EL MONITOR DEL DÍA

La mul­ti­la­tinas re­du­jeron un 33% sus in­ver­siones en el ex­te­rior du­rante el año pa­sado

Latinoamérica: la inversión crece pero genera poco empleo

La IED subió en 2013 en México, Colombia y Panamá y bajó en Brasil, Perú, Chile y Argentina, los siete países que más ca­pital captan

Inversión en Latinoamerica
Inversión en Latinoamerica

Latinoamérica re­cibió en 2013 un nuevo mon­tante ré­cord de in­ver­sión ex­tran­jera di­recta, a pesar de la des­ace­le­ra­ción de la eco­nomía re­gional el año pa­sado. Con todo, el enorme flujo de ca­pital fo­ráneo re­gis­trado, 184.920 mi­llones de dó­la­res, un 5% más que en 2012 en va­lores no­mi­na­les, tuvo una evo­lu­ción muy de­sigual: mien­tras que México, Bolivia, Ecuador, Panamá y Costa Rica re­gis­traron los ma­yores in­cre­men­tos, la IED aflojó en países es­trella como Perú y Chile y tam­bién acusó un gran des­censo en Argentina, Paraguay, Dominicana y El Salvador, según el úl­timo in­forme de la Cepal sobre cap­ta­ción de in­ver­sión.

Además, la llegada de capital exterior, que en 2014 aminorará el paso, no ha generado el empleo esperado. Así, en la última década, cuando la llegada de capital se multiplicó por cuatro, las multinacionales solo crearon el 5% de los empleos generados en la región. "La IED sólo ha generado empleo en la última década de manera secundaria", indica el texto. Brasil, México, Chile, Colombia, Perú, Argentina y Panamá son, por este orden, los países que recibieron el año pasado mayores flujos de IED.

Latinoamérica captó el año pasado un montante récord de 184.920 millones de dólares en inversión extranjera directa (IED), un 5% más que en 2012, aunque por debajo del promedio mundial, según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2013, publicado días atrás.

Los flujos mundiales de IED se incrementaron el 11% en 2013 con respecto al año anterior, mientras que la participación latinoamericana en el total mundial se mantuvo en el 13%. La IED regional, que en 2008 se elevó a 139.842 millones de dólares, para descender a 83.723 en 2009 con motivo de la crisis global, no ha cesado de incrementarse desde entonces y en 2012 se situó en 177.012 millones. Centroamérica captó el año pasado un 21% más de IED que en 2012, mientras que el Caribe registró una caída del 19% (debido a una operación específica en República Dominicana) y Sudamérica acusó un descenso del 8% en la llegada de inversión foránea.

Sin embargo, las perspectivas para 2014 no son tan halagüeñas: la Cepal avanza una evolución de la llegada de IED de entre el 1% y el -9%, dependiendo de cómo evolucione el panorama internacional y hacia dónde dirijan los inversores sus prioridades tras la progresiva recuperación de los mercados europeos. "En 2014 hay un nuevo escenario, con el descenso del precio en los commodities y el anuncio de proyectos en nuevos rubros, que va a afectar a las decisiones que finalmente adopten los inversores", destacó la secretaria ejecutiva del organismo, Alicia Bárcena, al presentar el informe. De hecho, en 2013, el que los flujos de IED se mantuvieran en el mismo nivel a pesar de las peores condiciones externas se debió, en gran medida, a una operación puntual y especial: la compra de la cervecería Modelo por una empresa europea, por un montante de 13.249 millones de dólares, operación sin la cual las entradas de IED en la región se hubieran reducido. Esa adquisición también permitió a México recuperar su posición como segundo mayor receptor de IED regional que había perdido en 2012 a manos de Chile.

Brasil se mantuvo como el principal receptor en la región, al atraer el 35% de la IED total, si bien los flujos de capital hacia el país se redujeron levemente (-2%), al igual que sucedió en 2012. La principal economía regional captó 64.046 millones de dólares. México, segundo receptor, atrajo 38.286 millones de dólares, una cifra que duplicó la recibida en 2012 gracias a la adquisición de la cervecera Modelo por Anheuser-Busch Inbev por 13.249 millones de dólares. Por detrás de ellos se situaron como mayores destinos de la IED en cifras brutas Chile, Colombia, Perú, Argentina y Panamá.

