Sus re­sul­ta­dos, cen­trados en el mer­cado do­més­tico, su­peran a los de los dos grandes en España, donde el BBVA pierde 671 mi­llones con el in­mo­bi­liario

El Popular antepone la prudencia ante un 2014 que Ángel Ron ve como 'un año de transición'

El grupo cierra con un re­sul­tado de 325 mi­llo­nes, por de­bajo de los 500 mi­llones pre­vistos pero con 227 mi­llones en ‘provisiones pru­den­cia­les'

Ángel Ron, presidente de Banco Popular
Ángel Ron, presidente de Banco Popular

El pre­si­dente del Banco Popular, Ángel Ron, no se muestra tan op­ti­mista con la me­jora de la eco­nomía para el pre­sente año, como otros co­le­gas, y ha op­tado por la pru­dencia al cierre de 2013 en la con­se­cu­ción de be­ne­fi­cios. De he­cho, ha re­nun­ciado en la recta final de año al ob­je­tivo de al­canzar un be­ne­ficio de unos 500 mi­llones de eu­ros, como sus res­pon­sa­bles ha­bían man­te­nido a lo largo de 2013, al rea­lizar en el cuarto tri­mestre del ejer­cicio unas pro­vi­siones pru­den­ciales netas de im­puestos por 277 mi­llones de eu­ros, lo que ha re­du­cido las ga­nan­cias netas a 325 mi­llones de eu­ros. Pese a todo, el grupo pre­si­dido por Ángel Ron re­torna a la senda po­si­tiva de re­sul­tados y, con un ne­gocio prác­ti­ca­mente do­més­tico, su­pera lo co­se­chado por los dos grandes en sus uni­dades en España. De he­cho, el BBVA asume unas pér­didas en España de 671 mi­llones de euros si con­ta­bi­liza su ne­gocio in­mo­bi­lia­rio.

El presidente del Popular, Ángel Ron, y su consejero delegado, Francisco Gómez, han reiterado la "prudencia" con la que se ha gestionado el ejercicio de 2013, que aún ha sido complejo para el sector financiero y para la economía general del país. Esta visión contrasta con los mensajes más optimistas de algunos competidores y el propio Ron aún aventura que 2014 será "duro para la banca" y que será un ejercicio de "transición", con una baja actividad bancaria y una presión añadida por unos bajos tipos de interés que se presumen duraderos en el tiempo.

Esa mayores cautelas y las semiocultas recomendaciones del Banco de España para que no se computaran todas las ganancias obtenidas a lo largo del pasado año, han impedido al Banco Popular batir la previsión de unos beneficios de 500 millones de euros, ya que sin las provisiones prudenciales el beneficio ordinario se elevaría hasta los 602 millones de euros. No obstante, los principales márgenes de su cuenta de resultados aún registran contracciones, pese a una evolución positiva del negocio, sobre todo en el segmento de pymes y autónomos, objetivo tradicional del grupo bancario.

El margen de intereses del Popular se ha situado en los 2.447 millones de euros al cierre de 2013, lo que supone un descenso del 10% respecto al contabilizado un año antes. Las comisiones ceden un 3% y los resultados por operaciones financieras (ROF) se disparan un 84,5%, pero no compensan la caída del margen bruto en un 1,9% en la comparativa interanual.

El consejero delegado del Popular, Francisco Gómez, ha incidido en que se trata del margen bruto con "con mayor recurrencia de la industria financiera española", ya que los ROF tan sólo suponen un 13% de la composición de los ingresos, frente al 36% o 38% que representan en otros bancos comparables, como Bankinter, Sabadell y Caixabank, que se han inflado su cuenta de resultados con diversas operaciones atípicas con dificultad de ser repetidas en el futuro.

 

Compleja comparación

Los 325 millones de beneficio obtenidos por el Banco Popular se han obtenido, casi en su totalidad, por su negocio en el mercado doméstico. Pese al recorte que se ha producido en el cuarto trimestre con las "provisiones prudenciales", las ganancias del banco que preside Ángel Ron superan a los 100 millones de euros de la unidad de Santander en España, según indicó su consejero delegado Javier Marín, y se sitúan muy por encima de las pérdidas de unos 671 millones que se anotaría el BBVA si contabilizara el resultado negativo de su actividad inmobiliaria junto a los beneficios de 583 millones de euros de su negocio bancario en España.

Algo muy similar ocurriría con la morosidad de cada uno de los grupos. El presidente del Banco Popular, Ángel Ron, ha indicado que durante 2013 el grupo bancario ha hecho un ejercicio de anticipación de la morosidad al haber clasificado como dudosos subjetivos 2.298 millones de euros de créditos que están al corriente de pago. La ratio total de mora se ha disparado hasta el 14,27%. "Si la media del sector ya superó el 13% en noviembre, esa ratio ya se habrá situado por encima del 14% en diciembre, por lo que estamos en la media", sostiene Ron.

La morosidad del Popular sin el sector inmobiliario se reduciría hasta el 7,53%, aunque supone un incremento frente al 5,39% de primeros de año. Los responsables del Banco Popular consideran que las ratios de otros competidores nacionales no son totalmente comparables, al incluir algunas partidas que distorsionan el resultado final. De hecho, el BBVA esgrime una morosidad del 4,6% como grupo, que se elevaría hasta el 6,4% en España sin el negocio inmobiliario.

Ángel Ron sostiene que el techo de morosidad se alcanzará a lo largo de este ejercicio para el Popular. Además, Banco Popular ha asignado provisiones genéricas por unos 1.800 millones de euros que no computaban ante las nuevas pruebas de resistencia que hará el Banco Central Europeo (BCE) a lo largo de este año sobre un más de centenar de entidades europeas.

Solvencia sobrada

Los máximos responsables del Banco Popular se muestran confiados en poder superar sin problemas dichas pruebas de resistencia del BCE, después de haber cerrado el pasado ejercicio con un Core EBA del 11,21% y un ratio Basilea III fully loaded del 10,20%. Las nuevas condiciones de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) no varían la visión de su presidente, Ángel Ron, sobre el cumplimiento por el conjunto de la banca española.

Eso sí, el presidente del Popular ha aprovechado la presentación de sus cuentas anuales para exigir a los reguladores que sean más predecibles en los cambios normativos. Entre los factores regulatorios positivos del pasado ejercicio, Ron ha señalado el mejor tratamiento de los activos por impuesto diferidos y la mejora en las ponderaciones de las pymes.

Eso sí, el presidente del Popular ha criticado cinco cambios que suponen un lastre para la actividad bancaria: la normativa sobre refinanciaciones; los impuestos autonómicos sobre los depósitos; las aportaciones extraordinarias al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD); la revisión de los suelos hipotecarios, y la ley antidesahucios.

 

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