MI PALCO SOBERANO

Constitución catalana

No siempre coin­ciden los cam­bios his­tó­ricos con lo que prevén los po­lí­ticos y la so­ciedad

En el tema del fu­turo de Cataluña cada bando con­tinúa en sus pos­tu­ras: el pre­si­dente Artur Mas pro­mo­ciona idea de una con­sulta por el de­recho a de­ci­dir, con el claro ob­je­tivo de fa­vo­recer el ca­mino hacia la in­de­pen­den­cia, mien­tras el pre­si­dente del go­bierno, Mariano Rajoy, man­tiene su fir­meza en no ceder ni un mi­lí­me­tro. Sin em­bargo, entre los pro in­de­pen­den­tis­tas, se man­tiene la tra­yec­to­ria. Se do­tan, poco a poco, de even­tuales es­truc­turas de Estado, in­cluso con la re­dac­ción de un pro­yecto de Constitución ca­ta­lana. Los im­pul­sores son, ni más ni me­nos, una do­cena de jueces ca­ta­la­nes, li­de­rados por el ma­gis­trado de la Audiencia de Barcelona, Santiago Vidal.

El borrador de la eventual Constitución consta de nueve títulos, diecisiete capítulos y un centenar de artículos. "No es ningún encargo oficial", se apresuró a precisar Santiago Vidal, alejando la sombra de que pueda estar impulsada por el gobierno de la Generalitat. Pero no oculta que colaboran algunos parlamentarios, así como miembros de la ANC (Assamblea Nacional Catalana).

La ANC es el organismo que organizó la Vía Catalana -que formó una hilera humana de casi 500 kilómetros, desde la frontera francesa hasta el límite de Cataluña con la Comunidad Valenciana- y que ahora prepara una macro concentración para el 11 de septiembre que, en forma de V deberá llenar, al menos con dos millones de personas, desde el cruce la avenida Diagonal con la avenida de Les Corts Catalanes, más popularmente conocida como como la Gran Vía.

Es curioso que, mientras el Gobierno español se aferra a no reformar la Constitución, que podría abrir vías hacia un federalismo, o una confederación -como pide el Gobierno del País Vasco-, en los círculos pro independentistas catalanes continúa la marcha hacia adelante con la preparación de una constitución propia.

Es evidente que nada se moverá antes de las próximas elecciones al Parlamento Europeo, del 25 de mayo. Tan evidente como que en los ámbitos pro independentistas van avanzando a tenerlo todo preparado para que cuando los catalanes vayan a las urnas, en un improbable consulta, o en unas más posibles elecciones autonómicas, no queden cabos sueltos. Al menos sobre el papel.

También prospera entre los pro independentistas la corriente de ir masivamente a las urnas en la cita con las elecciones europeas, para que la participación en Cataluña sea lo más alta posible. Con aspiraciones, incluso, de superar ampliamente la media europea -que será baja- demostrando así la europeidad catalana frente a una Comisión Europea que no se cansa de repetir que "expulsaría" a una Cataluña independiente de la UE.  Y, en tal contexto, la prueba de fuego será lo que pase en Escocia, el 18 de septiembre, en el referéndum pro independista.

De momento, en Cataluña pronto habrá un texto, que en su día se debatiría en referéndum, para una Constitución catalana. Un documento que, en su estadio de borrador, quizás podría inspirar a una eventual reforma constitucional española para los que defienden la salida de esta crisis hacia una "tercera vía". El problema es que no siempre coinciden en los cambios históricos lo que prevén los políticos y lo que la sociedad reclama.

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