De hecho, México (+117%) fue el país que registró el mayor aumento de la IED en comparación con el año anterior, por delante de Panamá (+61%, 4.651 millones de dólares); Bolivia (+35%, 2.030 millones); Ecuador (+20%, 703 millones) y Costa Rica (15%, 2.682 millones). Colombia vio aumentar la IED en un 8%, a 16.772 millones, mientras que los flujos aumentaron un 4% en Uruguay, a 2,796 millones. Otro países con incrementos en la inversión foránea con respecto al año anterior fueron Guatemala (+5%, 1.309 millones); y Nicaragua (+5%, 849 millones), mientras que Honduras apenas experimentó variación y se mantuvo en torno a 1.060 millones. Venezuela habría experimentado un leve aumento, pero la Cepal no dispone de datos completos para 2013. Cuba no aparece en las estadísticas del informe, que tampoco ofrecen datos separados de Puerto Rico, estado libre asociado a EEUU.

En el otro extremo, el de los países que recibieron menos flujo de inversión foránea el año pasado que en 2012 se situaron Chile (-29%, 20.258 millones); Argentina (-25%, 9.802 millones, la menor cifra desde 2010); Perú (-17%, 10.172 millones), que acusó el primer descenso desde 2007; El Salvador (-71%, apenas 140 millones, la cifra más baja de Centroamérica); Paraguay (-20%, 382 millones) y Dominicana (-37%, 1.152 millones). En el Caribe y la Sudamérica de habla no española ni portuguesa, Belice (-54%); Bahamas (-29%), Guyana (-27%) y Dominica (-23%) acusaron los mayores descensos de IED, mientras que Granada (+126%); Surinam (+86%) y Saint Kitts y Nevis (+20%) y Jamaica (+16%) anotaron los incrementos más sustanciales.

Según el informe, desde 2003 la IED hacia la región ha progresado de forma continua, con dos salvedades, los ejercicios 2006 y 2009, aunque respecto al tamaño de las economías se ha mantenido prácticamente estable desde 2011, avance que se atribuye al alza de la demanda interna y los altos precios de los productos primarios de exportación, altos ingresos por materias primas cuyo boom parece haber acabarse. Este factor, unido al enfriamiento de China, el gran comprador de commodities, ha ralentizado la expansión económica del área en los dos últimos años y por ello, la Cepal prevé que en 2014 la llegada de IED cederá. El informe señala, asimismo, que el 82% de las corrientes de IED se dirigen hacia las seis principales economías, si bien en términos relativos son más relevantes en las pequeñas, notablemente en las caribeñas.

"Durante la última década, la inversión extranjera directa en la región se ha multiplicado por cuatro, pero es necesario analizar su papel frente al cambio estructural para la igualdad. Creemos que estos ingresos deberían ser parte de los procesos de diversificación productiva que están llevando adelante los países de la región", indicó Alicia Bárcena, para la que "las inversiones en sectores de alto contenido tecnológico pueden tener mayor capacidad de generar impactos positivos en la economía local" y quien abogó porque las transnacionales establezcan vínculos y eslabonamientos productivos con las empresas locales". De hecho, el organismo observa que las empresas transnacionales muestran todavía gran interés por el crecimiento a largo plazo del consumo en la región y por la explotación de los recursos naturales.

El texto apunta que la rentabilidad media de las empresas transnacionales en la región descendió por debajo del 6%, su menor nivel en una década, principalmente por la caída del precio de algunas materias primas de exportación. Pese a ello, las utilidades totales de esas empresas aumentaron a 111.662 millones de dólares en 2013, utilidades que, advierte el informe, representan un flujo negativo que repercute en el déficit corriente regional.

Como región, Europa lideró en 2013 la lista de principales inversores y en tres de las principales economías de la región, Brasil, México, fue responsable de cerca de la mitad de los flujos de IED (46% y 54%), con un papel preponderante también Colombia (36%); pero EEUU continuó siendo el mayor inversor individual, con un rol particularmente relevante en Centroamérica (30% de las entradas) y México (32%). La inversión directa procedente de Asia se mantuvo estable en 2013, con Japón a la cabeza. La Cepal indica que la de origen chino es difícil de rastrear en las estadísticas oficiales, pero las estimaciones indican que desde 2010 el país invierte cerca de 10.000 millones al año en la región. En todos los países, excepto México, las empresas translatinas contribuyen cada vez de forma más en forma significativa a los flujos de IED. Este es en especial el caso de Ecuador (donde la IED realizada por _translatinas _llega al 46%); Colombia (30%) y Centroamérica (39%).

