Monitor de Latinoamérica

La es­tatal Pemex, pre­sente desde 1990, nada a con­tra­co­rriente y desin­vierte en Repsol

Las empresas aztecas aguantan en España

México es ya el primer in­versor ex­tran­jero en nuestro país tras la UE y Madrid pre­para in­cen­tivos fis­cales para atraer más ca­pital

Pemex
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Las em­presas me­xi­canas se han con­ver­tido en los dos úl­timos años en las grandes pro­ta­go­nistas del des­em­barco de las mul­ti­la­tinas en España, cen­trado úl­ti­ma­mente en los sec­tores in­mo­bi­lia­rio, fi­nan­ciero y ali­men­ta­rio. Dos fac­tores im­pulsan la es­tra­tegia az­teca de en­trada en nuestro país y el in­terés em­pre­sa­rial en in­ver­tir, aso­ciarse y com­prar en España, que parte de la Prensa me­xi­cana sa­luda como re­con­quista . Por un lado, las po­si­bi­li­dades en un mer­cado que co­mienza a salir de la crisis y cuyas em­presas ne­ce­sitan in­yec­ción de li­quidez ante la caída de la de­manda in­terna y la di­fi­cultad para ac­ceder al cré­dito, lo que brinda ac­ce­si­bi­lidad a ese tipo de ope­ra­cio­nes. Por otro, la vi­sión de España como pla­ta­forma desde la que ac­ceder a otros países eu­ro­peos y a mer­cados en desa­rrollo de África y Asia. Todo in­dica que la lle­gada de in­ver­sión me­xi­cana no ha hecho más que em­pe­zar, pese a que uno de los pio­ne­ros, Pemex, acaba de anun­ciar el inicio de su des­in­ver­sión, al poner a la venta un 7,86% de su par­ti­ci­pa­ción en Repsol.

El Gobierno Rajoy viene insistiendo en que España puede ser la "puerta de entrada" para que los empresarios mexicanos hagan negocios en Europa, el norte de África y Asia, algo que las compañías aztecas ya han asumido y vienen rubricando con unas operaciones comerciales e inversoras que se multiplican en los últimos meses, especialmente en los sectores financiero, inmobiliario, industrial y agroalimentario. De hecho, el Ejecutivo prepara incentivos fiscales para atraer más inversión azteca y consolidar la posición de España como plataforma para que esas firmas hagan negocio en Europa y el norte de África, según el ministro de Exteriores, García-Margallo, para quien "México es uno de los socios estratégicos capitales para España".

El hecho es que 20 años después de que, en 1994, las compañías españolas iniciaran en algunos casos o aceleraran en otros su entrada inversora en un México afectado por una grave crisis, es en 2014 la España que comienza a salir de su crisis la que ve llegar capital mexicano de forma masiva. Y si hace dos décadas las grandes compañías hispanas se posicionaron en México en sectores clave y estratégicos, son ahora algunas de las principales compañías españolas las que han pasado a manos de inversores mexicanos o han dado entrada en su capital de forma relevante a firmas aztecas.

Animadas por la mejoría del clima económico español, que abre interesantes oportunidades de compra, negocio e inversión tras años de una crisis que parece haber tocado fondo y por la necesidad de financiación y liquidez de muchas firmas españolas, debilitadas por el largo período de dificultades económicas; atraídas por la percepción de España como mercado natural para ingresar en Europa y como plataforma desde donde expandirse; estimuladas por la necesidad de internacionalización y también incentivadas por el apoyo de un Gobierno interesado en captar inversiones, numerosas empresas, grupos, inversores, fondos y fortunas han desembarcado en España siguiendo la estela de Cemex, Pemex o Moltex, pioneras en el ingreso en el mercado hispano.

