Iberdrola ad­mite que "está ana­li­zando di­fe­rentes al­ter­na­tivas de des­in­ver­sión de sus ac­ti­vos", entre ellos las pro­pias redes

Las eléctricas echan un pulso al Gobierno con las filiales de distribución y los fondos de inversión

La nueva Reforma ener­gé­tica pe­na­liza el trans­porte y ha de­jado de in­te­resar a las com­pañías a la hora de in­vertir

Ignacio Sánchez Galan, Iberdrola
Ignacio Sánchez Galan, Iberdrola

Las com­pañías eléc­tricas em­piezan a cum­plir con sus ame­nazas de des­in­vertir en España por culpa de las me­didas re­gu­la­to­rias que el Gobierno de Mariano Rajoy ha im­puesto. La pri­mera en lanzar la piedra ha sido Iberdrola que es­taría es­tu­diando la po­si­bi­lidad de vender un 25% de su red de dis­tri­bu­ción y no es des­car­table que otras eléc­tricas como Endesa y Gas Natural Fenosa hagan lo mismo. El tra­ta­miento que se da a los ac­tivos de dis­tri­bu­ción en la nueva Reforma ener­gé­tica re­sulta muy ne­ga­tivo para estas com­pañías con lo que las tres grandes del sector se están plan­teando meter otros so­cios en al­gunas de estos ne­go­cios. Varios fondos de in­ver­sión es­ta­rían dis­puestos a en­trar en al­gunas de las fi­liales de dis­tri­bu­ción, una si­tua­ción que, de pro­du­cirse, po­dría cam­biar el ac­tual sis­tema eléc­trico es­pañol.

El consejero delegado de Endesa, Andrea Brentan, fue meridianamente claro en la junta de accionistas de hace un año cuando reconoció que "la remuneración a la distribución -que ya es la más baja de Europa- ha sido retroactivamente reducida a niveles inferiores a los de una rentabilidad razonable". Por este motivo, vino a admitir el directivo de Endesa: "Endesa está revisando de forma rigurosa sus planes de inversiones y gastos".

La empresa controlada por la compañía italiana Enel ha sido, junto con Iberdrola, la eléctrica que se ha mostrado siempre más dura con los cambios que ha introducido el Ministerio de Industria en este punto. Sus directivos consideran que la decisión del ministro José Manuel Soria de recortar los costes a la distribución supone poco menos que atacar la columna vertebral del sistema eléctrico español. Los dos ejes esenciales vienen a ser la generación para que no haya riesgos de capacidad y la segunda pieza clave en el sistema eléctrico español es la red de transporte y distribución. "Para que se encienda la luz al dar al interruptor, detrás hay muchos kilómetros de cable que, unidos a otros cables, acaban formando una inmensa red por la que la electricidad circula a toda velocidad", dijo el presidente de Endesa, Borja Prado, en la junta de 2013. "Si la electricidad circula por la red es porque las compañías han realizado ingentes inversiones", señaló. 

Por lo tanto, si se desatiende este segundo punto, el sistema puede hacer crack, ya que en cualquier momento afectaría al suministro eléctrico y regresar a los viejos tiempos de los apagones eléctricos. Las zonas de Levante y parte de Andalucía padecieron en su día, durante los meses de verano, continuos cortes de suministro porque en julio y agosto se dispara el consumo en estas zonas, y la red no estaba capacitada para aguantar demandas eléctricas por encima de la media del año. Esa circunstancia obligó a las eléctricas a invertir fuertemente en la red y evitar así los famosos apagones eléctricos.

Uno de los históricos presidentes eléctricos, el ya desaparecido Íñigo de Oriol, no se cansaba de repetir que la generación eléctrica es muy importante pero eso no sirve de nada si luego no dispones de una buena red que te transporte la electricidad a las ciudades y a los pueblos. De ahí nace precisamente esa vieja reivindicación de que no se puede menospreciar la distribución y que las eléctricas sigan invirtiendo en este negocio. Las compañías están además apostando porque el Ministerio favorezca las inversiones en las redes inteligentes y, en cambio, lo que se está haciendo es volver hacia atrás. 

La compañía que preside Ignacio Sánchez Galán reaccionó el lunes ante la información que se publicó en la que se aseguraba que la eléctrica ha puesto a la venta el 25% de su negocio de distribución, en una operación valorada en unos 3.000 millones de euros. Tal decisión vendría provocada por la inseguridad jurídica que existe en el país y los actuales cambios regulatorios del mercado eléctrico español. La eléctrica envió un hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) asegurando que "Iberdrola está analizando diferentes alternativas de desinversión de sus activos", sin que hasta la fecha haya adoptado ninguna decisión al respecto. "En caso de que los órganos de administración de Iberdrola acuerden llevar a cabo desinversiones de algunos de los activos relevantes de la eléctrica, se procederá a comunicar dicho acuerdo".

Con este anuncio, la compañía admite que está estudiando diferentes opciones, sin que desmienta  que entre esas desinversiones figure la venta de una participación del negocio de distribución. Su presidente anunció el pasado 19 de febrero en Londres que la compañía preveía reducir su deuda en 1.800 millones de euros en el trienio 2014-2016, con el objetivo de situarla en torno a los 25.000 millones, y que el apalancamiento de la misma se redujera del 43% al 40%. Para lograrlo, "la empresa -dijo Galán- prevé, entre otras cosas, llevar a cabo desinversiones en activos y en países no estratégicos por unos 500 millones de euros durante dicho trienio", con lo que se alcanzaría una cifra acumulada, en el periodo 2012-2016, de 2.500 millones.

En ese mismo foro, el máximo ejecutivo de Iberdrola dijo también que Iberdrola iba a realizar un importante esfuerzo inversor en estos tres años, en los que invertirá 9.600 millones de euros netos, con el foco puesto "en aquellos proyectos energéticos y países que disfruten de una regulación predecible y estable". Entre los países que figuraban como más importantes eran e Reino Unido que se llevará un 41% de la cifra global, Latinoamérica, y más concretamente México que recibirá el 23% de todas las inversiones, y Estado Unidos con un 17%. En cambio, en el reparto no aparecía nunca España. La única mención que se hacía es que se mantendrá la implantación de las redes inteligentes a través del proyecto STAR.

 

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