EL MONITOR DEL DÍA

Colombia po­dría haber arre­ba­tado ya al país aus­tral el puesto de ter­cera mayor eco­nomía re­gional

Latinoamérica: Argentina no carbura y se asoma a la estanflación

FMI y Cepal re­ducen drás­ti­ca­mente el cre­ci­miento ar­gen­tino y señalan que sólo Venezuela tendrá un desem­peño peor en 2014

Cristina fernandez kirchner
Cristina fernandez kirchner

Malos tiempos para Argentina, cuya eco­nomía no car­bura y ro­zará este año el es­tan­ca­miento. Si hace unas se­manas el FMI ad­vertía de la mala si­tua­ción por la que atra­viesa el país y pedía un cambio de mo­delo eco­nó­mico, sus­ci­tando una ai­rada res­puesta de Buenos Aires, la Cepal acaba de poner el dedo en la misma llaga. Para ambos or­ga­nis­mos, que han re­vi­sado a la baja la evo­lu­ción del PIB del país en 2014, sólo Venezuela re­gis­trará un com­por­ta­miento peor en Latinoamérica. El fre­nazo ar­gen­tino, que se pro­duce en un mo­mento de des­censo de la in­ver­sión ex­te­rior en el país, es­tará acom­pañado, ade­más, de la se­gunda tasa más alta de in­fla­ción. Por si fuera poco, Colombia disputa ya al co­líder de Mercosur el puesto como ter­cera eco­nomía re­gional y, a decir de al­gunos ana­lis­tas, bancos y agen­cias, ya ha re­ba­sado en peso eco­nó­mico al país que pre­side Cristina Fernández.

Si bien los pronósticos más pesimistas de algunos analistas, que el año pasado pronosticaban recesión en 2014, parece que no llevan camino de cumplirse, lo cierto es que Argentina atraviesa un momento particularmente difícil. En las últimas semanas, tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la Cepal han rebajado sus proyecciones sobre la economía austral, que se dirige a dos años de débil crecimiento y alta inflación, y han aconsejado al Gobierno de Fernández de Kirchner una reforma profunda del modelo económico seguido hasta ahora para sacar al país del atolladero.

En un demoledor informe sobre el estado de la economía argentina incluido en en sus Perspectivas Económicas Globales, el FMI comparaba no hace ni un mes la situación del país con la de la chavista Venezuela, y alertaba sobre el incontrolado aumento de la inflación, el retroceso del crecimiento del PIB y las nocivas consecuencias de la devaluación de la moneda a inicios de año, no sin ubicar al país en un contexto de "alta incertidumbre". Según el Fondo, la economía argentina apenas eludirá el estancamiento en 2014, con un avance del 0,5% (4,3% de 2013), para mejorar muy levemente en 2015, con una expansión limitada al 1%. Únicamente Venezuela, para la que se pronostica recesión, sufrirá una evolución peor en la región.

"Las perspectivas a medio plazo en Argentina se han deteriorado más" y el país experimenta problemas para relanzar la producción y generar confianza, señalaba el FMI, enfrentado desde hace una década con el Gobierno de Buenos Aires, al que ha acusado en los últimos ejercicios de no ofrecer datos estadísticos fiables sobre la marcha real de la inflación y del crecimiento económico. Además del frenazo en la expansión, la entidad internacional señalaba en su informe que Argentina, como Venezuela, presenta una fuerte estatización de la economía, un relajado control fiscal y un férreo control de cambio y de precios que las sitúan frente a un "huracán monetario e inflacionario".

"Las medidas adoptadas para gestionar los desequilibrios internos y externos, incluidos controles de precios, tipos de cambio y comercio, están dañando aún más la confianza y la actividad económica", según un texto en el que se aseguraba que, no obstante las recientes devaluaciones en ambos países y el alza de los tipos de interés en Argentina, es necesario un cambio de política sustancial para "eludir ajustes desordenados". Argentina, país al que el FMI no puede de momento auditar, habría registrado una tasa de inflación superior al 28% en 2013, según datos de consultoras privadas, que casi triplican el índice oficial ofrecido por Buenos Aires (10,9%). Sólo Venezuela, con un IPC superior al 56% registró el año pasado un nivel de precios más desorbitado en la región.