Pemex y Cemex, precursores

La mayor inversión azteca hasta la fecha sigue siendo, no obstante, la realizada por la petrolera estatal Pemex, que compró un 5% de Repsol en 2011 por más de 1.000 millones. El año pasado, destacaron las adquisiciones de Grupo ADO, que compró Avanza por entre 600 y 800 millones de dólares y la de Sigma Alimentos, que se hizo con una participación mayoritaria en Campofrío, valorada en unos 700 millones de euros, junto a la china Shuanghui. El último desembarco por ahora lo han protagonizado los fondos Inmosan de Ernesto Tinajero y Davinci Capital, de Gustavo Tomé, que junto a la asturiana Corporación Masaveu han tomado el 11,5% de Liberbank, al acudir a la colocación acelerada realizada por la entidad. Los aztecas tendrán el 9%.

La Cepal, en su último informe sobre IED tomaba nota de la fuerte inversión de firmas mexicanas en España. "En 2013 se produjeron inversiones relevantes de México en España, en particular la compra de la alimentaria Campofrío por 309 millones de dólares y la entrada de los inversores David Martínez y la familia Del Valle en dos importantes bancos, Sabadell y Popular", indicaba el organismo. Son nombres que su suman a Bimbo, Carlos Slim y su Grupo Carso y Fibra Uno, entre muchas otras.

Sin olvidar a Cemex, una de las tres mayores cementaras del mundo, y auténtica pionera en la entrada en España. La compañía, cuyo presidente, Lorenzo Zambrano, fallecía a mediados de mayo en Madrid, desembarcó en 1992, al comprar Valenciana de Cementos y Sanson por 1.800 millones de dólares y desde España se expandió por África, Oriente Medio y Asia, sin olvidar el mercado europeo, donde se consolidó en 2005 con la adquisición de la británica RMC, presente en Alemania, Francia, Polonia y República Checa

Lo cierto es que México pisa fuerte en España, y cada vez más. El último informe sobre inversión extranjera de Economía ha dejado muy clara la situación: México se convirtió en 2013 en el primer inversor en España tras la UE, en el principal inversor no europeo de nuestro país y en el sexto mayor por países, tras Luxemburgo, Holanda, Francia, Alemania y Reino Unido, en un contexto en el que los flujos de capital procedentes de Latinoamérica hacia España crecieron un 48%, lo que elevó la participación de ese área del 5,2% al 7,1% del total. México aportó casi el 50% de la inversión bruta de Latinoamérica en nuestro país, con 487 millones de euros (650 millones de dólares), lo que marca un alza del 273% interanual. El montante, descontando desinversiones, fue superior al de los capitales productivos dirigidos por firmas españolas a México: 462 millones de euros, con una caída del 12,1%.

Un fenómeno que proseguirá

Y según la consultora KPMG, entre 2014 y 2015 podrían cerrarse más operaciones, ya que cerca de 12 empresas aztecas completarían en los próximos 18 meses la fusión o adquisición de firmas españolas, lo que cuadriplicaría el número de ese tipo de operaciones en 2013. Los expertos indican que las renovables, el sector salud o la biotecnología son campos de interés en el futuro para una inversión mexicana que se prevé que continúen en inmobiliario, banca, hostelería y materiales para aeronáutica y automóvil. El año pasado, el director general de Bancomext, Enrique de La Madrid, indicaba en una entrevista con Cinco Días que oteaba un aumento aún mayor de la inversión mexicana. "Es un mercado muy interesante y las empresas mexicanas tienen que completar su internacionalización", indicaba, para añadir que "en las crisis caen los valores por debajo del valor natural. Si se tiene liquidez y recursos es un gran momento para entrar en España".

De momento, lo cierto es que para las firmas mexicanas, especialmente para sus crecientes translatinas, pero también para las grandes fortunas o inversores, la España que comienza a dejar atrás una prolongada crisis supone una oportunidad. En el sector alimentario destacan las operaciones de Bimbo y Sigma. A finales de 2011, el gigante mexicano Bimbo, líder de la panadería industrial en su país, adquiría por 115 millones de euros la filial ibérica de la multinacional Sara Lee, que operaba en España bajo la marca Bimbo España, aunque ambas empresas no tuvieran relación accionarial entre sí. Fue una de las primeras operaciones de la nueva e intensa ola de adquisiciones mexicanas en España, veinte años después de que Cemex enseñara el camino.

