Más ex­tra­or­di­na­rios, me­jora en már­genes y la de­pu­ra­ción de ac­tivos tó­xicos

Catalunya Caixa se acicala con atípicos para ser atractiva ante potenciales compradores

Pla logra salir de las pér­didas de casi 12.000 mi­llones en 2012, con un be­ne­ficio de 532 mi­llones

Catalunyacaixa
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El pre­si­dente de Catalunya Caixa, José Carlos Pla, ha sido ca­paz, en poco menos de medio ejer­cicio de 2013, de en­de­rezar las cuentas de re­sul­tados de la en­tidad ca­ta­lana na­cio­na­li­zada y re­ves­tirla con las me­jores galas para que los po­ten­ciales com­pra­do­res, entre los que es­ta­rían aque­llos que en los dos an­te­riores in­tentos de subasta no mos­traron ex­ce­sivo in­terés (o al menos el es­pe­rado por los res­pon­sa­bles del FROB), de­tecten los atrac­tivos de una en­tidad que ha pa­sado de perder 11.856 mi­llones de euros en 2012 a re­gis­trar un be­ne­ficio atri­buido de 532,2 mi­llones de euros en 2013, lo que con­firma la ten­dencia que ya había mos­trado en al­gunos tri­mes­tres del úl­timo ejer­ci­cio. Bien es cierto, que esos re­sul­tados se ven ade­re­zados por una serie de ex­tra­or­di­na­rios o atí­pi­cos, pero los dis­tintos már­genes evi­den­cian una clara me­jo­ría, como ocurre con los 167,8 mi­llones lo­grados en el margen de ex­plo­ta­ción y una li­gera con­trac­ción (del 2,2%, tan sólo, muy in­fe­rior al de al­gunos grupos con­si­de­rados sa­nos) del margen de in­ter­me­dia­ción, que su­pera los 500 mi­llones de eu­ros.

Los propios responsables de Catalunya Caixa son conscientes de que la entidad se encuentra en la primera línea del escaparate de las ventas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y que todos los esfuerzos para cumplir con los requisitos impuestos por Bruselas por la ayuda superior a los 12.000 millones de euros conduce al banco nacionalizado al tercer intento, que algunos esperan definitivo, para ser vendido o adjudicado al mejor postor. "Catalunya Caixa se sitúa como un banco atractivo ante potenciales compradores y preparado para afrontar con garantías los próximos test de estrés de la Autoridad Bancaria Europea", señala la entidad en el comunicado oficial con sus resultados correspondientes a 2013.

El cumplimiento del plan de reestructuración aprobado por las autoridades comunitaria, incluso, marca las consideraciones de Catalunya Caixa sobre lo que aún queda pendiente, tras cumplir con el canje de híbridos (preferentes, principalmente) y el acuerdo de un ERE con los sindicatos para la reducción de plantilla y red de oficinas. "La entidad está acometiendo un conjunto de desinversiones en unidades de negocio que no forman parte de la actividad core [principal] de Catalunya Caixa para estar centrada en su actividad financiera del mercado minorista".

Entre las ventas pendientes está la de su filial inmobiliaria, para la que a mediados de 2013 ya alcanzo un acuerdo con Kennedy Wilson que al final se desbarató y este fondo adquirió parcialmente Aliseda, la filial inmobiliaria del Banco Popular. Además, tiene pendiente la venta de su red de oficinas fuera de Cataluña y la cartera de créditos fallidos. Es decir, una venta por partes, como ha defendido en reiteradas ocasiones el presidente del FROB y subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, ante las tesis antagónicas del ministro de Economía, Luis de Guindos, más partidario de la venta en conjunto de la entidad catalana.

 

Nueva etapa

De hecho, los responsables de Catalunya Caixa dan por inaugurada una nueva etapa tras la vuelta a beneficios y el cumplimiento del proceso de reestructuración. La entidad se adaptará a un modelo de negocio centrado en particulares, pymes y microempresas y ceñida al territorio de origen, donde cuenta con una cuota de mercado superior al 11% y un reconocimiento de marca que le permite una mayor proximidad al cliente (cuenta con 3,6 millones y le confiere un segundo puesto en el ranking regional tan sólo por detrás de Caixabank).

Estos aspectos pueden ser determinantes para algunos de los potenciales compradores de Catalunya Caixa, como sería el Santander para crecer en un mercado, como el catalán, en el que no tiene la implantación que en otras zonas y que muestra siempre mayor dinamismo económico que otras comunidades autónomas.

Menos relevante, al final pueden resultar las cifras publicadas por la entidad que preside José Carlos Pla. Los extraordinarios o atípicos no sólo afectan en la parte baja de la cuenta, con la contabilización de 564 millones positivos por el burden sharing, o el coste compartido del canje de los híbridos por parte de los tenedores, o las ventajas de los activos fiscales diferidos y a los se les resta 159 millones de euros por dotaciones.

Caixa Catalunya también ha contabilizado más de 563 millones de euros en resultados por operaciones financieras (ROF), en buena parte por la venta de cartera de renta fija que no será recurrente en los trimestres futuros.

Mientras tanto, la entidad ha reducido el total de activos en 2013 un 14,9%, hasta los 63.000 millones de euros (hasta el tercer trimestre acumulaba 68.200 millones de euros, con una reducción ya acumulada del 8%). Otro aspecto negativo es que la morosidad del grupo catalán se sitúa en el 13%, en la media del conjunto bancario español al cierre del pasado ejercicio.

 

 

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