MI PALCO SOBERANO

Quebec, Escocia y Catalunya

El in­de­pen­den­tismo pierde en Quebec, sube en Escocia y con­tinúa en ta­blas en Catalunya

Escocia y Catalunya
Escocia y Catalunya

El de­bate en el Congreso de los Diputados, sobre la pe­ti­ción del Parlament de Catalunya de or­ga­nizar una con­sulta pro in­de­pen­den­tista el pró­ximo 9 de no­viem­bre, se re­solvió sin sor­pre­sas. Cada grupo con­tinúa en su bando po­lí­tico y ale­jados de fór­mulas que per­mitan so­lu­cio­nes. La única no­vedad es que los ar­gu­mentos apro­bados por, casi, dos ter­cios del Parlament de Catalunya, de ce­le­brar una con­sulta, re­cibió un claro apoyo de otros par­tidos na­cio­na­lis­tas, desde Euskadi hasta Galicia. Tanto el PP como el PSOE, sin ol­vida UPyD, ven abrir otras vías de agua, mien­tras na­vegan en aguas tor­men­tosas en el con­junto del Estado es­pañol.

La respuesta desde Cataluña llegará hoy con la presentación del proyecto de ley de consultas que debería permitir el acto previsto para el "9-N".

Mientras todo parece estar, más o menos, donde estaba antes del debate parlamentario, resulta curioso comparar lo que sucedió, precisamente, en otros dos territorios con amplios sentimientos nacionalistas: Quebec, en Canadá, y Escocia, en el Reino Unido.

En Quebec -donde se han celebrado, sin problemas, tres referendums pro nacionalistas- los ciudadanos dieron la espalda a la tesis nacionalistas y derrotaron al partido en el poder. Quizás, entre otras razones, porque se sienten confortables con el actual estatus de una nación verdaderamente federal, toda vez que nunca se prohibió celebrar los anteriores referendums, que rozaron el "si", y, al final, los ciudadanos optan por lo conocido.

Sobre todo porque nunca les prohibieron ser consultados sobre sus preferencias e, incluso, el propio Estado reconoció que, de haber prosperado las tesis nacionalistas, habrían abierto negociaciones posteriores para hallar nuevas formulas como, quizás, una confederación de dos Estados independientes. La normalidad política, al aceptar los referendums, es lo que ha resuelto el problema, al menos para muchos años.

En Escocia, donde el gobierno del Reino Unido aceptó y pactó la consulta, se ha entrado en plena campaña para el referendum del próximo 17 de septiembre. Hay intercambios duros -como el de la expulsión de Escocia del mundo monetario de la libra- pero la realidad de las encuestas es que progresan los partidarios del "si", con el 47%, mientras los partidarios de continuar dentro del Reino Unido alcanzan el 53 %.

En ambos casos, tanto en Quebec, donde el nacionalismo está a la baja, como en Escocia, donde va al alza, se ha respetado el libre acceso democrático a la urnas. Un acceso que, en España, continúa vetado por los dos partidos mayoritarios, olvidando que, al final, con consulta, o con elecciones autonómicas, la ciudadanía catalana es la que decidirá. Y, probablemente, la Unión Europea -sobre todo si en Escocia gana el "si"- deberá arbitrar.

 

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