Sigma, del conglomerado industrial Alfa, líder del mercado de carnes frías y el productor de salchichas más importante de Norteamérica comparte desde este año con la china Shuanghui, en calidad de socio mayoritario, **Campofrío, el líder español de charcutería. **La incursión de Sigma en España no sólo pretende un buen posicionamiento en el mercado, sino que persigue una expansión desde nuestro país a otros. Sigma compró primero el 45% de Campofrío a accionistas de referencia (Oaktree, Pedro Ballvé, presidente de Campofrío y Caixa) para lanzar a finales de 2013 una oferta de adquisición del 55% restante. Sigma optó por mantener a Shuanghui, firma que se hizo con el 36,9% de la española mediante la compra de Smithfield Food en 2013 y estaba obligada a lanzar una OPA por el 100% de Campofrío, lo que rechazó. Tras alcanzar un acuerdo Sigma y Shuanghui lanzaron una OPA conjunta para tomar el control de la totalidad de Campofrío que acaba de ser autorizada por la CNMV y ambas compañías no prevén grandes cambios en el plan de negocio de la firma en los próximos 12 meses, pero tras ese período sí otean una revisión estratégica. Ballvé se mantendrá al frente durante cinco años.

Transportes y finanzas

En transportes, Grupo ADO, uno de los tres principales operadores del negocio del transporte y logística en México, eligió España para su primera incursión en Europa, y lo hizo de forma rotunda, con la compra en el verano de 2013 de la compañía española de autobuses Avanza, nacida en 2002 de la unión de Tuzsa, Vitrasa y Auto Res y cuyo propietario era el fondo de capital riesgo británico Doughty Hanson, que lo había adquirido seis años atrás por más de 650 millones de euros. La operación, que los expertos valoran entre los 800 y 900 millones de euros, convirtió a ADO en dueño del primer operador de transporte urbano de España y segundo de transporte de pasajeros por carretera tras Alsa/National Express. ADO, presidido por Uriarte Amann, cubre más de 1.500 destinos en México con una flota de 6.000 autobuses.

Sin embargo, está siendo el sector financiero español el más cotizado en los últimos tiempos entre las compañías y empresarios mexicanos a la hora de invertir en nuestro país. Así, Sabadell, La Caixa y Popular han recibido recientemente inyecciones de dinero mexicano procedentes de grandes fortunas aztecas como David Fernández, Antonio Del Valle (séptima fortuna de México) o el magnate y hombre más rico del mundo, Carlos Slim.

El dueño de América Móvil, Carlos Slim, socio estratégico de La Caixa desde 2008, adquirió a finales de 2012 a través de Grupo Carso, 439 activos inmobiliarios de entidad catalana por algo más de 428 millones de euros, operación tras cual el banco suscribió con el comprador un contrato de arrendamiento a largo plazo con opción de compra en virtud del cual seguirá ocupando los inmuebles vendidos como arrendatario. Así el multimillonario ampliaba su alianza con la entidad española, de la que es importante accionista y con la que mantiene cruce accionarial: La Caixa controla un 20% de Inbursa, el holding financiero de Slim, que a su vez es propietario del 1% de CaixaBank.

En otra operación de sale & lease back (venta de oficinas por parte de una entidad que incluye un contrato de alquiler para quedarse como inquilino) similar a la de Carso, Fibra Uno, la mayor gestora de fondos inmobiliarios de México, realizaba a mediados de 2013 su primera operación en España con la compra de una parte de la red de sucursales de Banco Sabadell que eran propiedad del fondo de inversión Moor Park, con el que alcanzó un acuerdo para comprar las 278 oficinas que aún mantenía por 300 millones de euros. Este fondo institucional mexicano dedicado al alquiler de inmuebles, no oculta que España es su plataforma para entrar con fuerza en Europa. Los inmuebles dedicados a oficinas del banco formaban parte de un paquete de 378 activos inmobiliarios que el británico MoorPark había adquirido en abril de 2010 a Banco Sabadell a través también de una operación de sale & lease back.