Además de expresar claramente sus críticas a políticas como el control de precios, reforzado recientemente por el ministro de Economía, Axel Kicillof con la ampliación de la lista de bienes incluidos en el programa Precios Cuidados, el Fondo decía prever, además de una marcada desaceleración este año, una disminución de las reservas de divisas y "dificultades" para acceder a financiación externa, ya que continúa catalogando al país de "poco confiable" por el manejo que ejerce el Gobierno sobre la economía. Asimismo, el informe de la entidad censuraba las políticas de impulso de la demanda con aumento del gasto público y las políticas de control del tipo de cambio. Y aconsejaba a Buenos Aires la contracción del gasto público y una  reducción de la participación del Estado en la economía para recobrar la confianza.

"Argentina necesita realizar ajustes adicionales de política económica para restablecer la estabilidad macro, en particular teniendo en cuenta un contexto posiblemente más débil de los precios internacionales de las materias primas", indicaba el FMI en el documento, si bien en la presentación del mismo en público, los funcionarios de la entidad intentaron rebajar la crítica. "El año pasado el país tuvo presiones importantes en la balanza de pagos y una significativa caída de reservas. El banco central permitió en enero un movimiento del tipo de cambio y también llevó a cabo un importante ajuste en las tasas de interés. Hemos visto al Gobierno empezar a reducir subsidios en gas y agua. Estamos viendo el principio de lo que son medidas en la parte fiscal, pero también en la parte monetaria", indicaba el director de la entidad para Latinoamérica, Alejandro Werner.

Buenos Aires rebate al Fondo

Buenos Aires rebatió inmediatamente el informe sobre el rumbo económico del país y rechazó las recomendaciones de ajuste ordenado propuestas en un documento que pone en tela de juicio las políticas expansivas de impulso a la demanda interna y con distribución del ingreso en busca de una mayor equidad social que ha venido desarrollando la Administración de Cristina Fernández, políticas que para la entidad han generado distorsiones inflacionarias y la caída de las reservas internacionales. "Las recetas del FMI provocaron en Argentina la peor crisis de la historia del país, ya superada tras 10 años de política de crecimiento nacional con inclusión social", señaló el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, para quien "el sesgo del Fondo nunca han cambiado: ajustes que perjudican el desarrollo de los países". "Afortunadamente (el ex presidente) Néstor Kirchner tomó una decisión, tener autonomía en las decisiones económicas y no le debemos un dólar al FMI", sostuvo Capitanich, quien criticó al organismo por no apoyar a Argentina en su lucha con los fondos buitre.

Las relaciones entre Buenos Aires y el FMI son tensas desde 2001-2002, cuando el organismo inyectó 98.000 millones de dólares para sacar de la suspensión de pagos a la economía argentina. El fallecido Néstor Kirchner, acusó entonces al FMI de haber hundido el país con sus recetas neoliberales y anunció que la deuda sería refinanciada, imponiendo una quita de hasta el 67% a los acreedores. Aunque el país canceló todos los pagos pendientes con el FMI en 2006, aún debe casi 9.500 millones de dólares al Club de París y un 10% de los bonos en manos de fondos buitre, que jamás aceptaron la reestructuración de los bonos.

La mala relación con el FMI se ha venido ahondando en los últimos años con las críticas de la entidad al manejo de la política económica, al intervencionismo estatal de los últimos gobiernos y con la censura a expropiaciones como la de YPF a la española Repsol, que han generado un clima de inseguridad jurídica y reducido la inversión extranjera en el país. Además, en los últimos años, la entidad ha venido acusando a Buenos Aires de no ofrecer datos fidedignos de crecimiento y de manipular y falsear las cifras de inflación, llegando en 2012 a amenazar con emitir una declaración de censura contra el país y promover acciones si el Gobierno no adoptaba medidas correctivas para mejorar la calidad de los datos oficiales.

Para mejorar su imagen y eludir posibles sanciones del FMI, entre ellas cortar la línea de créditos al país y estudiar su expulsión del organismo, Buenos Aires presentó en febrero un nuevo índice de precios, en el primer paso impuesto por el FMI para la reconciliación con un Gobierno que, desde 2007, mantiene intervenido el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). La entrada en vigor de este nuevo Índice de Precios al Consumidor Nacional urbano (IPCNu), ha hecho que el FMI haya decidido no realizar proyecciones de aumento de los precios para este año y 2015, en espera de analizar el mismo.

