Monitor de Latinoamérica

Petroleo, vi­vienda, em­pleo, po­breza y edu­ca­ción, otros grandes retos

Paz e in­fra­es­truc­tu­ras, las claves de Santos

El pre­­si­­dente re­e­lecto de Colombia da prio­­ridad al plan vial Cuarta Generación, a la re­­cu­­pe­­ra­­ción de la in­­du­s­­tria y a la ca­p­­ta­­ción de IED

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia
Juan Manuel Santos, presidente de Colombia

No sin cierto sus­pense, Juan Manuel Santos logró la re­elec­ción como pre­si­dente de Colombia en la se­gunda vuelta de los co­mi­cios, ce­le­brada a me­diados de ju­nio, frente a Oscar Iván Zuluaga, can­di­dato de su an­tiguo mentor y ahora rival po­lí­tico, el ex man­da­tario Álvaro Uribe.

El presidente reelecto, que llegó a verse sobrepasado en la primera vuelta y que finalmente ganó con el 54% de los votos frente al 45% de su rival conservador, afronta ahora desde la Casa de Nariño dos grandes retos.

Se trata de la consecución de una paz definitiva que conduzca al cese de una violencia guerrillera que se ha logrado reducir en los últimos años y asentar una economía que para algunos es ya la tercera de Latinoamérica en el camino del desarrollo sostenido, mejorando infraestructuras y diversificando la estructura productiva.

Santos concurrió a las elecciones con un programa de siete pilares en los que los aspectos económicos (impulsar las infraestructuras, aumentar el dinamismo de la política comercial y generar más empleo) compartían cartel protagonista con el proceso de paz con la guerrilla de las FARC, la reforma de la Justicia y el aumento de la garantía legal, la seguridad ciudadana y la educación.

El presidente, que pretende elevar la captación de IED e impulsar el desarrollo agrario con más seguridad jurídica a la inversión en el campo y más gasto público para que invertir en zonas rurales sea rentable, se ha comprometido, asimismo, a mantener la meta de producción de petróleo y carbón; a disminuir la pobreza y la desigualdad; a gestionar los recursos para ejecutar las vías de Cuarta Generación (4G, ambicioso plan de infraestructura vial para dotar al país de dobles calzadas que contribuyan a mejorar la competitividad); a aumentar la capacidad de puertos y aeropuertos y a estimular la industria.

Para lograr sus estas metas, ha prometido trabajar en la financiación de las vías 4G con el apoyo de la banca, construir 1,2 millones de casas nuevas y crear un ministerio para garantizar la seguridad ciudadana, además de fijar nuevos estímulos para agrandar la inversión extranjera directa.

Los expertos indican que Colombia, pese a su crecimiento sostenido y una rebaja del paro al 8,5% conseguida gracias a la potente inversión en infraestructuras y viviendas, tiene otros desafíos complejos como sacar a la industria de la recesión y hacerla competitiva, algo que exige consolidar su infraestructura y rebajar el coste del transporte, y reducir la informalidad, la pobreza rural y la mala distribución de los ingresos.

Y es que Santos enfrenta un sector agrario depauperado, con problemas estructurales en segmentos como el cafetero y un creciente malestar que se ha plasmado en protestas contra Bogotá y contra los acuerdos de liberalización de la Alianza del Pacífico.

Además, el país precisa impulsar su competitividad: pese a la mejora de los últimos años, no se ha cumplido la meta trazada hace 20 años cuando se inició la apertura económica, y según el Foro Económico Mundial, Colombia ocupa el puesto 69 entre más de 180 países, por debajo de los Bric y la Alianza Pacífico, con sus peores rendimientos en calidad de infraestructura, calidad de carreteras y calidad ferroviaria, a lo que se suma una persistente debilidad de sus instituciones y una nota baja en educación primaria.

Según el último índice de competitividad del Foro, que censura el “elevado nivel de corrupción” en el país, sólo los buenos resultados en estabilidad macreconómica (presupuesto equlibrado, bajos niveles de deuda e inflación bajo control), en el que Colombia logra el puesto 33, y el creciente tamaño del mercado han mantenido al país en una posición aceptable.

Por otro lado, y pese a ser junto a Chile y Perú el país más business-friendly del área, Colombia bajó un puesto en el último año, del 42 al 43, en el ránking de clima de negocios que elabora Doing Business, un deterioro que obedece pricipalmente a una caída en las áreas de apertura de negocios, registro de propiedades y pago de impuestos y que se produjo pese a la gran mejora en el capítulo de obtención de electricidad ( más 29 puestos).