Además, a finales de 2013, David Martínez, un importante inversor mexicano afincado en EEUU, se hacía a través de Fintech Advisory (que tiene influencia sobre varios inversores y family offices de Monterrey) con el 5% del capital de Banco Sabadell, en una operación de ampliación de capital llevada a cabo por la entidad catalana en la que el banquero colombiano Jaime Gilinski (Itos Holding) también adquirió otro 5% del capital del banco y en la que un grupo de familias mexicanas de Monterrey suscribía 100 millones en acciones. Martínez, que se sentará en el Consejo de Administración del Sabadell, fundó en 1987 Fintech, empresa que se dedicó a comprar deuda de países en apuros y a rescatar empresas, como la vidriera Vitro y el conglomerado químico Cydsa.

A su vez, la familia Del Valle, accionista principal de **Financiero BX+ **se hizo con un 6% del capital de Banco Popular, convirtiéndose en primer accionista de referencia. El banco español alcanzó un acuerdo con BX+ que entraña dar entrada a un grupo de inversores mexicanos liderados por la familia mexicana. Los Del Valle, encabezados por Antonio Del Valle, son la séptima familia más rica de México (4.940 millones). Además del banco BX+ (ve por más) poseen Grupo Kaluz y son accionistas del gigante petroquímico Mexichem.

Y, en los últimos días, se ha anunciado la entrada de capital mexicano en Liberbank. En una transacción valorada en 174 millones de euros, dos fondos mexicanos, Davinci Capital e Inmosan, compraron junto con la familia Masaveu, el 11,5% del banco. Gustavo Tomé, presidente de Davinci Capital, es un empresario dedicado a la fabricación de placas solares (Solarcell) y plásticos para la industria de refrescos mexicana, dueño de la principal embotelladora de ese país, Redi Plastics y fundador de otro fondo de inversión, Némesis Capital. Inmosan está presidido por Ernesto Tinajero, que era dueño de la teleco Cablecom, vendida a Televisa en 2013 por 400 millones de euros.

Asimismo, familias mexicanas han comprometido unos 300 millones de euros en dos fondos de capital riesgo de Madrid y Valencia: Brand Capital Made in Spain (BCS) y Tandem. Se trata de las familias Losada, Vázquez Raña, Baillères, Atman, un grupo de inversores liderado por el empresario Jorge Uribe y Ricardo Martín Bringas, que están entre las mayores fortunas del país. Los cinco primeros aportarán 270 millones de euros a BCS, fondo especializado en moda. Martín Bringas, propietario de Supermercados Soriana y accionista de Aeroméxico, ha entrado en Tandem, que invierte en firmas medianas no cotizadas de alimentación, logística, ocio, turismo y distribución.

Slim, entre los mayores inversores

En lo que respecta al magnate Carlos Slim sus inversiones en España no se limitan a Caixa. Ha adquirido un 0,5% del capital de Gas Natural y tiene una opción de compra hasta el 3% a través de la participación que controla La Caixa. La relación de Slim con la empresa que preside Salvador Gabarró se remonta a 2008 con motivo de la venta por 49 millones de euros del 15% de su filial mexicana Gas Natural México a Inbursa, grupo financiero controlado por Slim. La Caixa (34%) y Repsol (30%) son los principales accionistas de la gasista. Además, Slim, cuya fortuna se estima en 50.000 millones de euros (segunda fortuna mundial tras Bill Gates), entró en 2011 en el capital (3,2%) de PRISA, editora entre otras publicaciones de El País, a través de Carso.

