EL MONITOR DEL DÍA

El BID de­tecta "riesgo cre­ciente" de una pa­rada sú­bita de los flujos de ca­pital en la re­gión

Latinoamérica: pocas alegrías y muchos nubarrones

FMI y BM prevén mo­de­rado cre­ci­miento re­gional en un año negro para Argentina y Venezuela y mo­desta ace­le­ra­ción en 2015

Claros y nubes
Claros y nubes

Las eco­no­mías la­ti­noa­me­ri­canas ba­jarán el pistón y re­gis­traran una ex­pan­sión eco­nó­mica in­fe­rior a la pre­vista du­rante 2014, un año que ya se au­gu­raba de por sí mo­desto en cuanto a cre­ci­miento. Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han re­ba­jado sus pre­vi­siones para la re­gión, in­di­cado que en 2015 re­gis­trarán sólo una mo­de­rada ace­le­ra­ción y ad­ver­tido que los países del área pre­cisan mo­der­nizar sus in­fra­es­truc­turas y elevar la pro­duc­ti­vi­dad. Así las co­sas, Latinoamérica de­berá pisar el ace­le­rador de las re­formas eco­nó­mi­cas, que viene eje­cu­tando desde hace más de una dé­cada y au­mentar su di­ver­si­fi­ca­ción ante la te­si­tura del fin del di­nero fácil pro­ce­dente de las ex­plo­sión de pre­cios de las ma­te­rias primas y la mo­de­ra­ción del boom de la de­manda en sus prin­ci­pales so­cios co­mer­cia­les.

Según los últimos pronósticos del FMI, publicados en sus Perspectivas Económicas Globales, Latinoamérica crecerá a un ritmo del 2,5% en 2014, para anotar solamente un leve impulso en 2015 y pasar a una tasa media del 3%. La entidad recorta así en 0,4 puntos la previsión para este año y en 0,3 para el próximo ejercicio con respecto a su informe del pasado enero. Por su parte, el BM ha reducido a un mero 2,3% este año, y con riesgos a la baja, la expansión en el área. Más optimista que ambos, aunque también afeita las perspectivas, el BID pronostica un crecimiento del 3% este año y del 3,3% en 2015, gracias a la mejoría económica en EEUU y Europa. Latinoamérica ya desaceleró su ritmo de expansión en 2012, al 3%, y volvió a debilitarse en 2013 cuando registró una expansión del 2,7%. El de este año será el crecimiento más bajo en una década, excluyendo  2009, el año negro de la crisis financiera.

Tras capear con éxito la crisis financiera mundial iniciada en 2008, y mantener altas tasas de crecimiento, apoyadas en los altos precios de exportaciones de sus recursos naturales y la llegada ingente de inversión extranjera, la región comenzó a sufrir en 2012 el contagio de la desaceleración global, un impacto que cobrará mayor nitidez en 2014. "La región tiene ya vientos menos favorables y deberá adaptarse a un contexto de menores precios de las materias primas y condiciones financieras más ajustadas", en palabras del director para el Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner. Asimismo, y pese a su mayor optimismo, el BID alerta de que sobre el área se cierne "un riesgo creciente de lo que podía denominarse parada súbita de los flujos de capital", mientras que el BM dice ver "nubarrones negros" en el horizonte económico debido a la incertidumbre y volatilidad generadas por el giro en la política monetaria de EEUU y la desaceleración china, por lo que limita el crecimiento no sin tildar de "decepcionante" la expansión latinoamericana.

La recuperación en las economías avanzadas tendrá un impacto positivo en el comercio de Latinoamérica, pero la región sufrirá el impacto de los menores precios de las materias primas, unas condiciones menos favorables en los mercados financieros y cuellos de botella en las cadenas de suministro en algunos países, según el informe del FMI, que recuerda que la disminución de las inversiones y el menor empuje exportador obstaculizaron ya un mayor crecimiento en 2013. El descenso de los precios de las materias primas vendrá dado, principalmente por la  ralentización del crecimiento en China y los países más afectados serán los países exportadores del Cono Sur.

El  FMI, que destaca que las reformas económicas en marcha, sobre todo en los sectores energético y de telecomunicaciones, respaldarán el crecimiento este año, esboza posibles escenarios negativos como un repliegue antes de lo previsto de capitales financieros hacia mejores tasas de interés en EEUU o una caída de los precios de las materias primas superior a la prevista debido a un enfriamiento mayor de la inversión en los países emergentes, especialmente China, que crecerá al mismo ritmo que el año pasado, el 7,5%, "dado que las políticas encaminadas a desacelerar el crecimiento del crédito y encarecer el capital desacelerará la inversión".

