José Oliu y la 'teoría del manatí' aplicada a la banca

El Sabadell pre­tende ser el mejor banco en España sin ne­ce­sidad de un mayor ta­maño

José Oliu, Banco sabadell
José Oliu, Banco sabadell

El cierre del pro­ceso de re­es­truc­tu­ra­ción del sis­tema ban­cario es­pañol, al menos en teoría y bajo el prisma de los re­pre­sen­tantes de la troika, y la in­ci­piente re­cu­pe­ra­ción ma­cro­eco­nó­mica de España, pa­rece haber desatado una guerra entre las dis­tintas en­ti­dades fi­nan­cieras para medir sus for­ta­lezas con las de los com­pe­ti­do­res. Banco Sabadell, el que más ha cre­cido con ad­qui­si­ciones y ad­ju­di­ca­ciones en el mer­cado na­cional en los úl­timos años, in­cluso antes de la crisis y el pin­chazo de la bur­buja in­mo­bi­lia­ria, no podía que­darse al margen y su pre­si­dente, José Oliu, ya ha im­puesto la tarea de con­ver­tirse en el mejor banco en España con in­de­pen­dencia del ta­maño de su grupo o del grado de ex­pan­sión in­ter­na­cio­nal, en la que su grupo co­mienza a sentar las bases con los per­misos per­ti­nentes en México.

Para ello, Oliu ha recurrido a lo que se puede convertir en la "teoría del manatí", ese mamífero marino de enorme tamaño, aplicado a la banca. "El manatí es un animal muy grande pero también muy tonto", argumenta un Oliu entre risas contenidas y al lado del nuevo embajador de la marca Sabadell, el tenista Rafael Nadal.

Los bancos pequeños o medianos españoles parecen haberle perdido el respeto a los grandes grupos bancarios nacionales, en la acepción de temor o reverencia y nunca en la mala interpretación que pudiera tener esa expresión. La primera en dar ese paso fue la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, cuando ante los accionistas de su entidad no tuvo arrobo alguno para situarse como la tercera entidad con mayores beneficios antes de impuestos y codearse con los seis grandes bancos. Ahora, el presidente del Sabadell, José Oliu, pretende que su entidad sea la mejor de la banca española con independencia de su tamaño.

"No hemos querido nunca ser el banco más grande, pero sí el mejor en la atención al cliente, en los protocolos y en los comportamientos", sostiene Oliu al lado del número uno del tenis mundial, Rafael Nadal, que se convierte con un contrato a largo plazo (entre tres y ocho años, precisó el banquero) en el embajador de la marca Sabadell tanto para España como para el resto del mundo, sobre todo en países latinoamericanos como México, donde el banco español ya ha pedido las autorizaciones pertinentes para poder desarrollar su actividad bancaria.

Pero esa incipiente expansión internacional, y la ya iniciada en Florida (Estados Unidos), no parece ser una premisa esencial en los planes de José Oliu, aunque durante la presentación de los resultados anuales a finales de enero lamentaba no haber contado con una diversificación geográfica mayor para haber podido capear con más comodidad la recesión en la que ha estado la economía española en los últimos tiempos.

"Ni el tamaño ni la internacionalización son requisitos necesarios para ser el mejor banco", señala ahora el presidente del Sabadell. "El manatí es un animal muy grande pero también es muy tonto", añade un José Oliu que evita comparar al enorme mamífero marino con alguno de los grandes grupos bancarios, nacionales sobre todo. En todo caso, deja la interpretación libre a cada uno y subraya que "el tamaño no es lo esencial para ser el mejor".

Al margen de esas comparaciones marinas, y aprovechando el acuerdo firmado con Rafael Nadal, el presidente del Sabadell también trazó otra metáfora sobre "el torneo de los siete días" que se han impuesto internamente en el banco, por el que se comprometen a responder en ese plazo temporal a la concesión o no de un crédito solicitado. "Ya estamos en el 25% de cumplimiento y esperamos alcanzar pronto el 99,9%", precisaba José Oliu sobre uno de los objetivos que le permitirían situarse en el primer puesto de la banca española como mejor entidad y al margen del tamaño.

 

Sin demanda de crédito

El presidente del Banco Sabadell ha reconocido, a diferencia de algunos competidores que ahora apuestan a fondo por la concesión de créditos (sobre todo a pymes), que la demanda firme de préstamos por parte de empresas y particulares, sobre todo, es todavía muy débil o menor de lo esperado por ellos mismos con las distintas campañas puestas en marcha.

"La producción nueva de hipotecas ha disminuido por el menor precio de las viviendas, al ser inferior la necesidad de financiación para su compra, y por una menor apetencia por el riesgo. Todavía son muchos los que tienen miedo a perder su empleo y la tasa de paro es demasiado alta", comentaba José Oliu el mismo día en el que los datos oficiales de desempleo mostraba uno de los mayores descensos en el mes de marzo.

El banquero catalán tampoco detecta una mayor disposición de las empresas, en las que todo el sector financiero parece ahora volcarse, a un mayor endeudamiento, ya que aún persisten muchas dudas sobre la viabilidad de diversas compañías. "Cuando se pierde la confianza en el futuro, como ha ocurrido con esta crisis, se tarda mucho tiempo en recuperar dicha confianza", sentencia Oliu.

 

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