Además de otros negocios inmobiliarios en España, en 2012 compró el Real Oviedo, en una incursión en el terreno del fútbol que ya inició en su país al comprar los clubes de la primera división León y Pachuca. A través del deporte ha empezado a entrar con fuerza en el negocio de la televisión y ha llegado a arrebatar, a través de su canal UNO TV, los derechos de la final del campeonato mexicano al gigante de la televisión, Televisa. Slim también ha estado ligado a Repsol directa o indirectamente: su nombre se barajó en la operación de Pemex para hacerse con el control de la española, aunque él lo negó. Además, se convirtió en uno de los accionistas privados relevantes de YPF tras la nacionalización. En 2014 se informaba, no obstante, de que Inbursa (Slim) redujo su participación en YPF del 8,4% al 4,8%.

Aguas turbias en Repsol

En este entorno de desembarco de capital mexicano, sin embargo, una de las pioneras, la petrolera estatal azteca Pemex, acaba de anunciar justo lo contrario, su desinversión en Repsol, en la que estaba presente desde 1990, tras varios años de desacuerdos y conflictos con el presidente de la compañía, Antonio Brufau, y en el contexto de la reforma energética iniciada en México por el presidente Peña Nieto. Pemex, accionista relevante más antiguo de la española, anunció la semana pasada el inicio de su salida con la venta de un 7,86% de su participación en Repsol. Una vez completada la colocación acelerada de ese 7,86%, Pemex conservaría sólo en torno al 1,6% del capital de Repsol. Hasta el anuncio de la semana pasada, Pemex era el tercer mayor accionista de la española, por detrás de Caixa (12,97%) y Sacyr (9,53%).

Pemex se convirtió en gran protagonista en septiembre de 2011, al pagar 1.116 millones de euros para duplicar, del 4,6% al 9,42% su paquete accionarial en Repsol. Semanas después de esa operación, la mexicana se revelaba como l accionista más rebelde, al pedir cambios en la dirección. Se atribuyó entonces a Pemex haber elevado su participación en casi un 5% adicional como parte de una alianza con el presidente de Sacyr, Luis del Rivero, para dar un golpe de mano y sustituir a Brufau. La constructora era entonces accionista de referencia (20,01%). Ambas empresas sindicaron sus acciones para conformar un nuevo núcleo con el 29,2%. Pero el intento de toma de control se vio frustrado: Sacyr rompió el pacto con Pemex y vendió la mitad de su participación a Repsol para saldar parte de su deuda bancaria y Del Rivero fue destituido como presidente.

Tras la intentona de asalto a la dirección de Repsol y para tratar de olvidar el episodio, Pemex y Repsol firmaron en enero de 2012 una alianza estratégica para reforzar sus planes y normalizar las relaciones, que incluía el compromiso por Pemex de no reducir su participación por debajo del 5% ni aumentarla por encima del 10% en diez años. Pero poco más tarde volvían los conflictos con el intento de intermediación de Pemex entre Repsol y el Gobierno argentino para un acuerdo de compensación por la expropiación de YPF. Aunque tuvo rol relevante en el pacto sobre la expropiación de YPF en 2012, Pemex pareció más próxima a los intereses argentinos que a los de Repsol.

Así se han completado varios años de relación complicada y en los últimos tiempos su inversión en Repsol había vuelto a ser controvertida y problemática, hasta el punto de que el mes pasado el ministro de Hacienda mexicano, Luis Videgaray, afirmaba que la eventual venta de la participación del 9,35% que Pemex tiene en Repsol "no sería mala decisión", mientras que el máximo directivo de la mexicana, Emilio Lozoya, declaraba sotto voce que se querían ir. Y es que hoy el principal desafío de Pemex es liderar la reforma energética de Peña Nieto y necesitará fuertes inversiones para elevar producción. El ministro no ocultó que la relación entre socios venía siendo mala desde que el ex director de Pemex Suárez Coppel decidió ampliar la participación en Repsol y aliarse con Sacyr bajo el Gobierno Calderón. Videgaray recordó que Coppel intentó tumbar a Brufau junto a Sacyr y que el fracaso de la alianza costó más de 1.000 millones. También que el pacto no fue consultado con el Consejo, algo que la reforma azteca impedirá en el futuro. Tras anunciar la desinversión, Lozoya ha mantenido su crítica a Repsol y ha dicho que "no propició una solución amigable" con Argentina por la expropiación de YPF y que, por contra, México sí jugó un rol de interlocutor válido para una solución amigable".

