Para que CVC llegue al 29,99% del ca­pi­tal, Deoleo tendrá que emitir 142 mi­llones de ac­ciones nuevas sin de­recho pre­fe­rente si sólo venden Bankia y BMN

Los accionistas de Deoleo diluyen su posición incluso antes de que CVC lance la OPA por el 100%

Tras la sa­lida de Ebro y la venta de Bankia, el con­se­jero de­le­gado se queda sin los dos ac­cio­nistas que le nom­braron

Aceites españoles
Aceites españoles

La de­ci­sión del con­sejo de Deoleo de dar en­trada por la puerta grande al fondo de ca­pital riesgo CVC como prin­cipal socio fi­nan­ciero deja claras va­rias co­sas. Una, que el con­sejo ha de­ci­dido ir a los mer­cados fi­nan­cieros con el res­paldo de un fondo co­no­cido. Dos, que la única ma­nera de man­tener una cierta iden­tidad es­pañola en el grupo es que CVC siga con­fiando en Hojiblanca como socio que le puede venir bien en la ges­tión del día a día. Tres, que la ope­ra­ción di­señada por CVC va a pro­vocar una di­lu­ción en los ac­cio­nistas ac­tuales y que para man­tener al menos un 20% en manos es­paño­las, hay que con­trolar la pe­queña par­ti­ci­pa­ción que aún le queda a Ebro Foods.

Cuatro, que las cuentas de Deoleo del primer trimestre de 2014 confirman que las cifras no justificaban las prisas por cerrar la venta de las participaciones de las cajas y ni siquiera por refinanciar a toda prisa la deuda financiera. Y cinco, que el precio puesto por CVC para su entrada en la compañía, que será el mismo para la OPA, va a condicionar durante meses la cotización.

El actual consejo de Deoleo, en el que no están representados los dueños primigenios de la sociedad, los hermanos Salazar (investigados por la Audiencia Nacional por presuntos delitos societarios), y en el que el único accionista de importancia representado es Unicaja, ha saneado las cuentas del grupo, ha dejado tapado el agujero dejado durante los últimos tiempos de gestión de los Salazar y ha llegado a un acuerdo estratégico con Hojiblanca (hoy denominada Dcoop), todas ellas cosas loables, pero se precipitó cuando las cajas de ahorros dijeron que querían deshacerse de sus participaciones (ver Capitalmadrid del pasado lunes, 7 de abril). En lugar de comandar y pactar el proceso de venta ordenada de participaciones, precisamente porque sus miembros no representan a los mayores accionistas, el consejo prefirió abrir una especie de subasta pública para la venta de esos paquetes de acciones y evitar así que nadie pudiera acusarles de favorecer a nadie. De hecho, fue como una especie de epiafio, ya que lo que hacían era anunciar a los cuatro vientos la cesión del control del grupo. Y en ello también hay historias personales.

En diciembre de 2010, justo después de que en el mes de noviembre el entonces llamado Grupo SOS llegara a un acuerdo para la entrada de Ebro en su capital, el entonces director general de Ebro, Jaime Carbó, asumió el cargo de consejero delegado de SOS y ha permanecido en él hasta ahora, incluso cuando el grupo ha cambiado su nombre por el de Deoleo. Carbó llegó a su actual puesto por un pacto entre Rodrigo Rato, entonces presidente de Caja Madrid, y Antonio Hernández Callejas, presidente de Ebro. Desde entonces, y hasta hace pocas semanas, se ha venido hablando insistentemente en que Ebro y Deoleo podrían acabar fusionándose para crear el mayor grupo alimentario español. Pero las cosas se torcieron definitivamente en febrero, cuando Hernández Calleja dimitió "por razones profesionales" como consejero de Deoleo y Ebro inició la venta ordenada de su paquete de acciones en la aceitera, que rozaba el 10%.

