrar a la agencia por el derecho a informar? Hasta ahí podíamos llegar.

Más preguntas: ¿quién es el Gobierno para adjudicarle a una parte los derechos que correspondería a muchos de muchos países?; ¿quiénes son los editores para querer apropiarse de los derechos de miles y miles de medios y personas de todo el mundo?; ¿cuánto van a pagar los eximios editores de AEDE a Google por los enlaces que les proporcionan cuatro mil millones de visitas al mes, que a su vez les posicionan para vender sus banners y hacer sus campañas? ¿Por qué no se atreven a pedrle a Google que no aparezcan enlaces a sus medios, como han hecho en Brasil? En Alemania fue distinto. Fue Google la que empezó a borrar a los medios de Google News. Los periódicos pidieron volver, porque les beneficia. Igual en Francia. Y en España.

Y luego está la otra cara de la moneda. ¿Cuánto estarían dispuestos a pagar los miembros de AEDE por el uso de Google que hacen sus ejecutivos y sobre todo sus periodistas? En realidad, dependen de Google. Hoy no puede nadie investigar o documentar sin recurrir a bucear en la red en busca de tal o cual dato, o fecha, o nombre, o cifra. Pero si quieren seguir adelante con la descabellada Tasa Google, se acelerarán los entierros de medios. ¿Apuesta alguien?

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