España se con­ver­tiría en el eje ar­ge­lino hacia Centroeuropa y sal­varía las seis plantas de re­ga­si­fi­ca­ción ac­tual­mente in­fra­uti­li­zadas

Rajoy plantea en Bruselas relanzar el gasoducto del Mediterráneo y así olvidar el revés electoral

Presiona a Merkel para que apoye la idea de Barroso de fi­nan­ciarlo con fondos eu­ro­peos e in­cluirlo entre sus pro­yectos prio­ri­ta­rios para no de­pender del gas ruso

Mariano Rajoy en Bruselas
Mariano Rajoy en Bruselas

Mariano Rajoy in­tenta cre­cerse tras el revés su­frido en las elec­ciones eu­ro­peas y quiere sacar al menos pro­vecho de Bruselas del re­sul­tado elec­to­ral. El pre­si­dente del Gobierno ya lo había in­ten­tado pero ahora va a pre­sionar más aún para que se in­cluya el ga­so­ducto del Mediterráneo (Midcat) dentro de los pro­yectos prio­ri­ta­rios de Bruselas y que se fi­nancie con fondos eu­ro­peos. Francia se re­siste a ello, pero el Ejecutivo es­pañol no quiere dejar apro­ve­char la opor­tu­nidad que le brinda la crisis de Ucrania y Rusia para re­lanzar este pro­yecto y, de paso, dar una sa­lida a las plantas de re­ga­si­fi­ca­ción que so­bran en España por la mala pla­ni­fi­ca­ción ener­gé­tica que ha ha­bido. Rajoy busca en Angela Merkel, su gran aliada de par­tido, el apoyo ne­ce­sario para con­se­guir la ter­cera in­ter­co­ne­xión que uniría la Península con Francia a través de Cataluña.

En octubre de 2013, el gasoducto Midcat fue incluido  en la lista de proyectos prioritarios de la Comisión Europea, lo que puede favorecer su relanzamiento. En la conferencia sobre "Estrategia de Energía", celebrada el pasado 21 de mayo en Bruselas, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, afirmó que Europa había dispuesto diferentes instrumentos financieros para acometer las interconexiones necesarias, y que  se estaba intentando incluir el tema de la energía dentro de los fondos europeos razón por la cual sería un momento extraordinario para relanzar el gasoducto que uniría España a través de Figueras con Francia y Europa Central.

La primera reunión de jefes de Estado y de Gobierno celebrada tras las elecciones del domingo no abordó el problema de fondo porque el tema prioritario era la elección de los altos cargos pero será una de las primeras cuestiones que tratará Bruselas. Países como Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania y Eslovaquia dependen en un 100% del gas ruso, y otros como Bulgaria o Hungría tienen una dependencia del 90%. Por eso, se quiere llegar a otoño próximo con alguna decisión tomada, ya que si la situación se complica entre Rusia y Ucrania, media Europa se quedaría sin gas y provocaría un caos energético.

Hasta ahora, Francia se había opuesto a este proyecto, pero las presiones tanto de Alemania como del resto de los países comunitarios que dependen directamente del gas ruso están obligando a la Comisión a cambiar e incluir estas infraestructuras dentro de los fondos de cohesión. Hay que tener en cuenta que estos proyectos son siempre a largo plazo y pueden tardar hasta dos o tres años en materializarse. Mientras tanto, una de las opciones que utilizarían serían las plantas de regasificación y, desde ahí, el gas se transportaría por barco.

El sector gasista quiere utilizar, por tanto, este momento clave para posicionar a España en el escenario de seguridad de suministro del gas en Europa, y rentabilizar toda la infraestructura gasista que se ha hecho y que, por los cambios producidos en la política energética, una gran parte de las instalaciones construidas están infrautilizadas. La propia hibernación de las centrales de ciclo combinado en beneficio de las energías renovables ha reducido fuertemente el consumo de gas. Actualmente, existen seis plantas de regasificación operativas y España dispone del 36,5% de la capacidad de regasificación  de Europa. Es más, según sostiene el presidente de Sedigas, Antoni Peris, España podría aportar hasta el 12% del gas que procede de Rusia hacia Europa, y solventar el problema de abastecimiento en el hipotético caso de que el líder ruso Vladimir Putin cortase el grifo.

"Hay que ir preparando el esquema ante un posible riesgo de suministro. Una tercera parte del gas que llega a Europa atraviesa Ucrania, lo que genera un alto riesgo. El continente debe prepararse para posibles interrupciones de suministro", subraya Antoni Peris. Por eso, ya hay un grupo específico de trabajo de la Unión Europea analizando el problema y viendo cómo diversificar las fuentes de suministro de gas y los países de tránsito.

La cuestión de fondo de Europa es que se enfrenta a un problema de seguridad de abastecimiento pero donde se ven involucrados tanto aspectos de infraestructura como de política energética comunitaria. Por eso, se quiere relanzar el Mercado Único de la Energía que fracasó en su momento pero que no queda más remedio que revitalizar. Y es que Europa, el 66% del gas que consume lo tiene que importar, con la paradoja de que varios países están muy poco diversificados tanto en el tema del abastecimiento como en las rutas. Se da la circunstancia de que muchos tienen un solo suministrador y los países por donde transita el gas son políticamente inestables por lo que a Bruselas no le queda más remedio que solventar de alguna manera este problema.       

Por parte española, las empresas gasistas han creado varios grupos de trabajo y ya se han reunido unas cuatro veces con el ministro de Industria y Energía, José Manuel Soria, y el Secretario de Estado de la Energía, Alberto Nadal, para analizar la reforma gasista y estudiar la creación de un hub ibérico. Hasta ahora, Bruselas no tenía disponibilidad presupuestaria abierta para estas instalaciones y estos recursos se habían utilizado tradicionalmente a otros planes como la construcción de carreteras. Sin embargo, la crisis entre Ucrania y Rusia ha abierto el debate de que hay que abrir una interconexión con Argelia para evitar depender sólo de Rusia. España dispone de una posición estratégica, al estar situado  entre el eje del Mediterráneo y el Atlántico, y estar conectado con Europa a través de Francia. Además de la vía argelina, puede recibir gas licuado por barco desde cualquier origen, descargarlo en las seis plantas de regasificación de que dispone y desde ahí trasladarlo vía gasoducto a Europa.

El sistema gasista español tiene una capacidad para recibir 21,5 bcm (un bcm equivale a 1.000 millones de metros cúbicos de gas), procedentes de Argelia a través de los gasoductos Medgaz y Tarifa, y de otros 60,12 bcm de las seis plantas de regasificación que se encuentran activas.

 

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