El consejo de Deoleo había abierto la "subasta" en noviembre y se cruzaban apuestas sobre si Ebro entraría finalmente o no. Era fácil. Sólo tenía que adquirir las participaciones de las cajas que querían irse, hacer una OPA sobre la aceitera y quedarse con ella. Pero Hernández Calleja dijo que no. Primero, porque había que poner mucho dinero encima de la mesa (las cajas pretendían entonces obtener un precio superior al que ahora han aceptado de CVC). Y segundo, porque los dueños de Ebro no estaban dispuestos a comprometer su plan de expansión en la industria del arroz y la pasta, que es donde han centrado su negocio, teniendo que dedicar recursos y deuda a la adquisición de Deoleo. Con la salida de Ebro, que el 2 de abril pasado comunicaba a la CNMV que había reducido su participación en el grupo aceitero por debajo del 3% (umbral que obliga a dar información sobre las compra-ventas de acciones), la suerte estaba echada, no sólo para Deoleo, sino para su consejo. Baste pensar que cuando Bankia venda su participación a CVC, en el accionariado del grupo ya no estarán ninguno de los dos accionistas que pactaron el nombramiento de Carbó como consejero delegado. ¿Quiere esto decir que tiene los días contados en el cargo? Ahora todo depende de lo que desee hacer el nuevo propietario.

Dilución y españolidad

La operación diseñada por CVC tiene que ser ratificada por el consejo de Deoleo, que a su vez debe ir aprobando medidas en los próximos meses para que el fondo pueda llevar adelante su estrategia. Tras las presiones del Gobierno, y si el resto de las cajas mantienen su palabra, CVC sólo logrará comprar de forma directa el 21,4% del capital de Deoleo, en manos actualmente de Bankia (18,6%) y BMN (4,8). Eso supondrá el cambio de manos de 246,6 millones de acciones, que al precio pactado de 0,38 euros por título, supondrá un desembolso de 93,7 millones de euros, que irán directamente a las respectivas cajas de Bankia y BMN. Sin embargo, en su comunicación a la CNMV, Deoleo señala que el primer paso a dar por el adjudicatario será la "adquisición por parte de una sociedad controlada al 100% por fondos asesorados por CVC Capital Partners (el Oferente), del 29,99% del capital social de la sociedad mediante una combinación de compra de acciones titularidad de accionistas significativos y, en su caso, suscripción de una ampliación de capital con exclusión del derecho de suscripción preferente que se sometería a la junta general de accionistas, todo ello a un precio de 0,38 euros por acción".

Esto quiere decir que si CaixaBank, Unicaja y Kutxabank no venden de forma directa, el consejo de Deoleo tendrá que aprobar una ampliación de capital, con exclusión del derecho de suscripción preferente, para proponérselo a la junta general y lograr que CVC pueda suscribir en solitario una ampliación de capital que aumente su participación en el grupo aceitero hasta el 29,99%. Para lograr este objetivo, Deoleo tendría que emitir 142,4 millones de acciones nuevas, que a un precio de 0,38 euros por título, supondrían un desembolso para CVC de otros 54 millones de euros, que esta vez sí irían a formar parte de los recursos propios del grupo aceitero. Esta emisión de nuevas acciones, que irían todas a parar a las manos de CVC, produciría una dilución en las posiciones del resto de accionistas, que pasarían a ostentar unas participaciones que serían las resultantes de multiplicar su posición actual por 0,89. De eso modo, por ejemplo, lo que el Gobierno ha venido en llamar el "grupo español" en Deoleo, representado por CaixaBank, Unicaja, Kutxabank y Hojiblanca, pasaría del 20,1% al 17,9%, sólo como consecuencia del efecto de dilución de la ampliación.

Dado que el Gobierno ha mostrado públicamente su deseo de que el "grupo español" tenga una participación en el capital de al menos el 20%, para poder seguir ejerciendo una posición relevante, la fórmula para hacerlo necesita dos patas: la primera, que Hojiblanca se quede en el capital de la aceitera y eso sólo ocurrirá, según dicen en la propia Hojiblanca, si se mantiene una línea de gestión parecida a la actual, en la que la propia cooperativa aporta su parte como socio industria. La segunda, que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) negocie con Ebro la compra de ese pequeño paquete que aún conserva y lo sume al que tienen los bancos y Hojiblanca. En cuanto a la participación de Ebro, la última comunicación a la CNMV señalaba que tenía en su poder 33,9 millones de acciones de Deoleo, equivalentes al 2,9% del capital. Fuentes financieras consultadas por Capitalmadrid aseguran que tras el anuncio del Gobierno de que iba a presionar para mantener la españolidad del grupo aceitero, Ebro dejó de colocar acciones de Deoleo en el mercado, con lo que es muy posible que su participación real actual no diste mucho de la última comunicada.