El Banco Mundial, eso sí, señala que Colombia, calificada como una de las economías más abiertas de la región y que desde 2005 ha puesto en marcha 27 reformas que apuntan a reducir el tiempo de apertura de un negocio, facilitar el pago de impuestos y acelerar las exporticiones, obtiene su mejor clasificación mundial en protección de inversiones, donde ocupa el sexto lugar global; en facilidad de permisos de construcción (posición 24) y en resolución de insolvencias (25).

Los grandes retos

Con una decidida apuesta por un acuerdo de paz con las FARC y un programa un tanto populista de vivienda gratis para los más necesitados, Santos retuvo la Presidencia en Colombia y ahora se enfrenta a importantes retos económicos para consolidar el país como uno de los principales mercados regionales. Básicamente, el mandatario reelecto parece decidido a mantener los ejes clave de la política económica seguida en sus primeros cuatro años de mandato, basada en el Plan de Desarrollo Prosperidad para Todos 2010-14 y el impulso a las cinco locomotoras del desarrollo (infraestructuras, vivienda –la meta era duplicar el número de casas que se construyen cada año-, innovación, energía y sector agropecuario), junto a la captación de inversión, el impulso al libre comercio y las alianzas en este ámbito y el futuro ingreso en la OCDE. El respaldo a la creación y modernización de infraestructuras, aspecto clave para la economía y a la que en el primer mandato Santos destinó gigantescas inversiones bajo la modalidad alianza público-privada, se mantendrá.

Para dar una nueva propulsión a la economía y continuar generando empleo, el Gobierno cuenta especialmente con las vías de Cuarta Generación (4G), el mantenimiento del dinamismo en la construcción, la creación de cadenas de valor locales y globales y la inversión en sectores estratégicos. Se estima que gracias a las 4G el PIB podría crecer 1% adicional. Y, de hecho, Santos ha prometido buscar más recursos para este proyecto de concesión vial, que requerirá 47 billones de pesos. Al mismo tiempo que continuará el impulso al gigantesco plan de infraestructuras para modernizar la economía, un plan en el que ya participan en diversos proyectos numerosas empresas españolas, el nuevo Gobierno diseñará más incentivos para aumentar la captación de IED.

Santos, que asumirá su segundo mandato de cuatro años el 7 de agosto, afronta en primer lugar el desafío de mantener el crecimiento y lograr que se cumpla la previsión oficial de una expansión del PIB del 4,7% este año. Si bien Colombia dispone de una de las mejores perspectivas en la región, y exhibe un envidiable crecimiento sostenido, la economía ha reducido algo el paso en los últimos años, afectada por los coletazos de la crisis global, la caída de los precios de las materias primas y el enfriamiento chino. El FMI otea un avance del 4,5% este año y el que viene, por encima de la media regional (2,5%) y de los resultados de 2012 y 2013 (4,2% y 4,3%), aunque lejos del 6,6% de 2011. No obstante, y tras el fuerte avance del PIB en el primer trimestre del año, el mayor del área, con una tasa del 6,4% impulsada por construcción y minería, los expertos juzgan que el país cerrará 2014 con una progresión del 4,7%.

De hecho, esa es la cifra que acaba de avanzar la directora del Departamento Nacional de Planeación, Tatyana Orozco, quien también indicó que se espera un buen comportamiento de la inversión privada gracias al mayor ingreso de recursos de IED, “cuya tasa está alrededor del 30% del PIB y será uno de los elementos para elevar el crecimiento potencial del país”. Colombia vio aumentar la IED en un 8% en 2013, a 16.772 millones, y es el cuarto país en el área con mayor llegada de inversión tras Brasil, México y Chile, según la Cepal. Colombia, que parece haber desplazado ya a Argentina como tercera economía de Latinoamérica, registrará además la menor tasa de inflación de la región en 2014, el 1,9%, según el FMI.

Incrementar la producción de hidrocarburos y minera es otro un reto clave. Pese a que los problemas sociales y los atentados a la infraestructura energética se han reducido en los últimos años, no han desaparecido y la inseguridad y la contestación social han impedido que este sector logre las metas de producción de petróleo y carbón previstas. Estabilizar el panorama y brindar seguridad a las empresas será clave para retomar el buen ritmo. En cuanto a la industria petrolera, Santos quiere aumentar la exploración para ampliar las reservas de hidrocarburos y elevar el bombeo. En el segmento extractivo minero, pretende reducir la informalidad e incluir a los pequeños mineros en el sistema.

Asimismo, el presidente de Colombia, uno de los países fundadores de la Alianza del Pacífico y ya en la antesala de su ingreso en la OCDE, busca dar un giro a la política comercial. La caída de las exportaciones tradicionales en los últimos meses exige nuevos lineamientos que permitan impulsar las exportaciones no tradicionales, ya que el descenso de la demanda externa de commodities está afectando a la balanza comercial. De hecho, Santos se ha comprometido a incrementar un 40% anual las exportaciones no minero-energéticas. En cuanto a las importaciones, los expertos señalan que el reto es mejorar las normas aduaneras para agilizar la entrada de mercancías.

