El Santander Totta y el BPI han sido los únicos que ob­tener re­sul­tados po­si­tivos

La gran banca lusa, entre rumores de fusiones, acumula sus peores resultados desde la crisis

Siguen abiertos de­cenas de jui­cios contra an­ti­guos ges­tores de BCP, BPN y BPP

 Banco Portugués de Investimento
Banco Portugués de Investimento

El úl­timo ejer­cicio no dejó ningún buen sabor de boca a los seis prin­ci­pales bancos lu­sos, que en su con­junto re­gis­traron un vo­lumen ré­cord de pér­di­das, por un total de 2.140 mi­llones de eu­ros, su­perando así el peor re­gistro his­tó­rico del 2011. De he­cho, los únicos que ob­tu­vieron re­sul­tados po­si­tivos en 2013 fueron los bancos de "capital es­pañol". Como viene siendo ha­bi­tual, el Santander Totta ha vuelto a ser el más ren­ta­ble, con un re­sul­tado neto po­si­tivo de 102 mi­llones de eu­ros, pero que es un 59,2% in­fe­rior a los 250 mi­llones co­se­chados en 2012 gra­cias a los re­sul­tados ex­tra­or­di­na­rios que no se dieron el úl­timo año. El otro es el Banco Portugués de Investimento (BPI), que tiene a 'la Caixa' como prin­cipal ac­cio­nista con un 46,2% del ca­pital (pero sin par­ti­ci­pa­ción di­recta en la ges­tión), que ganó 66 mi­llo­nes, tam­bién un 66% menos que en 2012.

Sin embargo, tomando 2012 como referencia, el Banco Comercial Portugués (BCP), que por  activos, plantilla y oficinas es el mayor banco privado portugués, pondera positivamente el resultado negativo de 2013. Así, aunque sus pérdidas de 740 millones de euros han sido las más altas del sector, contrastan "positivamente" con el déficit de 1.200 millones registrado un año antes.

Los otros responsables por el malo resultado general del 2013, han sido el banco público Caixa Geral de Depósitos (CGD), con 576 millones de pérdidas; el Banco Espirito Santo (BES), que pasó de un resultado positivo de 96 millones en 2012 a menos 518 millones; y el Banco Internacional do Funchal (Banif), que tras los 584 millones negativos de 2012 volvió a perder otros 470 millones. Y con raras excepciones, las expectativas de unos y otros bancos para 2014 son todo menos risueñas.

La idea mas común es que 2013 fue particularmente exigente para el conjunto del sector, tanto por la amplitud de la crisis económica y financiera como por los durísimos planes de reajuste y saneamiento decretados por la "troika" FMI/BCE/UE, en al ámbito del rescate de 78.000 millones que expira el mes de mayo, y también por Banco de Portugal (BdP), que los últimos meses supervisó con todo detalle las carteras de activos del sector.

Los inspectores del banco central se han fijado principalmente en los niveles de riesgo de los bancos con sus grandes clientes, y igualmente en los enormes volúmenes que mantienen de préstamos hipotecarios, que al final de la década de 2010 representaban dos terceras partes del PIB nacional. "2014 será el año de transición hacia la recuperación prevista para el 2015", pronostican los analistas.

Nuno Amado, que en 2012 cambió la presidencia del Santander Totta por la del BCP, se fija por ejemplo en la reacción positiva de los inversores internacionales, que se han hecho con el 80% de la reciente emisión de  500 millones de euros. Lo que llama la atención es que por primera vez desde el inicio de la crisis, BCP no necesitó el "aval del Estado" para realizar este tipo de operación, la demanda superó en 450% la oferta y la tasa de interés quedó en el 3,375%.

Así, aunque BCP acumula 2.800 millones de pérdidas desde 2011 y tenga que devolver al Estado 3.000 millones provenientes del plan de rescate (sobre un total de 10.000 millones que la "troika" reservó a la capitalización de la banca), los mercados se fijan más en el saneamiento del BCP, en términos de reducción de plantilla, cierre de oficinas, recortes de salarios, etc. que en su balance.

**Vigilancia de la troika **

Bajo la estricta vigilancia de la "troika" y del BdP, lo mismo pasa en las restantes entidades financieras, que además de los reajustes de plantilla, oficinas y salarios han tenido también que desprenderse de importantes "activos no estratégicos". La CGD, por ejemplo, que aún es 100% propiedad del Estado, no tuvo más remedio que rebajar sus ambiciones en España, cerrando y vendiendo oficinas para concentrarse en las comunidades más importantes para la economía lusa, como Madrid, Cataluña, Galicia y Extremadura. Pero lo que más llamó la atención fue lo que CGD hizo a Portugal Telecom (PT): sin avisar, vendió prácticamente la totalidad de su participación del 6,31%, en un momento crucial para la operadora histórica portuguesa, que tiene previsto cerrar a finales de abril su fusión con la brasileña Oi.