Los otros puntos incluidos en la oferta de CVC son el lanzamiento de una OPA por el 100% del capital de Deoleo, a 0,38 euros por título, y la posibilidad, dentro del proceso de refinanciación del grupo, de llevar a cabo una segunda ampliación de capital, esta vez respetando los derechos de suscripción preferente, en la que la propia CVC se compromete a "cubrir un importe de hasta la diferencia entre 100 millones de euros y lo que haya aportado en la ampliación de capital con exclusión del derecho antes citada". Es decir, que pone sobre la mesa otros 46 millones de euros para suscribir las acciones que no quieran comprar los accionistas que aún lo sean en el momento de esta segunda ampliación. Es decir, que CVC está dispuesta a desembolsar de entrada 194 millones de euros, de los que 94 irían a Bankia y BMN por la compra de sus acciones, y los cien restantes acabarían en los recursos propios de Deoleo, por ampliaciones de capital con aportación dineraria.

 Además, el lanzamiento de la OPA por el 100% del capital del grupo aceitero exige poner en la CNMV un aval por la cantidad que tendría que pagar si todos los accionistas vendieran. Al precio ofertado, de 0,38 euros por título, y pensando en que CVC lance la OPA en cuanto tenga el 29,99%, deberá demostrar que tiene capacidad para desembolsar otros 345 millones de euros. Esta cifra, según las fuentes consultadas por Capitalmadrid, es la que tuvo en cuenta el consejo de Deoleo a la hora de decidirse por CVC, ya que aunque Hojiblanca estaba dispuesta a igualar el precio del fondo, el consejo dudaba de la capacidad financiera suficiente de esta cooperativa para hacer frente a todos estos desembolsos. Sea como fuere, la suerte está echada, aunque las cifras del grupo aceitero no fueran tan dramáticas como para desencadenar todo este torrente de decisiones.

Según las cuentas trimestrales llegadas a la CNMV, que por cierto fueron las primeras en registrarse correspondientes al período enero-marzo de 2014, Deoleo tiene en caja 164 millones de euros al terminar el trimestre, lo que confirma que mantiene la misma capacidad de generación de recursos (ver Capitalmadrid del pasado lunes, 7 de abril). Las previsiones financieras realizadas al terminar 2013 señalaban que durante 2014 el grupo tendrá que devolver a los bancos algo más de 80 millones de euros en dos plazos, de los que el primero vence en junio. Pero tiene caja suficiente para hacerlo sin necesidad de forzar los tiempos en una renegociación global de la deuda a medio y largo plazo. Por otro lado, con un importe neto de ventas inferior en un 14,2% al del primer trimestre de 2013 (169,9 millones frente  a 198,1), el grupo ha logrado un beneficio de explotación en los primeros tres meses de 2013 de 19,6 millones de euros, con un aumento del 29,6% sobre los 15,1 millones de 2013, lo que significa que la rentabilidad sobre ventas ha pasado del 7,6% al 11,5% y esa es también una buena noticia.

Todo esto, que visto aisladamente suena muy bien, es previsible, sin embargo, que no tenga mucho impacto en un posible recorrido alcista de la acción de Deoleo. La lógica del mercado dice que si hay una OPA anunciada (y la hay) a un determinado precio (y lo hay), la cotización tiende a acercarse lo más posible a esa cifra, ya que es en teoría la máxima que se va a poder sacar a corto plazo. Otra cosa es que alguien crea que tras la OPA y todo el plan de refinanciación y cambio en la estructura accionarial el grupo irá a mejor y la cotización subirá para que el fondo que entra a 0,38 euros pueda apuntarse plusvalías latentes e incluso irse cuando quiera con beneficios. En ese caso hay que asumir el riesgo de quedarse y no vender en la OPA. Pero eso ya son futuribles que podrán analizarse cuando haya oferta en firme con su correspondiente documentación registrada.

 

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