Salgado lle­vaba desde 1991 al frente del se­gundo mayor banco pri­vado luso

El Banco de Portugal aparta a la familia Espirito Santo de la gestión del BES

La ad­mi­sión de irre­gu­la­ri­dades fi­nan­cieras daña gra­ve­mente la imagen lusa

Ricardo Salgado, Grupo Espirito Santo
Ricardo Salgado, Grupo Espirito Santo

Ricardo Salgado no ter­mi­nará su man­dato pre­si­den­cial en el Banco Espirito Santo (BES) que ex­pi­raba en 2016. Pese a la gran labor desa­rro­lladla desde 1991, tras la re­pri­va­ti­za­ción de la en­tidad (el BES había sido na­cio­na­li­zado en 1975, du­rante la "Revolución de los Claveles", al mismo tiempo que todos los grandes grupos in­dus­triales y fi­nan­cie­ros), el líder his­tó­rico del se­gundo mayor banco pri­vado del país tuvo que pre­sentar su di­mi­sión.

El motivo no fue la edad (70 años), sino la intervención del Banco de Portugal (BdP), que ante las irregularidades descubiertas en las cuentas del Grupo Espirito Santo (GES) ya no quiere ver más a miembros de ninguna de las cinco ramas de la familia propietaria en la gestión ejecutiva del BES. El nuevo hombre fuerte del BES es, en principio, Amílcar Morais Pires, de 53 años, que ya ocupaba una posición clave en el GES y en el banco, como director financiero (CFO). Pero aunque nadie pone en duda sus cualidades de gestor, su nombramiento eventual por parte de la junta de accionistas del BES, prevista para el próximo 31 de Julio y que ya tendría garantizado la luz verde del BdP, suscita algunas reservas. Amílcar Morais Pires fue durante los últimos años la mano derecha de Ricardo Salgado, y sobre todo tiene abierto un proceso judicial por una presunta transacción ilícita de acciones en 2008, durante una polémica introducción en bolsa de EdP-renovables. En todo o caso, el BdP tiene muy claro lo que necesita el BES para recuperar la credibilidad perdida: unos gestores más competentes y rigurosos, y que además no tengan vínculos de sangre con una familia que llevaba tiempo utilizando el banco, fundado en 1920, para supuestamente disfrazar las pérdidas sufridas en sus negocios particulares. De hecho, la intervención del BdP ha dejado otra víctima de peso, José María Ricciardi, que aunque mantenga su sillón presidencial en el Banco Espirito Santo Investimentos (BESI), alimentaba la ambición de dirigir el GES y el BES, hasta al punto de haber criticado públicamente y declarado la guerra a su primo Ricardo Salgado. En un primer momento, solo se hablaba de "lucha por el poder" en el seno de la familia Espirito Santo, que tiene decenas de empresas y una cascada de sociedades holding para controlar el BES. Pero lo que hizo Antonio María Ricciardi para justificar sus ambiciones, fue centrar todo el debate en el desgaste de la imagen del primo Ricardo Salgado, que además de varios escándalos político-financieros que afectaron al BES, tuvo que rectificar varias veces su declaración de renta y fue acusado de haber presuntamente cobrado una comisión ilícita de 8,5 millones de euros a cambio de facilitar los negocios de un empresario portugués en Angola. Sin embargo, la rivalidad personal entre Ricardo Salgado y José María Ricciardi, lo mismo que las luchas internas de la Familia Espirito Santo, pasaron rápidamente a un segundo plano, al saberse que las cuentas del GES estaban siendo investigadas por el BdP y por los expertos de KPMG. Y todo quedó al descubierto cuando el BES acudió a los mercados para realizar un nuevo aumento de capital de 1.045 millones de euros: el folleto de la operación informaba a los mercados sobre la existencia de "irregularidades", no directamente en el BES sino en las cuentas de holdings del grupo, pero que podían afectar la reputación y la cotización. Pese a todo ello, la demanda de nuevas acciones superó ampliamente la oferta, sobre todo entre los inversores institucionales internacionales que han reforzado su posición. Al contrario de la Familia Espirito Santo y del socio francés Crédit Agricole (CA), cuyas participaciones respectivas pasaron así del 27,4% al 25,1% y del 25% al 14,64%. De hecho, antes del aumento de capital el GES y el CA ya habían iniciado el proceso de divorcio, asumiendo directamente sus participaciones respectivas, liquidando la holding Bespar, a través la cual controlaban más de 50% del BES, al que tenían así bien blindado contra eventuales operaciones hostiles. Lo que más daño ha hecho a la imagen, a la reputación y a la credibilidad del BES han sido las "irregularidades" en las cuentas de la holding internacional de la Familia Espirito Santo (ESI), que revalorizó artificialmente activos y rebajó pasivos, para ocultar al menos 1.300 millones de euros de pérdidas. Según la contabilidad de ESI, dichas irregularidades empezaron en 2008, al inicio de la crisis, "con el objetivo de proteger en BES contra el riesgo de una intervención del BdP". Además, la entidad confesó al BdP y reveló a la revista Expresso que todo se hizo bajo la supervisión de la dirección del GES y con la participación directa de Ricardo Salgado.