Todo el sector bancario deberá seguir el mismo camino. El BCP liquidó la operación que tenía en Grecia y cuando llegue el momento oportuno también vendrá sus activos en Polonia. Hasta el BES, que es muy celoso de su "independencia" (la Familia Espirito Santo fue una de las víctimas de las nacionalizaciones realizadas durante la "Revolución de los Claveles" y aún mira al Estado con recelos) y que para su recapitalización fue el único de los grandes bancos que rechazó cualquier ayuda pública, vive un momento crucial: bajo la presión del BdP tuvo que desprenderse del 49% de su grupo de seguros Tranquilidad y deberá adoptar una "estructura más transparente", a través una compleja concentración de toda su actividad financiera y non-financiera en la holding Rioforte, al mismo tiempo que prepara la muy delicada y duramente disputada sucesión del presidente Ricardo Salgado prevista para 2015.

Pleitos tengas

Es todo el sector financiera, por lo tanto, que vive momentos difíciles, no solo por la presión de los malos resultados -por lo general son atribuidos principalmente a la crisis, a las medidas de austeridad y al saneamiento del sector- sino también por los grandes cambios decretados por la "troika" y por el BdP. Ocurre además que gran parte de la "actualidad" de la banca lusa sigue siendo de naturaleza judicial: son muchos los pleitos abiertos contra los responsables de los antiguos Banco Privado Portugués (BPP) y Banco Portugués de Negócios (BPN), que han sido hasta ahora las principales víctimas de la crisis, pero también contra los antiguos gestores del BCP, que entre 1999 y 2007 sufrió una dura lucha por el poder. Sin embargo, nadie ve el final de los procesos abiertos por todo tipo de delitos financieros, que según la acusación son punibles con hasta 5 años de prisión, de multas y de indemnizaciones millonarias.  

Antes de ser intervenido y después liquidado por el BdP, respectivamente en 2009 y en 2010, el BPP era considerado como un "banco elitista", al tener como clientes la llamada "flor y nata" de la sociedad portuguesa, como el ex-primer ministro social demócrata Pinto Balsemao, que fundó y es el principal accionista de la revista Expresso y de la televisión SIC. Lo cierto es que los antiguos clientes del BPP reclaman ahora más de 40 millones de euros, por las pérdidas provocadas por los antiguos gestores, que utilizaron los depósitos para adquirir acciones del BCP, cuando este sufría una dura lucha interna por el poder. El problema es que el proceso iniciado hace solo unos días, podrá durar varios años, y hasta es posible que para cuando concluya los delitos perseguidos ya estén totalmente u parcialmente prescritos.

Lo mismo pasa con los numerosos juicios abiertos contra los antiguos gestores del BPN, que fue nacionalizado en 2008 y vendido en 2011 al angoleño BIC por sólo 40 millones de euros, lo que representó una muy pequeña parte de las pérdidas sufridas por el Estado, que se sitúan entre 3.500 y 7.000 millones de euros. Ocurre que el BNP tenía una estrecha relación con el poder político, en concreto con el Partido Social Demócrata (PSD). El principal acusado, que pasó una larga temporada en prisión preventiva (primero en la cárcel y después en su domicilio) es el ex-presidente de la entidad, Oliveira e Costa, que fue un ministro muy cercano al actual Jefe del Estado Cavaco Silva. Lo mismo que otros de los 15 acusados, como el ex-ministro Arlindo de Carvalho y el ex-consejero del Estado Dias Loureiro.

Sin embargo, hay que convenir que los casos del BPP, del BPN y de la "guerra por el poder" que hizo temblar y fragilizó la imagen del BCP, no reflejan la realidad actual de la gran banca lusa. Y la mejor prueba de ello es, por ejemplo, los altos niveles de  confianza que el BES inspira a la comunidad financiera internacional, el hecho que una emisión sin garantía estatal como la realizada por el BCP fue subscrita principalmente por inversores internacionales y tuvo una demanda muy superior a la oferta, y sobre todo la imagen positiva que transmite el sector, que pese a los malos resultados cosechados los últimos años apuesta a fondo en la limpieza interna y las operaciones de saneamiento exigidas tanto por la "troika" como por el BdP. 

Fusiones y concentración

Algunos hasta ponderan la posibilidad de alguna operación de concentración. Es el caso del presidente del Santander Totta, Vieira Monteiro, que habló del tema en una  entrevista al Jornal de Negócios, pero admitiendo que la margen de maniobra de unos y otros es muy estrecha. Actualmente, 80% del mercado está en manos de los cinco mayores bancos, dos de los cuales, el Santander Totta y el BPI, tienen mucho en común. No solo el hecho que uno es controlado al 100% por el Santander y el otro lleva años teniendo a La Caixa como su principal accionista, sino también que ambos tienen una gestión que inspira confianza, y además son los únicos cuya actividad está centrada en el mercado nacional. El problema es que nadie imagina La Caixa cediendo el control del BPI que comparte con la angoleña Isabel dos Santos. Pero no habría que descartar algún próximo movimiento entre el BES y el BPI u entre el BPI y el BCP.

 

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