MI PALCO SOBERANO

Sin teléfono rojo entre Madrid y Barcelona

Barcelona, ca­pital mun­dial del mó­vil, con el MWC, ca­rece de co­mu­ni­ca­ción con Madrid para dia­logar

Artur Mas en el Mobile World Forum
Artur Mas en el Mobile World Forum

El éxito, sin pre­ce­dentes en nuevas tec­no­lo­gías y pri­meras fi­gu­ras, del Mobile World Congress, que esta se­mana con­vierte Barcelona en la ca­pital mun­dial del mó­vil, con­trasta con la au­sencia de un "teléfono rojo" entre Barcelona y Madrid para dia­logar sobre el asunto ca­ta­lán. Aunque, a juzgar por el de­bate sobre el Estado de Nación, donde eco­nomía y Cataluña aca­pa­raron los dis­cursos de los lí­deres po­lí­ti­cos, pa­rece que algo em­pieza a mo­verse para in­tentar re­solver el asunto. El pre­si­dente del go­bierno, Mariano Rajoy, se re­afirmó en su pos­tura de de­finir como "línea roja" -en alu­sión a la de­manda de la vi­ce­pre­si­denta de la Comisión Europea, Vivian Reding, de dia­logar sin nin­guna línea roja- la que marca la propia Constitución. Sin em­bargo, por vez pri­mera, no ex­cluyó una po­sible re­vi­sión de la misma.

En el mismo foro del Congreso de los Diputados, el líder de la oposición, el socialista Alfredo Pérez-Rubalcaba, recordó que "decir no y no, no resuelve el problema catalán". Más directo fue el portavoz de CiU en el Congreso, el demócrata cristiano, Josep Antoni Duran Lleida, al exclamar: "¡Reaccione ya!", dirigiéndose al impasible presidente Rajoy.  "Haga una propuesta. Dialoguemos, pues",  insistió Duran. Un diálogo, sin embargo, que para el portavoz de CiU, que conduzca a un acuerdo que "consultarse a la ciudadanía de Catalunya, pues de no hacerlo así cerraríamos en falso el problema actual". Y es ahí, donde hay choque de trenes en perspectiva.

Porque el Partido Popular ha dicho, por activa y por pasiva, que "no habrá consulta" y, porque, en Cataluña cada vez hay mayor riesgo de una mayor radicalización, como indicó el hecho insólito de un empresario catalán que se negó a dar la mano al príncipe Felipe, cuando paso frente a su stand en el MWC. Lo justificó por la insensibilidad de la Corona ante la demanda catalana, aprobada en el Parlament de Catalunya por casi 2/3 de celebrar una consulta el próximo 9 de noviembre. 

El riesgo de un "choque de trenes" inquieta en los medios europeos, como muestran, una vez, las declaraciones de la vicepresidenta de la Comisión, Viviane Reding, al pedir que "se dialogue sin ninguna línea roja". Es decir, sin condiciones previas. Unas declaraciones que no gustaron al gobierno español. Cabe recordar que menos gustó la entrevista concedida por Reding a un periódico andaluz, cuando al inicio del conflicto con Cataluña, antes de la cadena humana del "11-S" de 2013, afirmó que no habría problemas para que Cataluña perteneciara a la UE, en caso de una eventual independencia.

Después debió retractarse, siguió un alud de declaraciones de varios comisarios europeos, en especial el español Joaquín Almunia, y, sobre todo, fue ratificado por el presidente de la Comisión Europea, el portugués Joao Barroso, para concretar que Cataluña quedaría automáticamente fuera de la UE.

Una eventual Cataluña independiente "afectaría a los europeos ya que alteraría las instituciones de la UE y el funcionamiento del euro", dijo el ministro García-Margallo, dando dimensión europea, en reacción a la visión de la Comisaria Reding, que pide diálogo "sin líneas rojas", pero que no ve mal que los ciudadanos puedan pronunciarse, como ocurrirá en Escocia, el 17 de septiembre próximo.

En definitiva, el tema catalán está, guste o no, en una agenda europea que va más allá del eje Madrid-Barcelona. No estaría mal que el WMC regalase un "teléfono rojo" a Mariano Rajoy y otro a Artur Mas -al estilo del que funcionaba en tiempos de crisis y guerra fría entre Washington y Moscú- aunque el problema seguiría siendo si lo descolgarían cuando sonase.  

 

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