El Fondo pronostica que los precios de las materias primas bajarán ligeramente, en particular los de las materias no combustibles, que registrarán disminuciones cercanas al 6% este año. Y otro factor que arroja sombras sobre las economías latinoamericanas es "el ajuste de la condiciones externas de financiación como consecuencia de la normalización monetaria en EEUU, cuya Reserva Federal ya ha iniciado el proceso de retirada de su multimillonario programa de estímulo monetario a través de compra de bonos", se señala.


Recuperación desigual y con grandes diferencias

Las grandes economías latinoamericanas tampoco estarán para alegrías en este ejercicio, con la salvedad de México, en recuperación con respecto a los últimos años. En cualquier caso, el FMI prevé para este año "recuperación desigual" en la región, con "considerables diferencias" entre países.

Brasil, el líder regional, apenas avanzará el 1,8% (0,5 puntos menos de lo previsto en enero por el FMI), y eso en uno de sus años de eventos clave, en este caso el de la celebración de la Copa del Mundo de Fútbol, de la que será anfitrión, igual que en 2016 albergará las Olimpiadas de verano. Se esperaba que entre 2013 y 2016 el efecto tractor de ambos eventos impulsara un mayor crecimiento del gigante latinoamericano, pero todo indica que no será así, al menos en los próximos meses, aunque para 2015 se prevé una recuperación del crecimiento al 2,7%. "Tras un periodo de alto crecimiento y expansión del sistema financiero que claramente llegó a los límites, Brasil enfrenta ahora el reto notable a medio plazo de generar un entorno más favorable a la inversión y al aumento de productividad", indica el Fondo. Los problemas en la cadena de suministro, sobre todo en infraestructura, y la debilidad de la demanda privada figuran entre los principales lastres de la economía brasileña.

México, por su parte, crecerá el 3% este año (sin cambios en la previsión del Fondo) y lo hará a un ritmo del 3,5% en 2015, alejándose de la debilidad registrada en 2013, cuando progresó el 1,1% y generó amplios temores sobre un posible declive económico. Además, las reformas económicas del Gobierno del presidente Peña Nieto, especialmente en energía y telecos, pueden impulsar incluso un mayor crecimiento a medio plazo, destaca el FMI. "México está ahora en una situación positiva en la que aprovecha la recuperación en EEUU, tener un tipo de cambio competitivo y haber llevado a cabo reformas estructurales importantes", según los autores del informe, que indican que el país experimentará un repunte de las exportaciones de manufacturas y una continua recuperación de la demanda interna, a medida que sigan disipándose los factores temporales que frenaron la demanda el año pasado.

Colombia, que parece haber desplazado ya a Argentina como tercera economía de Latinoamérica, registrará una expansión del 4,5% tanto en 2014 como en 2015, según el FMI, que augura para el país andino la menor tasa de inflación de la región, en 2014, el 1,9%. Por su parte, Chile moderará su expansión, con una proyección de crecimiento del 3,6 % en 2014 (4,2 % en 2013) pero mantendrá su solidez económica.

Argentina se adentra en un año negro, al menos en las proyecciones del Fondo: apenas avanzará el 0,5% en 2014 y sólo el 1% en 2015, frente al 4,3% de 2013, mientras que Venezuela, principal productor sudamericano de petróleo, registrará dos años de recesión: verá caer el PIB el 0,5% este año y un 1% en 2015, tras haber progresado un escuálido 1% en 2013. Ambos países están sumidos en "grandes incertidumbres" y sus perspectivas a medio término "se han deteriorado", según el Fondo, que destaca los problemas de financiación externa y controles para generar una confianza que haga despegar la producción en esos países.