Otro de los grandes desafíos que afronta Santos es la reducción del desempleo y de la informalidad. Los últimos datos oficiales señalan que la informalidad alcanza el 48,6%. Para ello, el presidente seguirá en este cuatrienio implementando una política tributaria en favor de la generación de más puestos de trabajo y analizando políticas para rebajar la alta tasa de empleo informal, uno de los males no sólo del país, sino de toda Latinoamérica.

Asimismo, y en un país que ha sabido construir un potente mercado interno y generar una amplia clase media, queda mucho por hacer en cuanto a reducción de la pobreza y la desigualdad. Se trata de problemas muy graves y el equipo de Santos es consciente de que muchos colombianos no están participando del buen momento económico.

Particularmente en las zonas rurales persisten altos niveles de pobreza, la clase media es inexistente y los pequeños productores no cuentan con ayuda. Para acometer el reto, Santos pretende duplicar el subsidio mensual de Familias en Acción, las acciones en zonas prioritarias en el Pacífico y la ampliación de los cupos de ayuda.

Planes para el campo

De hecho, y muestra de la preocupación por esta situación y de lo primordial de la agenda de desarrollo rural, que implica un cambio en la política agropecuaria (los agricultores y ganaderos se consideran los principales perjudicados por la liberalización que exige la Alianza del Pacífico), el mandatario prometió durante su campaña por la reelección un plan de choque para la recuperación económica y social de Cúcuta y Norte de Santander, en la frontera con Venezuela.

Según los términos del plan, se crearán zonas económicas especiales, se promoverá una mayor presencia en Cúcuta y su departamento de las grandes empresas del país, se dará un gran impulso a la industria y se estimulará una mayor inversión. Habrá más crédito para crear empresas familiares y se pondrá en marcha un plan de empleo de emergencia. “Vamos a darle a Cúcuta un nuevo futuro”, afirmó el presidente.

Con este proyecto, Santos avala su trato especial en las zonas de frontera del país. El mandatario anunció la creación de Zonas Especiales Económicas de Exportación que permitirán el impulso no sólo de Cúcuta, sino de Buenaventura, Valledupar e Ipiales. Asimismo, planteó la creación de zonas francas con beneficios tributarios para que las industrias pequeñas puedan acceder con facilidad a la inversión.

Junto a la lucha contra la pobreza, la construcción de viviendas constituirá otro gran eje de actuación. Para disminuir el grave déficit en este aspecto, el mandatario propone edificar 1,2 millones de viviendas más en los próximos cuatro años, que se distribuirán en casas de interés prioritario, viviendas gratis, compra con subsidios y programa de arrendamiento y compra sin cuota inicial. A ello se suma la promoción de 12 megaproyectos de renovación urbanística.

El proyecto estrella en infraestructuras será el Plan 4G. El pasado mayo, y tras cuatro años de planificación y de afrontar obstáculos financieros, las dudas de los contratistas sobre la distribución de los riesgos y la incertidumbre sobre la venta de Isagen, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) adjudicaba el primero de los nueve proyectos del plan vial de cuarta generación, el proyecto Autopista Conexión Pacífico 2. Según Santos, las Concesiones de Cuarta Generación, “motor que dinamizará los negocios y el empleo”, constituyen el plan de infraestructuras más grande de la historia de Colombia, ya que en materia vial “se adjudicarán en dos años más de lo que se ha adjudicado en los últimos 20”.

El Plan 4G aborda la construcción y concesión de cerca de 30 proyectos viales que beneficiarán el transporte de carga desde y hacia los puntos más lejanos del país, con un nuevo modelo licitatorio, el pago por disponibilidad, que fija que solo se abonará al concesionario cuando las obras se encuentren listas. La tarea se hace cada vez más ardua no solo por las dificultades de vender Isagen (empresa mixta público-privada dedicada a la generación y comercialización de energía), que representa el 8% del coste de las obras (5 billones de pesos claves para impulsar la 4G), sino porque el Gobierno tendrá que convencer a la banca para prestar capital. Además, Santos planea también desarrollar proyectos post-4G para los que también necesitará grandes recursos.

Lucha contra el contrabando y entrada en la OCDE

Asimismo, el programa presidencial contiene el compromiso de aprobar una ley anti-contrabando clave que los empresarios vienen reclamando con insistencia. El trámite de la norma se halla en debate en el Senado y su viabilidad permitiría penalizar fuertemente a quienes compiten deslealmente con la industria. La receta de Santos para este azote es la creación de bloques de búsqueda de las fuerzas élite, y luego de ser aprobada en el Congreso, la creación de la Unidad Nacional de Delitos Financieros y Contrabando para combatirlo. Los empresarios han pedido medidas de excepción para combatir un contrabando en zonas fronterizas que merma la competitividad.

