EL DESCALABRO NACIONAL

¿Está cambiando España?

La úl­tima en­cuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre los Presupuestos Familiares-2013 re­bela in­tere­santes cam­bios en la so­ciedad es­pañola, que pueden ser muy sig­ni­fi­ca­tivos a corto y medio plazo. La crisis está de­jando en el país una huella muy pro­funda que in­fluirá de­ci­si­va­mente en la idio­sin­crasia de España. La ma­yoría de las re­no­va­ciones in­di­vi­duales o co­lec­tivas suele ser con­se­cuencia de una grave cri­sis. La pa­labra "idiosincrasia" es de­fi­nida así por el dic­cio­nario de la Real Academia: "Rasgos, tem­pe­ra­mento y ca­rácter dis­tin­tivos de una per­sona y de una co­lec­ti­vi­dad".

Pues bien, los rasgos, temperamento y carácter de los españoles, ahora mismo,  se resumen en estos datos económicos de la Encuesta: Primero; el gasto medio del hogar ha bajado a 27.098 euros, un 3,7% menos que en 2012. Segundo, el gasto en hoteles, bares y restaurantes ha descendido a -8,50 respecto del año anterior. Tercero, lo único que ha subido es el gasto en Educación.

Al margen de esa Encuesta, en el primer trimestre de 2014, la tasa de ocupación se sitúa en el 44,5%, cuarenta y una centésimas menos que en el primer trimestre del año anterior. La deuda pública bajó en abril al 96,8%, tras arrancar 2014 con un 98,9%. También hay que constatar que los salarios, pese a la recuperación, retroceden un 0,2%. 

Así están las cosas, por el momento. Parece evidente que el talante de España y los españoles está cambiando, posiblemente para bien. Todo depende ahora de los políticos y de los propios ciudadanos.

En primer lugar, es obvio que el cambio en la Jefatura del Estado apuntala los nuevos tiempos iniciados con la democracia y la llegada al trono del Rey Don Juan Carlos. A pesar de la tremenda crisis económica, España cuenta ahora en el mundo. Tiene razón Mariano Rajoy al celebrar "la magnífica imagen de España con la sucesión". Eso nadie lo puede negar.

Pero el propio Rajoy, con su política errática de recortes al sector de la ciencia y la investigación, ha impulsado de algún modo la frase cavernícola de Unamuno: "¡Que inventen ellos!". Por eso han tenido que marchar a otras tierras tantos investigadores. De esta forma parece que se apoya el tópico de que la ciencia y la tecnología, con algunas excepciones, han sido en España una realidad marginal en su organización y contexto social.

Pero, aunque sea porque no queda otro remedio, la crisis nos está dejando algo positivo: los españoles somos menos callejeros, menos juerguistas, más recoletos, más caseros. Visitamos menos restaurantes, bares y hoteles. Gastamos menos en ocio y espectáculos. Eso nos pone en disposición de gastar menos y llevar una vida más sosegada y razonable. Parece que se están espantando los viejos fantasmas del quijotismo, el orgullo y el desdén hacia todo lo que no es nuestro.

Sin embargo, esas nuevas actitudes constituyen un aspecto negativo para las empresas de ocio y cultura. Y, al mismo tiempo, un toque de atención para quienes trabajan en esos sectores.  Las industrias culturales y de ocio irán cayendo poco a poco si no incorporan a su gestión rasgos enérgicos de imaginación y creatividad acordes con los nuevos tiempos y las nuevas costumbres.

Felipe VI es el segundo Felipe en la corona española. El primero fue Felipe V, que reinó desde 1700 hasta 1746; fue también el primer Borbón de España. Felipe V era nieto de Luís XIV, el Rey Sol de Francia. Subió al trono en una situación ruinosa económica, por lo que le tocó realizar importantes reformas políticas, administrativas y financieras. Eran otros tiempos, desde luego, y la Monarquía era absolutista. Al igual que su abuelo, Felipe V fomentó con éxito el desarrollo artístico y cultural de España.

 

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