Fuertemente estatizadas, con un laxo control fiscal que contrasta con el férreo control de cambio y de precios, ambas naciones afrontan un torbellino monetario e inflacionario, que en el caso venezolano se suma a una ola de protestas contra el Gobierno. Venezuela, que cerró 2013 con una inflación de 56,3%, cifra sin precedentes en 15 años del gobierno chavista y el mayor índice en Latinoamérica, podría terminar este año con una tasa de incremento del IPC del 50,7%. "Venezuela mantiene graves y persistentes desequilibrios macroeconómicos y políticas distorsionadoras", indica el Fondo. En el caso argentino, el FMI, que en los últimos tiempos viene sosteniendo un pulso con Buenos Aires por la escasa fiabilidad de los datos oficiales de PIB e IPC, muestra también una gran preocupación por el aumento de la inflación.

Perú se desacelerará este año con respecto a los anteriores, pero aun así progresará un notable 5,5%, una de las mayores tasas de la región, mientras que Bolivia seguirá creciendo por encima de su potencial en 2014, con una proyección del 5,1 % para este año y el 5 % para el próximo, frente al 6,8 % de 2013. En general, en Sudamérica, los países calificados por el FMI como "financieramente integrados" (Colombia, Chile o Perú) continuarán con su expansión económica de los últimos años, aunque a ritmo más bajo.

Mientras que Centroamérica avanzará a una tasa del 3,2%, como estaba previsto, frente al 2,9% del año pasado, en el **Caribe **las previsiones no son tan halagüeñas y sólo la pronosticada mejora del turismo, el gran sector económico de la zona, respaldará a las economías: la subregión afronta un panorama de riesgo, con un crecimiento del 3,3%, una deuda elevada y una posición financiera frágil, indica el FMI. Las naciones caribeñas más dependientes del turismo avanzarán el 1,6%, mientras que las exportadoras de materias primas lo harán a un paso del 3,7%. "En Centroamérica, el aumento de la demanda mundial impulsará el turismo y las exportaciones, y la actividad de la construcción en EEUU estimulará las remesas (que ya crecieron a un ritmo interanual del 6,5% en el tercer trimestre de 2013)", indica el documento, que alerta de que "los elevados niveles de deuda pública y de déficit presupuestario constituyen un obstáculo y un riesgo para las perspectivas de algunos países".

Urge mejorar la productividad

En su reciente asamblea anual, el BID ha pedido a Latinoamérica una mejora de su productividad, un mayor esfuerzo para reducir el déficit de infraestructuras bajo fórmulas de participación público-privada y un renovado impulso a la implantación de nuevas tecnologías para estar en condiciones de mantener su desarrollo en un entorno de menos crecimiento. Según su presidente, Luis Alberto Moreno, "para crecer más, toca concentrarse en mejorar la productividad, reducir la alta tasa de informalidad laboral" y acometer decididas inversiones en infraestructuras. Sólo para cubrir el déficit en infraestructura de energía, en los próximos 12 años Latinoamérica tiene que invertir un 40% más", indicó.

Como el FMI, el BID explica en su informe macroeconómico sobre América Latina y el Caribe 2014_ La Recuperación Global y la Normalización Monetaria ¿Cómo Evitar una Crónica Anunciada?_ que en el crecimiento regional tendrá un impacto positivo la mejora de las condiciones en EEUU y Europa. Y avanza que existen "crecientes posibilidades" de que la economía estadunidense crezca a un ritmo más fuerte que el previsto, brindando un potencial adicional de crecimiento de la región, especialmente en México, Centroamérica y Caribe. Sin embargo, el informe también recuerda que la economía regional aún está expuesta a dos factores que potencialmente tendrían un impacto negativo.

La región, según el BID, podría sufrir impactos financieros si las tasas de interés en EEUU crecen a una velocidad mayor a la prevista. Y también afronta el riesgo de una reducción del crecimiento en China, ya que las economías sudamericanas se han mostrado "especialmente vulnerables" a una desaceleración del gigante asiático. Así las cosas, "la posibilidad de un crecimiento mayor de lo esperado en EEUU y los riegos de una desaceleración china pueden anularse mutuamente". "Si bien las economías de la región se encuentran en una posición más sólida que la que tenían en las crisis financieras de mitad de los 90, la mayoría de los países está en una posición más débil que en 2007", apunta el estudio.