Este cambio, anunciado a finales de 2013, pero ejecutado el pasado febrero, no ha sido el único producido en la política económica de un Gobierno que en los últimos meses ha tratado de acercarse a la comunidad internacional y al realismo. Así, a finales de enero, Buenos Aires permitió la mayor devaluación del peso en 12 años, subió los tipos de interés y autorizó, tras un año de prohibiciones, la compra de dólares para ahorro, todas medidas que venía reclamando la oposición. Además, firmó un acuerdo con Repsol para compensar la expropiación del 51% de sus acciones en YPF mediante el pago en bonos de 5.000 millones de dólares e inició la negociación para llegar a un acuerdo de pago con los países acreedores del Club de París.

La Cepal también ve frenazo

Pero, aunque el informe del FMI fue rebatido con contundencia por el Gabinete argentino, lo cierto que es la Cepal acaba de ofrecer previsiones y diagnósticos similares sobre la situación en el país austral. Si bien el organismo de la ONU reduce también drásticamente el avance del PIB este año, como consecuencia de la devaluación registrada en enero, se muestra algo más optimista sobre el desempeño del país, para el que pronostica un avance del 1%, 1,6 puntos menos que en su anterior previsión (2,6%) de finales del año pasado. La Cepal, además, recorta en su _Balance Económico Actualizado de América Latina y El Caribe _la expansión final de 2013 del 4,5% al 3%. Argentina, que creció el 1,9% en 2012, había anotado en 2011 un impresionante crecimiento del 8,9%, coincidiendo con el auge de las materias primas y el boom de venta de soja.

También para la Cepal este parón sitúa a Argentina como el país con peor perfomance de la región este año, sólo por delante de Venezuela (cuyo PIB retrocederá el 0,5%) y muy lejos de la media de Latinoamérica, que avanzará el 2,7% (por encima del 2,5% del 2013, pero por debajo del 3,2% previsto en diciembre). Argentina se situará así en 2014 lejos de las tasas que alcanzarán Panamá (7%); Perú y Bolivia (5,5%); Ecuador y Nicaragua y Dominicana (5%); Paraguay (4,5%); Colombia y Costa Rica (4%); Chile (3,7%) y Uruguay y Guatemala (3,5%). Y quedará lejos incluso de las dos principales economías regionales, que avanzarán a paso menor este año: Brasil lo hará a un ritmo del 2,3% y México, del 3%, según la Cepal.

"La corrección obedece principalmente a la adopción, a inicios de 2014, de varias medidas con impacto contractivo para enfrentar los desequilibrios surgidos en los últimos años", indica la institución, en referencia a la devaluación del peso implementada por el Gobierno en enero. "La mayor rebaja en la proyección para Latam corresponde a Argentina y obedece a que los nuevos cálculos se efectúan a partir de un nuevo año de base de las cuentas nacionales", aclara el organismo, que a nivel regional justificó la menor previsión para este año en relación a diciembre a "un contexto externo marcado por la incertidumbre y un crecimiento menor al esperado en Brasil y México".

En lo referente a la marcha de la inflación la Cepal no espera cambios muy marcados, aunque pronostica un aumento del promedio regional debido a las modificaciones de la medición en Argentina, la moderada alza en los precios de varios países y los elevados índices que muestra Venezuela. "Este aumento regional ya se observó durante el primer bimestre de 2014, cuando la inflación promedio regional acumulada en doce meses subió al 7,6%", precisa la Cepal, que indica por otro lado que "en este contexto de modesto crecimiento económico, no se registrará un repunte significativo de los niveles de empleo".

Y si las críticas del FMI, refutadas con vehemencia, se esperaban, las de la Cepal que solía estar en sintonía con las mediciones de crecimiento de un Gobierno que en sus últimas estimaciones indicaba que Argentina podía crecer por encima del 5%, han generado particular malestar en la Casa Rosada. El frenazo en Argentina se produce además, en medio de un intenso debate internacional y regional sobre si Colombia ha rebasado o no al país austral y se sitúa como tercera economía de Latinoamérica. Para entidades como Goldman Sachs o Capital Economics, está claro que el país andino es ya la tercera economía y que goza de perspectivas de crecimiento más consistentes que Argentina en estos momentos.

