Los casos de Bankia, Catalunya Caixa y CCM mar­carán la agenda ju­di­cial

2015, el año en el que ex banqueros y políticos se sentarán en el banquillo

La an­tigua cú­pula de Caixa Penedés ya fue sen­ten­ciada, sin cár­cel, en 2014

Rodrigo Rato y Blesa
Rodrigo Rato y Miguel Blesa

Si la banca es­pañola en su con­junto es­pera que el nuevo año sea el “punto de in­fle­xión” para nor­ma­lizar sus cuentas y ac­ti­vi­dad, tras pasar los exá­menes eu­ro­peos, los an­ti­guos res­pon­sa­bles de cajas de aho­rros y bancos creados por la fu­sión de estas en­ti­dades afrontan un ca­mino que lle­vará al ban­quillo de los acu­sados a ex po­lí­ticos me­tidos a ban­que­ros. Todo el caso Bankia, cada día más com­plejo, será el más sig­ni­fi­ca­tivo por la di­men­sión y por sus per­so­najes prin­ci­pa­les: Rodrigo Rato y Miguel Blesa, que ya tuvo un paso efí­mero por la cár­cel. Pero tam­bién afrontan sus causas Narcís Serra (Catalunya Caixa) y Juan Pedro Hernández Moltó (CCM).

Si la mayoría de los expertos y el propio sector financiero fija en 2016 el momento en el que se pueda recuperar una rentabilidad (ROE) superior al 10%, el 2015 debería ser también el de la recuperación de la imagen perdida durante los años de crisis y rescate financiero gracias a los juicios a los que se enfrentan expolíticos metidos a banqueros y cuyos comportamientos han generado algo más que indignación social.

El viejo 2014 nos deparó la primera sentencia judicial por el espolio de las ya desaparecidas cajas de ahorros: la de la antigua cúpula de Caixa Penedés por “administración desleal”. Sin embargo, ni el exdirector de esta entidad catalana, Ricard Pagés, ni los otros tres directivos han tenido que pisar la cárcel, al eludir las penas impuestas con la devolución de 28 millones de euros.

Hasta el momento, Miguel Blesa ha sido el único banquero que ha pasado por una prisión (preventiva) por la decisión adoptada por el polémico juez Elpidio José Silva. El apartamiento de este magistrado no supone respiro judicial alguno para el expresidente de Caja Madrid. Blesa, y su sucesor Rodrigo Rato, se enfrentan a una serie de frentes legales, cada día más complejos.

Desde el escándalo de las tarjetas ‘black’, que tanta indignación popular suscitó, hasta la polémica salida a bolsa de Bankia, con el informe de dos inspectores del Banco de España para el juez Fernando Andreu, serán algunos de los episodios que marquen la agenda financiero-judicial de los próximos meses.

Pero más allá de las responsabilidades judiciales que tuvieran que asumir Blesa, Rato y algunos otros directivos (como Ildefonso Sánchez Barcoj), el esclarecimiento de cómo se produjo la salida a bolsa de Bankia también será determinante para el actual equipo gestor de José Ignacio Goirigolzarri, que deberá afrontar la esperada avalancha de demandas de los inversores que acudieron a la colocación del banco sistémico en el mercado.

Todas estas causas pendientes con la Justicia salpicarán, en mayor o menor medida, a la actual Bankia que tratará, en el nuevo ejercicio, de recuperar la máxima normalidad tras enderezar sus cuentas y balances, incluso más allá de las limitaciones impuestas por Bruselas por la millonaria ayuda recibida por su rescate.

Los antiguos responsables de Caja Madrid-Bankia ya han tenido que verse la cara con el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, que impuso millonarias fianzas a Miguel Blesa y Rodrigo Rato tras conocerse la utilización de tarjetas opacas al fisco durante sus mandatos. La complejidad de los distintos casos podría dilatar en el tiempo la resolución judicial, lo que no sería demasiado beneficioso para la imagen pública del grupo sistémico nacionalizado.

Entidades encauzadas

La repercusión que puedan tener las causas judiciales pendientes de otros expolíticos metidos a banqueros sobre las entidades que mal gestionaron no será tanta, ya que la viabilidad de las mismas ya dependen de otros grupos que han absorbido las antiguas cajas o los bancos que crearon.

Este es el caso del expresidente de Catalunya Banc, Narcís Serra, que en los últimos días de 2014 ya ha visto más cerca su procesamiento tras las decisiones dictadas por el juez José Julián García de Eulate. Catalunya Banc ya fue adjudicado a mediados de año al BBVA de Francisco González, que tomará las riendas de manera oficial de la entidad catalana con el arranque del nuevo año.

El que fuera ministro en los Gobiernos de Felipe González no está en manos de la Justicia tan solo por las altas retribuciones percibidas durante su presidencia en una entidad que ha supuesto unas pérdidas al erario público de 12.000 millones de euros, al ser vendida por poco más de 1.000 millones al BBVA. La gestión de Narcís Serra también se cuestiona por la falta de rigor en la concesión de determinados créditos y la refinanciación de algunos otros, sobre todo al sector promotor en pleno pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

Más allá de lo que se encuentra ya en manos de la justicia, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) remitía a la Fiscalía, a primeros de diciembre, un expediente relativo a una cartera de préstamos minoristas concedidos por Catalunya Banc entre 2004 y 2008, principalmente. Es decir, periodo en el que Serra estaba al frente de la entidad.

Otro expolítico metido a banquero y con causas pendientes con la Justicia es Juan Pedro Hernández Moltó. El que fuera presidente de Caja Castilla-La Mancha (CCM), la primera entidad que tuvo que ser intervenida en los albores de la prolongada crisis, y su director general entonces, Ildefonso Ortega, ya se han tenido que hacer frente a una fianza de 138 millones de euros impuesta por el juez Pablo Ruz, mientras que el fiscal ha solicitado dos años y medio de prisión por un delito societario por falseamiento de cuentas. Bien es cierto que todos estos casos no son los únicos. Los antiguos responsables de Caja del Mediterráneo (CAM) también tendrán que seguir respondiendo ante la Justicia, como la cúpula del ya desaparecido NCG Banco. Desde el FROB se recuerda que analizan los diversos informes forenses que se le remiten desde las entidades en las que tiene participación en el capital.

Las sentencias judiciales serán ejemplarizantes o no, pero son necesarias para que en el sector financiero se depuren responsabilidades por unos comportamientos que, delictivos o no serán los jueces los encargados de dictaminarlo, llevaron a un buen número de cajas de ahorros a su desaparición por derribo.

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