Además, y en este escenario, un aumento de las tasas de interés en EEUU puede significar la disminución de los flujos de inversión, con impacto directo sobre el crecimiento y con posibles efectos sobre la inflación, según el BID. Los países, en especial aquellos con un régimen de tipo de cambio fijo, tendrán menos opciones monetarias y deberán reforzar sus instrumentos fiscales anti-cíclicos. "Los saldos fiscales se han deteriorado y la reconstrucción de los resguardos fiscales debe constituir una prioridad en vista de las incertidumbres actuales", según el informe, que advierte que la región puede verse ante un riesgo creciente de lo que se denomina parada súbita de los flujos de capital. "Esta es una circunstancia más grave cuya repercusión depende del déficit fiscal del país, del déficit en cuenta corriente y del nivel de la dolarización y las reservas, entre otras variables. En la mayoría de los países de la región, esos indicadores han empeorado en años recientes", se señala.

Nubes negras

Por su parte, el Banco Mundial, en su informe semestral La financiación externa de América Latina ¿Causa de zozobra?, dice ver "nubarrones negros" en el horizonte económico latinoamericano debido a la incertidumbre y volatilidad generadas por el giro en la política monetaria de EEUU y la desaceleración china. "Los mercados financieros globales siguen nerviosos y volátiles" y el giro en las expectativas sobre la normalización de las políticas monetarias en EEUU y la incertidumbre sobre la desaceleración china y su posible impacto en las materias primas generan un escenario que ha golpea a los mercados emergentes en general y Latinoamérica en particular, indica.

Para el BM, el crecimiento en los países emergentes experimenta una desaceleración bastante generalizada de casi tres puntos en comparación con los niveles de 2008 y 2009 y esa tendencia a un menor crecimiento es especialmente acusada en Latinoamérica, que crecerá sólo un 2,3% este año y con riesgos a la baja. Como el FMI, el BM destaca la hetereogeneidad de la región, en la que conviven situaciones como la de Venezuela, donde se espera una contracción del PIB del 1%, con la de Panamá, donde se prevé un crecimiento del 7%, y Perú, que se expandirá el 5,5%. O la de Chile y Colombia, que seguirán superando la media regional, con crecimientos superiores al 3,5%. El BM prevé un repunte de alrededor del 3% en México, alimentado por las reformas económicas, mientras que en Brasil el consenso apunta a un crecimiento del 2% o algo menos.

La entidad señala, además, que el optimismo de los inversores hacia México contrasta con el de Brasil y lamenta que no se haya forjado una agenda de reforma para romper a corto plazo con este escenario de bajo crecimiento, baja tasa de ahorro y baja inversión. "Ya no se puede contar con la ayuda de factores externos", advierte la entidad a Brasil, no sin lanzar otro aviso a toda la región: la inversión directa extranjera y las remesas también están sujetas a ciclos y pueden actuar en sentidos opuestos.

Este fin del dinero fácil procedente del boom las materias primas y la masiva entrada de capitales debe empujar a la región a acelerar el ritmo de las reformas. "Hay que reconocer que el crecimiento no será impulsado por la liquidez excesiva o el acceso barato a financiación: tiene que ser creado desde adentro y ahí es donde las reformas estructurales son siempre útiles", según recientes declaraciones del ministro de Hacienda de México, Luis Videgaray, a la agencia Reuters. "Hay un consenso generalizado en la región de la necesidad de modernizar nuestra infraestructura y adaptar nuestros sistemas educativos para impulsar el talento y la innovación",  según el economista jefe para Latinoamérica del BM, Augusto de la Torre, para quien (como para el BID), la productividad como el talón de Aquiles regional.

En el plano positivo, el BM señala que la región es hoy más resistente a los choques externos, tras lograr durante las últimas dos décadas reequilibrar la manera en la que se financia, lo que hace que ya no dependa tanto como en los años 1990 del crédito que le llega de los bancos internacionales y la inversión es más directa. Es más, la región, conformada por 33 países y 580 millones de habitantes, en lugar de pedir prestado, presta al mundo.

Más en línea con la posición del BID que con la del FMI y el BM, el economista estadounidense Joseph Stiglitz, Nobel de Economía 2001, ha señalado estos días que confía en que la fortaleza de la región y que si bien "muchos de los mercados emergentes están pasando por momentos difíciles", sean capaces de aprovechar la coyuntura. Stiglitz atribuyó el menor crecimiento, que afecta "especialmente de las economías de exportación", a la disminución de los precios de las materias primas. Más allá de su optimismo por el futuro, Stiglitz también dijo estar muy impresionado por las políticas adoptadas por los gobiernos latinoamericanos en la última década, en la que "se han dado cuenta que la desigualdad es un problema" y se han comprometido con su reducción

 

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