Los expertos destacan que "no toda la IED registrada corresponde a una entrada neta de capital" y que  la reinversión de utilidades de las empresas transnacionales es un componente de la IED en la región que ha aumentado en la última década y que en los últimos años fue mayor que los aportes de capital. En 2013 la tendencia se revirtió y los aportes de capital representaron el 42% del total de la IED, la reinversión de utilidades el 38% y los préstamos entre filiales el 20%. Si bien la reinversión de utilidades disminuyó en 2013, respecto de la efectuada en 2012, las utilidades registradas por  transnacionales aumentaron el 2%, a 111.662 millones de dólares, aunque en algunas economías donde se realiza mucha IED en el sector minero, como el Perú o Chile, se registraron caídas importantes.

Las translatinas invierten menos en el exterior

En 2013 las inversiones en el exterior de las firmas transnacionales latinoamericanas, las translatinas o multilatinas, cayeron un 33%, a 31.611 millones de dólares, una de las cifras más bajas del último decenio, aunque "continúan mostrando gran dinamismo". "En línea con el aumento de la presencia en Latinoamérica de empresas de países en desarrollo como China, Rusia y Malasia, que ya suponen un 35% del total, las translatinas también han completado una década de fuerte expansión, según el informe.

Al respecto, se prevé que a largo plazo las empresas latinoamericanas que más invierten fuera de sus fronteras (brasileñas, mexicanas, chilenas y colombianas) mantengan ese gran dinamismo y diversifiquen inversiones, países de destino y sectores involucrados. La Cepal indica que por ahora se han internacionalizado en industrias básicas (hidrocarburos, minería, cemento, celulosa y siderurgia), manufacturas de consumo masivo (alimentos y bebidas) y servicios (energía eléctrica, telecomunicaciones, transporte aéreo y comercio minorista).Entre las 50 mayores translatinas destacan las procedentes de México (16), Brasil (14), Chile (11), Colombia (6), Argentina (2) y Venezuela (1).

El texto apunta que los factores fundamentales que explican la expansión internacional de las translatinas siguen existiendo, pero que esa expansión se realiza a través de grandes adquisiciones y proyectos de inversión por parte de un número relativamente pequeño de grandes firmas de un puñado de países. "Varias circunstancias específicas en esos países redujeron los flujos de IED hacia el exterior en 2013. Chile y México siguieron siendo las mayores fuentes de IED en la región, pero redujeron significativamente su posición en el exterior", según el documento, que concreta que las salidas de capital directo de México en 2012 fueron muy altas y que los 12.937 millones de dólares de 2013 se ajustan al promedio de años anteriores. Los flujos de Chile al exterior también volvieron al nivel de años previos tras los altos niveles de 2011-12.

Brasil tiene el mayor acervo de salidas de IED de toda la región, si bien, y por tercer año consecutivo, los flujos hacia el exterior fueron negativos. En 2009, las empresas translatinas brasileñas comenzaron a registrar un flujo negativo hacia el exterior de préstamos entre compañías con sus filiales en el extranjero, lo que significa que están pidiendo dinero prestado al exterior para financiar sus actividades en Brasil, como respuesta a las altas tasas de interés nacionales. Ese flujo negativo al exterior de 18.256 millones de dólares en préstamos sobrepasó el flujo positivo de capital al exterior de 14.760 millones, se indica.

El documento señala que Colombia volvió a registrar un flujo positivo hacia el exterior en 2013 después de una pequeña cifra negativa en 2012. "Las firmas colombianas han estado entre las translatinas con un crecimiento más rápido de los últimos cinco años, pero no registraron ninguna gran adquisición en 2012", se indica. "Las mayores fusiones y adquisiciones muestran una caída de valor en relación con 2012, cuando las 20 mayores transacciones equivalieron en conjunto a más de 32.000 millones, pero se asemejan a las de años anteriores", apostilla el informe, que toma nota de la fuerte inversión de firmas mexicanas en el exterior, particularmente en España y Europa, pero también en mercados en desarrollo. "En 2013 se produjeron inversiones relevantes de México en España, en particular la compra de la alimentaria Campofrío por 309 millones de dólares y la entrada de los inversores David Martínez y la familia Del Valle en dos importantes bancos, Sabadell y Popular.

