El banco pre­si­dido por FG ya era el que menos subía antes del efecto Espírito Santo

La brecha de rentabilidad en Bolsa del Banco Santander y BBVA sigue en aumento

Los re­cursos de clientes que mueve Santander solo en Reino Unido ya son el 60% del total del grupo BBVA

Francisco González y Emilio Botín
Francisco González y Emilio Botín

BBVA cerró la pa­sada se­mana su co­ti­za­ción al borde mismo de en­trar en ren­ta­bi­lidad ne­ga­tiva para el pe­ríodo trans­cu­rrido de 2014. En con­creto, al cierre de la se­sión del pa­sado viernes día 18, la ga­nancia de co­ti­za­ción acu­mu­lada del año se quedó en el 0,29%. Todos los bancos han su­frido un serio co­rrec­tivo en la Bolsa du­rante las úl­timas dos se­manas de­bido a los pro­blemas del por­tu­gués Banco Espírito Santo y el efecto de estas ba­jadas se ha co­mido una parte de la subida que todas las en­ti­dades fi­nan­cieras co­ti­zadas en el Ibex acu­mu­laban desde el 1 de enero.

Pero antes del contagio del Espírito Santo la cotización de BBVA era ya la más rezagada del grupo. Ahora, a la espera de que antes de final de mes los bancos comiencen a desvelar sus cuentas del primer semestre, los analistas apuestan por un distanciamiento aún mayor entre los dos grandes, Santander y BBVA, a favor del primero.

Con las cifras del primer trimestre, la distancia entre Santander y BBVA en cuanto a rentabilidad de su cuenta de resultados quedó patente. Los 624 millones de euros de beneficio atribuido del banco presidido por Francisco González suponían menos de la mitad de los 1.303 millones logrados por el Santander.

Aunque un trimestre no tiene por qué crear tendencia y aunque los analistas internos de BBVA piensan que el efecto negativo de las caídas en el tipo de cambio de algunas divisas de países emergentes se irá laminando a lo largo del ejercicio, lo cierto es que el consenso del mercado no es tan optimista y mantienen para 2014 en su conjunto una relación de cifras de beneficios para ambos bancos muy parecida a la que se dio en los primeros tres meses del año.

Las cifras manejadas por el consenso del mercado (Factset) señalan que para el conjunto de 2014 BBVA podría situar su beneficio atribuido en el entorno de los 3.100 millones de euros, muy lejos de los 5.800 millones que esperan para el Santander. La relación, pues, será de casi el doble de beneficio para el banco presidido por Emilio Botín sobre el BBVA. Las razones que esgrimen los expertos para justificar tal diferencia apuntan a dos vías diferentes.

La primera, es que el negocio en España comienza a levantar cabeza con más velocidad en el Santander que en BBVA. En el primer trimestre, por ejemplo, el beneficio atribuido de su actividad bancaria en España fue de 150 millones para BBVA y de 182 millones para Santander. Aquí los analistas creen que la diferencia seguirá acentuándose, debido a las medidas que han tomado uno y otro banco para apuntalar el negocio español.

Remodelación de su estructura

Fuentes del mercado consultadas por Capitalmadrid aseguran que, por ejemplo, el Santander ha procedido en los últimos meses a una remodelación de su estructura de mando por negocios, de manera que ha sustituido un andamiaje montado sobre áreas de negocio no geográficas (banca comercial, banca de negocios, etc.) por otro sustentado en áreas geográficas, más concretamente en países, de manera que ahora las decisiones se toman no en función del tipo de negocio sino de las necesidades concretas del banco en cada país en el que está presente.

Esto acerca más la gestión del día a día a los clientes y al final redunda en una mayor potencia de la fuerza comercial del banco. BBVA no ha hecho movimientos tan drásticos y eso, según los expertos, cambia las velocidades de recuperación del beneficio.

La otra vía apuntada por los analistas es la del negocio internacional. Aquí ven un problema en la presencia de BBVA en países como Argentina, Venezuela o la misma Turquía, cuyas divisas han sufrido un fuerte proceso de devaluación con respecto al euro, lo que resta beneficios de estas áreas geográficas a la hora de consolidar las cuentas. Es verdad que BBVA sigue teniendo su baluarte exterior en México, donde las cosas le van bien.

En el primer trimestre del año el beneficio procedente de ese país sumó 424 millones de euros, lo que supone exactamente el 43% del resultado atribuido del grupo restando la parte de servicios centrales y centro corporativo. Esa excesiva dependencia de México y el declive de las monedas sudamericanas y de la lira turca son vistas como un problema por muchos analistas, que echan en falta un negocio en países desarrollados que lamine los problemas de los mercados emergentes.

En el caso del Santander, que también sufre en sus carnes los problemas de los países emergentes, tiene sin embargo algunas vías de escape. El baluarte del banco presidido por Emilio Botín al otro lado del charco es Brasil, cuya moneda ha caído menos que el resto de las divisas sudamericanas. Los analistas ven un peligro en este país una vez que se ha terminado el Mundial de Fútbol y la contestación social va a ir en aumento, lo que podría acarrear menores cifras de crecimiento económico y, por tanto, un menor margen para los negocios financieros radicados en ese mercado.

De cualquier manera, con datos del primer trimestre de este año, la parte del beneficio atribuido del grupo Santander procedente de su negocio brasileño es el 20% del total, lo que se queda en menos de la mitad del 43% de dependencia del BBVA con respecto a México. Por otro lado, Santander tiene otro bastión importante de su negocio internacional en el Reino Unido, donde Santander UK consigue otro 20% del beneficio atribuido del grupo, y con perspectivas de mejora. Por una parte, la libra esterlina no ha tenido problemas de cambio con respecto al euro, sino todo lo contrario.

Por otra, el Santander mueve en el Reino Unido unos recursos de clientes de 245.000 millones de euros, que suponen el 60% de los recursos de clientes totales del grupo BBVA. Sin embargo, la rentabilidad de Santander UK aún no está en la media del grupo, ya que acumula el 34% de los recursos de clientes y sólo suma el 20% del beneficio. De ahí, según los analistas, el potencial de crecimiento de beneficios procedentes de esta área geográfica para próximos trimestres y años.

Todas estas diferencias en el negocio han hecho que las ganancias de cotización del Santander hayan sido muy superiores a las de BBVA, tanto en lo que va de 2014 como en los últimos doce meses. Mientras BBVA ha ganado un 0,29% en lo que va de año (hasta el viernes 18 de julio) y un 38,49% en los últimos doce meses, el Santander ha visto subir su valor en Bolsa en un 12,82% en lo que va de año y un 45,92% en los últimos doce meses.

Pero quizás sería bueno eliminar el efecto Espírito Santo para calibrar en su justa medida la tendencia que llevan ambos bancos en el mercado bursátil durante los últimos tiempos. Para ello, se puede ver cómo habían evolucionado sus cotizaciones a 30 de junio último (todavía no había bajadas por el efecto portugués) y se puede comparar un semestre completo de ambos.

Pues bien, a 30 de junio último, había logrado una subida del 4% en el primer semestre de 2014, cifra cuatro veces inferior al 17,3% que había subido el Santander. Ahora, el bajón registrado por el arrastre del Espírito Santo ha agrandado aún más la diferencia, lo que tiene que ver seguramente con el trasvase de accionistas desde el BBVA hacia el Santander cuando los inversores que quieren seguir con posiciones en el sector financiero buscan mayores oportunidades de rentabilidad segura para los próximos meses. A la espera de que las cifras del primer semestre confirmen o no las expectativas de los mercados, la brecha entre ambos bancos sigue aumentando.

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