Investigación interna

El BdP ya llevaba tiempo investigando a fondo las cuentas del GES. Uno de los datos más llamativos fue que el BES tuvo que realizar en 2013 provisiones especiales por unos 700 millones de euros, al descubrirse que había colocado entre la clientela del banco 2.500 millones de deuda de empresas del grupo que bajo el nombre de la familia Espirito Santo abarca en Portugal y en el exterior actividades tan diversas como la industria, el turismo, la promoción inmobiliaria y la salud. Lo que hizo entonces el BdP fue exigir una clarificación de la estructura del GES, y también una gestión mas profesional y independiente en el BES. Ricardo Salgado también quedó sin argumentos ante otra noticia polémica: el BES Angola perdió el rastro a 5.700 millones de euros de préstamos (80% de su volumen de créditos), concedidos sin garantías y hasta a clientes cuyos nombres no constan en los registros del banco. Muchas de las operaciones investigadas por las autoridades angoleñas fueron efectuadas cuando el BES Angola tenía como presidente el empresario angoleño Álvaro Sobrinho, que utiliza ahora su revista lusa "Sol" para atacar su antiguo aliado Ricardo Salgado, que además de la presión del BdP también lleva tiempo sufriendo un "calvario mediático". Sin embargo, Ricardo Salgado no dejará totalmente el GES: el BdP aceptó la propuesta del consejo superior GES para que el hasta ahora presidente del banco asuma la dirección de un nuevo Consejo Estratégico pero sin poderes executivos. La junta de accionistas del 31 de julio también cambiará la composición del consejo de administración, con el nombramiento de un nuevo "chairman" (el diputado conservador Mota Pinto, que dejará su escaño parlamentario) y de nuevos miembros independientes, sin vínculos de sangre con la Familia Espirito Santo.

Bajar la guardia

De hecho, el BdP no rebajará la presión sobre el GES, cuya "clarificación" estructural aun no ha concluido. Además de la supresión de la holding Bespar, que dejará al CA con las manos libres para vender al mejor postor sus 15% del BES, lo pactado con el BdP es que el conjunto de las participaciones financieras y no-financieras de la Familia Espirito Santo, incluyendo los 25% del BES, quedarán concentradas en Rioforte. El saneamiento financiero del BES, que según los expertos tiene una exposición de 5.500 millones de euros a la deuda de las empresas del GES, que deberá ingresar hasta 2.500 millones con la venta de activos y aumentos de capital. Por lo tanto, al contrario de la situación creada desde 1991 por la alianza entre el CA y los Espirito Santo, nadie descarta ahora que el BES reciba alguna una OPA hostil. Lo mismo pasa con eventuales operaciones de concentración: los principales invitados serian el BCP, que pese a ser el mayor banco privado del país no es ninguna perita en dulce, y el BPI, que ocupa la cuarta posición en el sector y tiene más del 70% del capital social concentrado en manos de "la Caixa" (46,2%), de la empresaria angoleña Isabel dos Santos (19,5%) y del alemán Allianz (8,8%). Aunque todo lo que se pueda avanzar sobre el futuro del BES son solo especulaciones, en el GES y en la familia Espirito Santo nada volverá a ser como antes. Casi cuatro décadas después del trauma provocado por la nacionalización del BES, nadie descarta una eventual liquidación de un imperio con más de un siglo de historia. Por lo menos no será nada fácil al GES digerir la intervención del BdP, sobre todo la dimisión forzada del líder histórico Ricardo Salgado, que era llamado en el sector "DDT" (las siglas en portugués para "dueño de todo esto") y menos aun la llegada al BES de gestores ejecutivos sin vínculos de sangre con la familia Espirito Santo.

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