EL DESCALABRO NACIONAL

Un país con futuro

Corrupcion
Corrupcion

Todavía no hemos sa­lido de la crisis como es de­bido, pero ya se puede decir que España es un país con fu­turo, un fu­turo con­di­cio­nal. Porque, si no se acaba ya con la per­tinaz co­rrup­ción, vamos a se­guir en la cu­neta mu­chos años. La co­rrup­ción es un mal en­dé­mico en este país. Para no re­tro­ceder de­ma­siado en el tiempo, solo hace falta ana­lizar las con­ductas de la ma­yoría de los Conquistadores de América, em­pe­zando por el Almirante y sus her­ma­nos. A todo ello hay que añadir la con­ducta de los reyes y los papas a lo largo de aque­llos acon­te­ci­mientos que cam­biaron la Historia.

Los territorios conquistados se convirtieron de inmediato en un hervidero de chanchullos, amiguismo, corruptelas e injusticias. En primer lugar, sacó una gran tajada el papa español Alejandro VI, que se abrogó a sí mismo el derecho a conceder a su antojo las tierras, siempre con predilección por Castilla y Portugal, y no haciendo demasiado caso al Tratado de Tordesillas.

Pero, al margen de las insidias internacionales, lo más grave fue el enfrentamiento entre los propios españoles participantes en las conquistas, que se lanzaron enseguida a enriquecerse para volver a España forrados de oro y piedras preciosas. ¿Cómo se lo montaban? Sencillamente, esclavizando a los nativos, sobornando a los caciques y sembrando el terror en los poblados autóctonos.

Solamente defendió a los nativos el Padre Bartolomé de Las Casas, pero de una forma sorprendente: ¿Para qué vamos a esclavizar a los indios habiendo tantos negros en África? Efectivamente, desde aquel momento dio comienzo el lucrativo negocio de la trata de negros, que se llevó a cabo con la colaboración de por portugueses y de algunos banqueros genoveses, que siempre aprovecharon al máximo sus amistades con el compatriota Cristóbal Colón.

**Cría cuervos **

Muchos de los descubridores tenían fama de crueles y sanguinarios con los nativos. Solo por citar algunos nombres: Núñez de Balboa, Pedrarias Dávila, Nicuesa, Cortés, Pizarro, Gonzalo de Badajoz, Juan de Zorita... Muchos de sus desmanes fueron detallados perfectamente por el historiador asturiano Gonzalo Fernández de Oviedo, que logró "colarse" en una de las expediciones de Pedrarias como "veedor de minas y fundiciones".

En fin, cuando ahora nos hablan de Bárcenas, Blesa y demás, no debiéramos echarnos las manos a la cabeza. Ellos son simplemente los sucesores lógicos de aquellos ladrones españoles del Renacimiento.

Las riquezas que venían de América, en vez de utilizarlas en industrializar el país, se emplearon para financiar guerras imperialistas de la España visionaria y para arruinar a la nación. ¿En qué se van a utilizar ahora los miles de millones de euros desparecidos en esta corrupción que no cesa? Si seguimos el ejemplo de la Historia, ese dineral se quedará en los bolsillos de los corruptos y en los paraísos fiscales, algo así como el imperialismo contemporáneo. Es decir, el futuro de España está fuera, como de costumbre.

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