MI PALCO SOBERANO

¿Dónde está el fiel de la balanza?

No hay acuerdo en la va­lo­ra­ción del dé­ficit fis­cal, como tam­poco lo habrá en la reunión entre Rajoy y Mas

Si se usa el pa­rá­metro de unas ba­lanzas clá­si­cas, las que in­dican el peso mar­cando el fiel del apa­rato de pe­sar, es evi­dente que no hay acuerdo en dónde está el fiel de la ba­lanza en ma­teria de dé­ficit fiscal entre las cuentas del Estado y las de la Generalitat de Catalunya.

Así queda reflejado en la disparidad de opiniones: para el gobierno central el déficit fiscal de Cataluña sería de unos 8.500 euros, mientras que para la Generalitat el mismo es superior a los 15.000. Es decir, el fiel de la balanza no indica, ni de lejos, lo mismo según se sospese desde Madrid, o desde Barcelona.

¿Por qué? Simplemente porque los métodos de evaluación son diferentes. El Estado, según cálculos de la Fundación de Estudios Fedea, que dirige Ángel de la Fuente, cada catalán entrega al Estado paga cada año en impuestos 1.239 euros y recibe de vuelta 1.119, con la consiguiente pérdida de 120 euros euros anuales. Otras comunidades, como Madrid, o Baleares, superan está cifra.

Por consiguiente Ángel de la Fuente considera que tales comunidades y reciben un trato desfavorable y que debe corregirse. Pero, ¿cómo? De la Fuente no acepta que se pueda aplicar una caso parecido al sistema fiscal con que cuentan el Pais Vasco o Navarra, porque Cataluña tiene mayor potencial económico y, además, no habría argumentos para que Madrid, o Aragón, no solicitasen lo mismo. En todo caso los resultados son radicalmente distintos si se analizan desde Cataluña, sobre todo que el ministro de Economía, Cristóbal Montoro decidió enterrar el sistema de balanzas fiscales y sustituirlo por otro que excluye el método de flujo monetario, que es uno de los utilizados por los expertos de la Generalitat, dando un déficit que ronda los 15.000 millones de euros.

En definitiva, mientras las cifras bailan, y lo seguirán haciendo, el problema de fondo sigue siendo político. Tan político que, probablemente, ni siquiera lo resuelva la tan esperada reunión entre el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, prevista para el próximo miércoles día 30 de julio.

Las balanzas fiscales, la mejora de un Estatut – que se lapidó a iniciativa del Partido Popular, cuando estaban en la oposición, hasta llegar a la resolución del Tribunal Constitucional – y otros asuntos menores saldrán, sin duda, a lo largo del encuentro en la Moncloa. Lo que no habrá, por que es imposible, es que el “fiel” de la balanza política quede en un punto medio: ni Rajoy cederá en su “no” a la iniciativa de una consulta pro independentista, ni Mas tampoco.

Y, así las cosas, la balanza política seguirá en desequilibrio, al igual que la fiscal, a la espera que la sopesen los votos en las urnas. Tanto en las próximas municipales, en mayo de 2015, como de unas generales, en otoño del mismo año, o la eventualidad de unas anticipadas en Cataluña.

Al final prevalecerá el peso de los votos, en un panorama político de arenas movedizas, sobre todo para los dos grandes partidos tradicionales, PP y PSOE, que sufrirán desgaste por las nuevas formaciones en el horizonte. Y, en Cataluña, será ERC quien incline, posiblemente el “fiel” de la balanza política catalana.

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