Poco impacto en el empleo

Eso sí, la Cepal advierte que la IED no genera en la región el empleo que sería deseable y que su trascendencia en el ámbito laboral ha venido siendo escasa. Al analizar los efectos de la inversión sobre el mercado laboral, tanto en términos de cantidad como de calidad de los puestos de trabajo creados, el estudio señala que el aporte de las multinacionales a la creación de empleos en la última década en la región ha sido "secundario". Entre 2003 y 2013 hubo una mayor contribución a la creación de empleos directos que en el pasado gracias a que el 60% de la IED se dirigió a proyectos destinados a ampliar la capacidad productiva, pero se estima que estos generaron no más del 5% de la creación neta de empleos en la región en el período.

"No toda la IED crea empleo", explica el texto, que detalla que el 40% del total de la inversión corresponde a adquisiciones transfronterizas y que el 60% de la inversión correspondió a proyectos totalmente nuevos que anunciaron la creación de 250.000 puestos de trabajo por año (justo el 5% de la creación anual de empleo en la región). Por ello, Bárcena insistió en la necesidad de que las políticas hacia la IED sean parte de los esfuerzos de diversificación productiva que muchos países de la región están realizando, y que las estrategias de las empresas transnacionales sean compatibles con los objetivos de desarrollo de los países receptores de inversión extranjera. El organismo señala que urge desarrollar una institucionalidad y políticas para atraer IED hacia los sectores que los países consideran prioritarios en sus planes de transformación productiva, al objeto de permitir a las transnacionales vincularse de mejor manera con el tejido productivo local.

La Cepal señala, asimismo, que las multinacionales han tendido más a adaptar las condiciones laborales de sus filiales al entorno de los países donde se radican que a aplicar las mejores prácticas de su lugar de origen en esos destinos, aunque admite que las empresas foráneas suelen pagar mejores salarios que la media en los países de destino. El texto aventura que una de las explicaciones de la baja cantidad de empleo creado por las multinacionales en el último decenio obedece a que muchos de sus proyectos se orientan a la producción de materias primas, que suele requerir poca mano de obra. 

"La IED directa debería ser un instrumento que nos ayudase a superar ese gran reto del área que es la diversificación de su matriz productiva, con innovación, conocimiento y tecnología", según la secretaria ejecutiva. "Hubo una etapa en Latinoamérica en la que lo que más interesaba era que hubiera un buen clima de negocios para que viniera la IED. Hoy eso ya no basta", recalcó Alicia Bárcena, que propugna un diálogo entre sector privado e instituciones públicas para compatibilizar las estrategias empresariales extranjeras y locales con los objetivos de desarrollo de los países". "La región pudo haber aprovechado mejor este periodo tan dinámico. Se ha perdido una oportunidad", lamentó Bárcena, quien echó en falta políticas industriales más claras en los años de bonanza.

Así las cosas, la Cepal explica que "un alto nivel de entradas de IED no implica necesariamente un gran impacto positivo en el desarrollo o el crecimiento económico". "No todos los tipos de IED tienen el mismo impacto. Por ejemplo, un gran porcentaje de la IED recibida está formado por adquisiciones de empresas que no proporcionan nuevas capacidades a la economía e incluso es posible que las inversiones completamente nuevas no hagan más que sustituir a las nacionales", se apunta en el documento. El reto consiste en atraer el tipo de IED que contribuye a desarrollar nuevos sectores o que tiene la capacidad de mejorar la productividad y el desempeño de los sectores existentes, según el organismo que señala que las empresas transnacionales tienen inmensas capacidades tecnológicas y de producción que los países podrían aprovechar para desarrollar nuevos sectores o ampliar los existentes. "El desarrollo de la energía solar en Chile o la gran ampliación de la producción automotriz en el Brasil y en México son dos ejemplos recientes", se indica.

Sectores

Por lo demás, y en cuanto a sectores de destino de la IED, el estudio no evidencia cambios significativos con respecto al año precedente. En 2013 el sector servicios recibió 38% del total, el de manufacturas el 36% y el de recursos naturales (concentrado en hidrocarburos y minería), el 26%. Una relativa estabilidad, apunta la Cepal, que obedece al hecho de casi la mitad de la IED total está formada por reinversión de utilidades. El sector de servicios recibe gran parte de la IED en casi todas las economías, pero la importancia relativa de recursos naturales y manufacturas depende de cada país.

