El pre­si­dente sa­liente cri­tica que el in­terés se haya cen­trado en el res­cate de las en­ti­dades con pro­blemas y no en forjar un sis­tema fi­nan­ciero más só­lido

Roldán hereda una AEB con la labor pendiente de recuperar la rentabilidad y la reputación de la banca

Los so­cios cie­rran con pér­didas in­di­vi­duales en los dos úl­timos tri­mes­tres frente a los be­ne­fi­cios de las en­ti­dades res­ca­tadas

José María Roldán. AEB
José María Roldan

Miguel Martín ha es­ce­ni­fi­cado junto a José María Roldán el tras­paso de po­deres al frente de la Asociación Española Bancaria (AEB) con un se­sión fo­to­grá­fica y una serie de men­sajes para el nuevo pre­si­dente de la pa­tronal ban­ca­ria. Tras el su­fri­miento, re­cu­pe­ra­ción y pro­greso que han mar­cado al sector du­rante el pa­sado ejer­ci­cio, y que se man­ten­drán en mayor o menor me­dida en el ac­tual, los bancos es­pañoles per­te­ne­cientes a la AEB están obli­gados a re­cu­perar la ren­ta­bi­lidad y la repu­tación per­dida tras una "travesía del de­sier­to", según ex­pre­sión del propio Martín, en el que las en­ti­dades con ne­ce­si­dades de ayudas pú­blicas han evo­lu­cio­nado de mejor ma­nera que aque­llas con­si­de­radas sa­nas, como las que se en­globan en una pa­tronal ban­caria que se muestra abierta a la en­trada de aque­llas cajas de aho­rros sanas y re­con­ver­tidas en bancos en el mo­mento que con­si­deren opor­tuno, aunque su in­cor­po­ra­ción sería "lo más ra­zo­na­ble", según el pre­si­dente sa­liente.

El anunciado recambio en la presidencia de la Asociación Española Bancaria (AEB) abre un nuevo capitulo para el nuevo máximo responsable, José María Roldán, cuya designación hace meses para este cargo ya generó una tensa polémica con el ministro de Economía, Luis de Guindos. El presidente saliente, Miguel Martín, ha hecho un balance muy concentrado en los últimos dos de los ocho años de su mandato y en el enorme esfuerzo que ha supuesto a los bancos pertenecientes a la patronal bancaria el intenso saneamiento del sector financiero español.

Aunque Martín da por superada esa travesía del desierto, que ha tenido ya un coste para sus asociados de 10.406 millones de euros, pero con unos retos esenciales que tendrá que asumir su sustituto. Entre los principales, José María Roldán tendrá que afrontar desde la patronal la recuperación de la rentabilidad perdida, ya que el ROE al cierre de 2013 se ha situado en el 4,43 mientras que el coste del capital es del 12%. "No merece la pena, para ganar dinero, dedicarse a la banca", sostiene el presidente saliente.

Para esa mejora de la rentabilidad, el hasta ahora presidente de la patronal bancaria considera esencial que los distintos bancos ganen cuota de mercado en aquellos segmentos de negocio que consideren más idóneos y se muestra partidario de nuevas concentraciones o fusiones entre las entidades que han sobrevivido a todo el proceso de reestructuración del sector siempre que "tengan sentido".

No obstante, el futuro de la banca española pasa por el diseño que se haga de la unión bancaria europea, lo que determinará el número de entidades y la viabilidad de todas las  existentes en la Unión Europea. "O los bancos se hacen cada vez más europeos o se quedarán en una situación muy mediocre", sentencia Martín.

La elección de José María Roldán se enmarca, precisamente, en la nueva realidad que supondrá la unión bancaria europea y la capacidad de negociación de la AEB como lobby ante los supervisores y reguladores comunitarios. Sobre todo, para el establecimiento de un fondo de garantía de depósitos europeo que evite los problemas generados con el fondo de garantía español tras todos los rescates y ayudas a entidades con problemas.

 

Trimestres en pérdidas

Miguel Martín se ha mostrado muy crítico a lo largo de todo el proceso de reestructuración de la banca española y siempre se ha mostrado partidario de aislar a aquellas entidades con problemas que pudieran contaminar al resto de las entidades sanas. En su opinión, el actual Gobierno de Mariano Rajoy ya no tuvo mayor margen tras la aprobación del rescate europeo, pero todo el proceso se podría haber orientado mejor con mayor interés sobre las entidades sanas.

Los datos anuales de la AEB reflejan que las entidades individuales asociadas han registrado pérdidas en los dos últimos trimestres, frente a los beneficios obtenidos por aquellas que han sido rescatadas o ayudas con dinero público. Al final, el beneficio obtenido por las matrices de los bancos españoles ha sido de 3.647 millones de euros, mientras que el total del sistema ha ganado 9.168 millones.

Incluso, Miguel Martín se desmarca de posiciones anteriormente defendidas y asegura ahora, en relación con las compras de Unnim por el BBVA y de CAM por Sabadell, que "quien tiene que correr con las pérdidas futuras es quien ha comprado la entidad con problemas".

La compra del grupo de cajas por parte del banco presidido por Francisco González ya ha generado unas pérdidas al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) superiores a los 1.800 millones de euros. Mientras tanto, la compra de CAM por el Sabadell (por un euro, el mismo precio pagado por el BBVA por Unnim) ha supuesto unas pérdidas al FGD de 7.895 millones de euros. A estas cantidades, habrá que añadir los costes de los respectivos esquemas de protección de activos (EPA) ofrecidos para su adquisición.

Miguel Martín minimiza los números rojos del Fondo de Garantía de Depósitos, ya que "siempre los ha tenido", y descarta que pueda haber problemas para los ahorradores por la situación de dicho fondo.

Otra de las asignaturas pendientes que deja a José María Roldán es la integración de las antiguas cajas, reconvertidas en bancos, en la AEB en lugar de mantenerse en la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA). "Todas las entidades serán bienvenidas, para eso cambiamos nuestros estatutos, y sería lo razonable en un sistema financiero con un número menor de entidades", sostiene Martín, que también deja en herencia a su sucesor el atril que estrenaba en su última comparecencia como presidente de la patronal bancaria

 

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