ANÁLISIS

La Audiencia cerca a Blesa y a su comisión ejecutiva  

El Banco de España alertó de even­tuales pér­didas por 5.000 mi­llones y la CNMV de falta de co­no­ci­mientos de los clientes

Las cosas no pintan nada bien para Miguel Blesa. No han pa­sado ni 24 horas de su de­cla­ra­ción ante el juez que ins­truye el caso de las pre­fe­ren­tes, Fernando Andreu, de que los ju­bi­lados que in­vir­tieron en par­ti­ci­pa­ciones pre­fe­rentes no son ig­no­ran­tes, cuando fuentes ju­rí­dicas han dado a co­nocer un in­forme de­mo­ledor para el ex­pre­si­dente de Caja Madrid. Según ad­virtió la CNMV a la caja, no se ase­gu­raba de que el cliente tu­viera co­no­ci­miento su­fi­ciente sobre ins­tru­mentos fi­nan­cieros com­plejos y el Banco de España pre­veía pér­didas fu­turas de hasta 5.000 mi­llo­nes.

Los cuatro exconsejeros de la entidad que han declarado este martes en la Audiencia Nacional han responsabilizado a la Comisión Ejecutiva de tomar la decisión de emitir preferentes. Casi un año antes, en junio de 2009, la entidad emitió 3.000 millones en participaciones preferentes. Fue la mayor emisión realizada en España hasta el momento, pero el Consejo ni estudió ni aprobó la emisión, en el consejo de administración, el máximo órgano de gobierno de la entidad. Así se han manifestado ante Fernando Andreu los cuatro exconsejeros, José Manuel Fernández Norniella y Jesús Pedroche, por el PP, Rodolfo Benito por CC OO y José María Arteta por el PSOE.

Los cuatro consejeros, según fuentes judiciales, han coincidido en que lo sucedido transcurrió en estos términos. En la reunión del Consejo de abril de 2009, el director general financiero, Ildefonso Sánchez Barcoj, les comunicó la posibilidad de emitir las preferentes por hasta 5.000 millones, aunque se emitieron 3.000 que se colocaron entre unos 82.000 clientes. En el consejo de mayo se les dio como hecho que se iban a emitir. En la práctica, según han coincido en declarar todos los comparecientes en la última sesión todas las decisiones importantes se adoptaban en la comisión ejecutiva, que con posterioridad les transmitían como hechos consumados.

El representante socialista y ex alcalde de Móstoles, reiteró según fuentes jurídicas presentes en la declaración, que nunca se les transmitió ninguna alarma social, ni se les comentó que Caja Madrid tuviera problemas de solvencia. Ante la pregunta de porqué se emitieron entonces estas preferentes, Arteta habría respondido que lo justificaron para afrontar el impacto de la crisis internacional que se había provocado tras la quiebra de Lehman Brothers, ocho meses antes, en septiembre de 2008.

En cambio sus respuestas a las preguntas del fiscal sobre el informe del Banco de España en el que se alertaba de posibles problemas de solvencia han sido menos convincentes. La inspección iniciada en el primer trimestre del 2009 ya pronosticaba eventuales pérdidas futuras en un escenario de unos dos años de más de 4.900 millones, lo que provocaría dificultades para reconocer beneficios en los ejercicios inmediatos. Pese a lo abultado de las cifras, al riesgo de desequilibrio patrimonial y a la necesidad de tener de cambiar al consejo, los procesados han coincidido en que ellos siempre recibían un mensaje de normalidad.

Pese a que resulte difícil de creer que ante unas cifras tan llamativas no pidieran ningún asesoramiento, ya fuera interno o externo de terceros que les interpretaran el alcance del quebranto que se estaba fraguando, así parece que fue.

Al margen de lo que decidan los jueces una vez oídas todas las declaraciones de las personas imputadas, una cosa ha quedado muy clara tras la sesión del martes. Tanto la Comisión Nacional del Mercado de Valores como el propio Banco de España les alertaron. El Banco de España dejó por escrito que dada la Caja no podría absorber esas pérdidas con su cuenta de resultados.

Esta declaración deja en evidencia las declaraciones públicas del máximo exresponsable de la Caja que ante el Congreso de los Diputados aseguró que cuando él se marchó, la caja estaba sana. En su comparecencia del 27 de noviembre del 2012, defendido sus casi trece años al frente de Caja Madrid, asegurando que cuando se fue la entidad estaba sana e insistiendo en que en que en este periodo la entidad madrileña triplicó su balance, realizó un fuerte proceso de expansión que la transformó de caja regional a nacional, y se diversificó geográficamente.

No contento con este autobombo insistió en que la caja cerró 2009 con una ratio de morosidad del 5,4%, con una cuota de depósitos del 7% y una financiación equilibrada de los créditos con recursos minoristas. E incluso puso como modelo de buenas prácticas que en 2009 la caja consiguió realizar dos grandes emisiones de cédulas hipotecarias que recibieron las máximas calificaciones por las agencias. Con razón dice Francisco González que quien más ha fallado en la crisis han sido las agencias de calificación. Pero lo que nunca había dicho Blesa era las serias advertencias que le había lanzado el Banco de España. Esta es la cuestión fundamental, pero conociendo como conocía lo que estaba sucediendo, ¿porque no intervino Fernández Ordóñez? No menos sorprendente resulta conocer como pudo interesarle a Rodrigo Rato hacerse con la presidencia de la entidad una vez que leyera el informe de Ordólez.

 

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