Escenario complicado

El escenario dibujado por el FMI y la Cepal, es con todo más optimista que los pronósticos que emitían en enero entidades como Bank of America Merrill Lynch, Barclays o el economista Mariano Lamothe, de la consultora Abeceb, que señalaban que Argentina se dirigía a una recesión inevitable este año. Pero pero se aproximan a las previsiones de la mayoría de los economistas privados argentinos, que a finales del primer mes del año, y tras la devaluación y la posterior alza de la tasa de interés oteaban un escenario de estanflación, con caída del PIB y una hipótesis de aumento de precios cercana al 30%. El director de la consultora Econométrica y ex secretario de Hacienda, Mario Brodersohn, señalaba entonces que "a Argentina le espera un 2014 de recesión con inflación".

Los malos augurios económicos se suman, además, a recientes indicadores de competitividad, clima de negocios e inversiones que muestran que Argentina pierde comba. El último informe del Banco Mundial Doing Business 2014: Entendiendo las regulaciones para las pymes, ubica a Argentina entre los países menos amigables para hacer negocios, junto a Venezuela, Bolivia y Ecuador. El documento destaca que a la arbitrariedad administrativa y la inseguridad jurídica se suman descensos en los principales indicadores que mide Doing Business, lo que hace que ceda cinco puestos más, del 121 al 126 en la clasificación mundial. Se trata de una percepción similar a la que ya tienen las grandes compañías españolas, que en el último Informe sobre la Inversión Española en Latinoamérica situaban a Argentina como uno de los países de la región menos atractivo para invertir.

Por su parte, el World Economic Forum, en su último Informe Global de Competitividad 2013-2014, destacaba que Argentina registra una peligrosa y alarmante pérdida en ese terreno, clave para asegurar la futura expansión de la economía. El organismo señalaba que el país cedió en el último año 10 puestos en la clasificación mundial debido al grave deterioro institucional, expresado en una bajísima puntuación en defensa de derechos de propiedad, el mal entorno en infraestructuras y el debilitado ambiente macro. En el puesto 14 en Latinoamérica, sólo por delante de Dominicana, Paraguay, Honduras y Venezuela, Argentina, ocupa puestos muy bajos también en mercado laboral, desarrollo del mercado financiero, eficiencia del Gobierno e innovación. El WEF ubicaba, además, a Argentina entre los países con mayor corrupción y señalaba que el país no está sabiendo sacar partido del tamaño de su mercado, una de sus principales fortalezas, ni de su potencial económico.

Por su parte, la Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo (Unctad), en su reciente Monitor de Tendencias Globales de Inversión, indicaba que Argentina sufrió el año pasado una caída del 13% en la recepción de inversión extranjera directa respecto a 2012, debido a la arbitrariedad de algunas conductas gubernamentales y al entorno de inseguridad jurídica en el país, que desalientan la llegada de capital.

Cry for me

Aparentemente ajena a la realidad, y en el discurso de apertura del nuevo curso político, el pasado marzo, la presidenta Fernández señalaba que la economía argentina completa su mejor ciclo y afirmaba que el país "ha vuelto a crecer y completa el periodo más virtuoso" en sus doscientos años de historia".

Apenas un mes antes, el analista Roger Cohen, ponía el punto sobre las íes y se mostraba crítico a la par que entristecido por la situación en Argentina desde las páginas de The New York Times. En un artículo titulado Cry for me, Argentina, indicaba que "una broma recurrente al analizar el actual post-boom de las commodities en Sudamérica es que Brasil está en proceso de convertirse en Argentina, que Argentina está en proceso de convertirse en Venezuela y que Venezuela está en proceso de convertirse en Zimbabue. Y que eso es un poco injusto para Brasil y Venezuela".

Tras recordar que hace un siglo Argentina era más rica que Suecia, Francia, Austria, Italia o España y citar al experto político del Amherst College Javier Corrales ("Argentina constituye el único caso de un país que ha completado una transición al subdesarrollo"), Cohen indicaba que "Argentina es un caso perverso en sí mismo". "Es una nación aún drogada por ese quijotesco brebaje político llamado peronismo; enzarzada en una guerra sobre la fiabilidad de sus datos económicos; afectada por su tipo de cambio multinivel; excluida de los mercados mundiales de capital; que pisotea los derechos de propiedad cuando lo desea; obsesionada con la guerra perdida de las Malvinas hace 30 años y convencida de que la culpa de su fracaso viene de fuera y recae en poderes especulativos que tratan de obligar al país, en palabras de su líder, a comer sopa nuevamente, pero esta vez con tenedor".

 

 

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