"Desde los 90, la inversión en manufacturas se ha visto incrementada en México y Centroamérica, que producen bienes de exportación a EEUU, mientras que la IED en recursos naturales se ha venido concentrando en Sudamérica", señala el texto, que indica que Brasil, Argentina y México concentran las manufacturas más complejas de la región y precisa que la inversión en industria extractiva se localiza en Dominicana, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y Chile. "La IED es más rentable en Bolivia, Perú, Colombia y Panamá, países que concentran recursos naturales, si bien las tasas de rentabilidad extremadamente altas del periodo 2006-2011 se han moderado en los últimos dos años", se señala.

El documento resalta que las condiciones de inversión en petróleo y gas no cambiaron en 2013 y la inversión recibida aumentó en todos los países: Bolivia, Brasil, Colombia y Trinidad y Tobago y que de estos países, los inversores extranjeros solo son actores clave en Bolivia y Trinidad, ya que en Brasil, Colombia, Ecuador, Venezuela y, especialmente México, las empresas públicas son las que llevan a cabo la mayor parte de la extracción y las firmas extranjeras tienen un papel auxiliar. La IED destinada a la minería aumentó durante el último decenio, en particular en Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Dominicana, debido a los altos precios de los metales y minerales, pero esa tendencia, se advierte, puede haber comenzado a invertirse en 2013, por la presión de la caída de precios en los dos últimos años (aunque siguen históricamente altos) y el aumento de costes de extracción.

Infraestructuras

Parte importante de la inversión fue destinada al ámbito de infraestructuras, un capítulo que la región precisa mejorar a paso acelerado si quiere consolidar el crecimiento, según acaba de advertir la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina en su último informe La infraestructura en el desarrollo integral en América Latina 2013, y al que la mayoría de Gobiernos de la región están dedicando grandes presupuestos, tanto en redes viarias, ferroviarias y portuarias, como en energía y transporte y gestión integral del agua/saneamiento. Según el informe, dado a conocer días atrás, "unas infraestructuras adecuadas son claves para la definitiva transformación socioeconómica de la región", que en la actualidad afronta "la oportunidad única" de asegurar un desarrollo integral en la próximas décadas", en palabras del vicepresidente de Infraestructuras de CAF, Antonio Juan Sosa, para quien las empresas españolas pueden seguir haciendo una "valiosa aportación", especialmente por su experiencia en los diversos sectores.

Sosa indicó que el 54% de la cartera de préstamos de CAF está dedicado a proyectos de infraestructura y apuntó que la región debe aumentar aún más sus inversiones en ese terreno, hasta situarlas entre el 5% y el 6% del PIB, frente al 3% actual. Y señaló que países como China e India dedican más porcentaje del crecimiento del PIB a ese campo que la Latinoamérica.

"Sin infraestructuras no vamos a poder dar el salto que permita desarrollar una clase media, una calidad de vida, una educación, una integración social y regional, mejores comunicaciones y, en definitiva, una industria fuerte y competitiva, declaró Sosa, que elogió el desarrollo de carreteras a la hora de impulsar la integración regional latinoamericana y se refirió especialmente a la iniciativa INSA para conectar a doce países de Suramérica vialmente. Los expertos, incluida la consultora CG/LA, convienen en indicar que Latinoamérica necesita una gigantesca inversión global a medio y largo plazo para disponer de un adecuado nivel de infraestructuras, inversión que cifran en un mínimo de entre 250.000 y 450.000 millones de dólares en los próximos años.

Según los expertos de CAF, los sectores de infraestructuras que han mejorado en los últimos años son los de la energía eléctrica y comunicaciones, los puertos y aeropuertos, mientras que siguen siendo áreas débiles los sistemas de potabilización y distribución de agua, el saneamiento, las carreteras y el ferrocarril. "En agua y saneamiento, en España hay muy buenas empresas. Necesitamos su apoyo", dijo Sosa, quien alabó en particular el esfuerzo de Perú en inversión. Sosa, como otros expertos del BID, Cepal, BM y FMI, se pronunció a favor de fomentar las asociaciones público privadas en los gigantescos proyectos de obras públicas.

"Las infraestructuras son un negocio a largo plazo", declaró al subrayar la importancia de esa colaboración y la necesidad de que al definir proyectos se tenga en cuenta el marco social y ambiental. "El 80% de la población de Latinoamérica se concentra en ciudades, lo que requiere sistemas de transponte urbano eficaces, como el metro, para lo que empresas españolas han trabajado en varios proyectos, como en Lima, Panamá o Quito", apuntó.

 

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