Ya en 2013, regresaron los choques y Pemex llegó a criticar públicamente la gestión de Brufau, amenazando ya con salir del capital si no se le reconocían sus derechos de accionista histórico. Con todo, y hasta hace un mes, las aguas parecían haber vuelto a su cauce, pese a las diferencias. Tras aprobar cambios estatutarios semanas atrás Repsol señalaba estar abierta a mejorar su relación con Pemex. En ese sentido se esperaba que el nombramiento de Josu Jon Imaz como nuevo CEO sirviera para mejorar la relación, algo que no ha sido así. De hecho, en la última Junta de Accionistas, en marzo, Pemex votó contra el blindaje de la petrolera ante posibles segregaciones de negocios. Para los expertos, las desavenencias, la reforma energética azteca, el nombramiento de Imaz y los cambios de estatutos de Repsol han acelerado la desinversión.

Al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que instaba semanas atrás a Repsol y Pemex a enterrar rencillas y sellar un pacto energético aprovechando la reforma energética azteca, la noticia de la desinversión de la mexicana le llegó sólo días antes de iniciar esta semana una visita oficial a México.

Otras inversiones

Pemex, por lo demás, compró en 2013 un 51% de la empresa Astilleros Hijos de J. Barreras en Vigo, a través de su filial Grupo PMI, con una inversión de 5,1 millones de euros. Pemex ha impulsado la construcción de dos hoteles flotantes en los astilleros de Ferrol y Vigo, a HJB y Navantia en los que invertirá más de 400 millones de dólares. Y este año se anunciaba que el astillero opta a construir tres nuevos buques de servicio a plataformas offshore para Pemex.

No quedan aquí las operaciones mexicanas. En 2012 Televisa, el mayor productor mundial de contenido televisivo en español, del que Emilio Azcárraga Jean (uno de los empresarios más influyentes de México) es primer accionista, adquirió un 15% de Imagina, hólding resultante de la fusión Mediapro-Globomedia, a cambio de la participación (40%) que el grupo tenía en La Sexta (vendida luego a Antena 3). El interés de Azcárraga por frenar a Slim en el negocio televisivo le ha llevado incluso a plantearse una alianza con Telefónica.

Por su parte, Grupo Maseca, el mayor productor mundial de tortillas de maíz, tiene presencia operativa en España y algunos** otros empresarios han tomado participación de diversas compañías, como la compra de acciones de Farggi por parte del empresario Roberto Servitje. Más recientemente, el capital mexicano se ha interesado por activos inmobiliarios y los antiguos propietarios de la cervecera Modelo han adquirido la sede de IBM en Madrid por más de 100 millones. Medios españoles apuntan a que el mexicano Miguel Valladares podría convertirse en el salvador de la empresa de entretenimiento Zinkia. Y, en plena reestructuración financiera de PRISA, su presidente, Juan Luis Cebrián, estaría intentado incorporar al capital mexicanos, entre ellos Roberto Alcántara Rojas**, magnate del transporte aéreo low cost, según El Confidencial. Y, ya en México, OHL y Banco Santander han realizado ventas parciales de filiales en el país azteca a inversores mexicanos.

Pero la ofensiva mexicana en España no implica que las empresas españolas hayan dejado de invertir en México, sino que el proceso se ha equilibrado y es más recíproco. Por su parte, la inversión española representa para México la segunda fuente más importante de inversiones extranjeras, sólo detrás de EEUU, con grandes _players _como BBVA Bancomer, Santander, Telefónica, BBVA-Bancomer, Banco Santander, OHL, ACS, Iberdrola, Gas Natural, Repsol, Acciona, Mapfre, Inditex... y con cada vez con un mayor número de pymes. España acumula inversiones por más de 42.000 millones de dólares en México.

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