La entrada de Colombia en el club de la OCDE, que Santos denomina de “las buenas prácticas” constituye una obsesión para Santos, que quiere que Colombia sea el tercer país del área tras México y Chile en ingresar. De momento Colombia ya está en preadhesión y los investigadores de la OCDE han llevado a cabo una amplia revisión de las políticas públicas y numerosas recomendaciones, que se convierten en el reto del próximo mandato. Entre ellas se destaca el reforzamiento del Departamento Nacional de Planeación (DNP), mayores impuestos relacionados con el medio ambiente, y reducir los costes no salariales. El Gobierno proyecta que el proceso culmine en 2016.

Potenciar la economía naranja y la innovación digital son otros compromisos del nuevo presidente. Según el último informe del BID, la economía naranja, que incluye a las industrias creativas, desde la moda, el arte y la música hasta los deportes, representa 3,3% del PIB nacional, pero “el potencial es infinito”. Las recetas del presidente Santos en esta dirección están dirigidas a ampliar al 100% de los municipios del país los programas de música y el apoyo a artistas emprendedores con capital semilla y a una alianza entre el sector cultural y el turístico.

Continuar con la construcción de infraestructura para la competitividad y generar contenidos para aprovecharla mejor son los retos que Santos estableció en el frente de la innovación en torno a las tecnologías de la información y las telecomunicaciones. Para lograr el propósito de hacer de Colombia un país líder en el sistema de información y en la producción de aplicaciones se pretende construir ciudades digitales con el servicio de internet inalámbrico gratuito y se promoverá el emprendimiento digital.

Asimismo, Santos se ha comprometido a impulsar la gratuidad en la enseñanza y el bilingüismo. Ser la nación más educada de Latinoamérica en 2025 es el reto de la nueva era presidencial. La reforma a la educación superior se presentará en el segundo semestre de 2014 y ya se han diseñado los lineamientos de una política incluyente. El Plan de Cero a Siempre, ya en vigor, ha atendido hasta la fecha a más de un millón de niños y a final de año terminará con 1,2 millones. La idea es continuar el plan y llegar a 2,2 millones.

Además, Santos está decidido a adoptar medidas frente a un cambio climático que puede generar trabas para la economía. Los efectos del fenómeno de El Niño siguen creciendo, lo que implica un reto para el Gobierno, no solo porque el cambio climático hace necesario que se protejan los recursos naturales, sino porque el país debe estructurar un programa a largo plazo para atender su impacto negativo. Por ello, Santos ha propuesto ya en su plan de Gobierno el desarrollo de ciudades sostenibles, con mayor eficiencia en el uso de recursos estratégicos como agua y energía, promoviendo el uso de energías limpias, además de plantear la reserva de 624.000 hectáreas para la conservación y uso sostenible de recursos hídricos.

El impulso a la tecnología en las instituciones también será un pilar importante. Santos quiere modernizar las instituciones públicas para que el sistema se simplifique y se ha marcado como meta de Gobierno implementar historias clínicas digitales, la telesalud y la telemedicina y modernizar la rama judicial para obtener expedientes en línea. Bogotá ayudará a la creación de aplicaciones para pymes y formará a profesionales en ingeniería y programación con este objetivo.

En gran medida, el asentamiento de la economía dependerá del proceso de paz con las FARC, la tarea más importante de Santos y en la que centró su discurso de campaña. De hecho, el mandatario dijo confiar en que el primer año de su segundo mandato completará esta tarea “para dar a luz a la primera generación de la paz en Colombia”. Tras los acuerdos en La Habana del año pasado, que sentaron las bases para consolidar la paz, las expectativas son muy altas. Dentro de este objetivo de paz y seguridad, otros frentes a atender son la seguridad ciudadana con la creación de un Ministerio; la justicia, a través de un mecanismo de buena inversión para los entes del sector; la lucha contra la corrupción, con la reglamentación del estatuto pendiente y la defensa, con la modernización y transformación de las fuerzas armadas.

En el terreno económico internacional no se prevén grandes cambios: se otea continuidad en la política exterior con Latinoamérica y en apertura comercial. De hecho, y tras su reelección, Santos ratificó su compromiso con organismos de integración regionales como Unasur y la Alianza del Pacífico y las líneas maestras del proceso de apertura económica y comercial que ha llevado al país a multiplicar sus acuerdos de libre comercio en los últimos tiempos.

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