POLÍTICA NACIONAL

Catalunya: el 'día siguiente' al de la declaración de independencia

Los planes de los na­cio­na­listas llevan la de­lan­tera sobre los del go­bierno

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Cataluña, ¿Spain?

Autorizado por Clausewitz, me per­mito tomar una plan­tilla dia­léc­tica propia de los con­flictos ar­ma­dos, para tras­la­darla a uno de tipo ci­vil. Este con­flicto civil es el plan­teado por el desafío in­de­pen­den­tista del go­bierno de la Generalidad y los par­tidos in­de­pen­den­tistas de Cataluña.

Lo que sigue no es más que un remedo pacífico de un “juego de guerra”, pero que intenta plantear muchas de las preguntas que son pertinentes antes de prepararse para un conflicto.

Perdonen cierto desorden expositivo. Es el resultado de hacerse muchas preguntas, y de disponer de muy pocas respuestas que harían ociosas algunas de esas preguntas.

La primera pregunta es: ¿está ya lanzada la anunciada ofensiva nacionalista hacia la independencia? Sí.

Esta ofensiva, ¿está respaldada por una estrategia? Si.

** ¿Contempla esta estrategia el “día siguiente” a su declaración de independencia, independientemente de que sea legal o ilegal? ** Sí.

¿Es realista predecir un éxito decisivo de los independentistas en ese “día siguiente”? Bastante realista.

** ¿Está el gobierno preparando medidas para neutralizar o anular ‘operativamente’ unos planes del gobierno catalán anunciando que en el futuro próximo hará una declaración de independencia?**

(Nota: “operativamente” quiere decir mediante medidas de intervención político-administrativas – Art. 155 CE - y otras de tipo coercitivo que frustren el acto de la declaración). Nada ha trascendido a la opinión pública sobre si el gobierno español se muestra tan alarmado como para considerar ese tipo de medidas.

¿Y prepara el gobierno medidas para afrontar el “día siguiente” a la declaración, si se llegase a producir? Para responder a esta pregunta hay que conocer la respuesta a la anterior.

¿Sería conveniente que se plantearan las dos anteriores preguntas, siquiera como hipótesis improbable? Sin duda alguna.

El Estado español, ¿se ha comportado pasivamente ante la ofensiva nacionalista? No: ha adoptado medidas de disuasión frente a los independentistas, en dos frentes: interno y externo. El interno: campaña selectiva de acercamiento y convencimiento cerca de las élites económicas catalanas, aunque poco en acercamiento a las élites culturales y la opinión pública en general. El externo: movilización de pareceres internacionales opuestos a los procesos de secesión en Europa.

Ofensiva de la Generalidad para la independencia

¿Lleva la iniciativa el gobierno de la Generalidad? Sí.

**¿Por qué? ** Porque una parte de la población, cercana o superior a la mayoría, está poseída por una fuerte convicción sobre la legitimidad del argumento fundamental de la campaña: la supuesta existencia de un “derecho a decidir” que les asiste.

¿Han realizado ya la Generalidad y las fuerzas soberanistas una operación mayor de su ofensiva? Sí. El 9-N.

¿Tienen otras en preparación? Sí. Las elecciones plebiscitarias inmediatas o diferidas en el año próximo o al siguiente.

¿Alguna otra simultánea con la anterior? Sí. Están preparando los mecanismos técnico-administrativos para poner a la Generalidad en condiciones de asumir, de modo paulatino y unilateral, y en un momento de su conveniencia, las funciones del Estado.

¿Contempla este objetivo estratégico del separatismo catalán pasar la prueba del “día siguiente”? Sí. Mediante une negociación y arreglo con el estado español.

** ¿Tiene el Estado español pensada alguna innovación estratégica con la que afrontar el “día siguiente”? No, que se sepa. Probablemente insistirá en ofrecer lo que ya tiene concedido: hablar y reformar en alguna medida, y por ‘diálogo’, la Constitución, para acomodar en lo posible las aspiraciones de la mayoría legalmente manifestada del pueblo catalán.

¿Emplea la Generalidad medios disuasivos frente al gobierno español? Sí. Trata de neutralizar el argumento del gobierno de que una Cataluña independiente tendría que salir de la UE. Este argumento, sostienen los independentistas, no tiene credibilidad y no se sostendrá en tiempo real. Europa no va a permitir, dicen, que un pueblo y un territorio que ya viven dentro de la UE sean expulsados, si su voluntad de independencia se ha expresado de forma mayoritaria, y de modo manifiesto y pacífico.

¿Es conmensurable la estrategia del gobierno, basada en la estricta observancia de la Constitución, con la estrategia de estimulación de la identidad y las movilizaciones constantes del fervor nacionalista por la Generalidad y las asociaciones nacionalistas? Desde luego que no.

¿Debería el gobierno intentarlo? Sería muy conveniente.

La estrategia nacionalista es emotiva, aventurada, fácil de atizar; pone masas en las calles, es abiertamente partidista, etc. Es una estrategia ofensiva.

La estrategia constitucionalista es defensiva, neutral desde un punto de vista emocional y político. Pretende también no aparecer amenazante; rehúye hacer explícitas las facultades del gobierno para defender la Constitución e intervenir en la autonomía, en la medida en que lo permite el artículo 155 CE. Renuncia, pues, a hacer explícita la disuasión.

¿Se ha formulado por parte del gobierno una salida al conflicto, distinta de lo ya ofrecido por Mariano Rajoy, que pueda ser considerada atractiva, y que al ser conocida por adelantado pudiera limitar y neutralizar en alguna medida la ofensiva independentista? Por los resultados, parece que no.

Desde el punto de vista de la experiencia histórica cabe preguntarse: ¿abrazará el gobierno la opinión de Ortega (“el problema de Cataluña no tiene solución, sólo se puede conllevar”), o bien piensa en una solución capaz de superar el síndrome nacionalista catalán, históricamente recurrente? Probable respuesta: los gobiernos no tienen por qué pensar en términos “historizantes”. Réplica a esta respuesta: pero los gobernantes sí.

¿Pueden ser explotadas por el gobierno las divisiones o diferencias entre las fuerzas que, por un lado, se proclaman simplemente nacionalistas y las que, por otro, se proclaman nacionalistas independentistas? Hasta cierto punto. Se puede obtener algún éxito ante el PSC y posiblemente con UDC, y a lo mejor y en menor medida con ICV.

¿Podría un fuerte impacto electoral de Podemos en la escena catalana alterar el mapa electoral de la autonomía? Interesante cuestión, pero prematura.

Ante la solidez del bloque independentista, ¿es aconsejable la formación de una coalición electoral contraria a la independencia? Sí. ¿Construida formalmente cómo un bloque antinacionalista? Pregunta prematura.

¿Es recomendable que las fuerzas no independentistas evidencien su voluntad de coalición, o al menos la adopción de un ideario públicamente proclamado, opuesto a las fuerzas independentistas? Sí.

Dando por supuesto que el gobierno sigue un plan, unas directrices, unos principios para neutralizar y derrotar la estrategia independentista, ¿contempla desde ahora lo que debería hacer al “día siguiente”, después de que el supuesto anticonstitucional máximo (la declaración de independencia) se haya consumado?

Dando por descontado que, desde un punto de vista legal, el gobierno puede frustrar cualquier intento secesionista e imponer la ley, es decir, que puede derrotar la ofensiva nacionalista antes de que ésta logre materializar algunos de los atributos de un estado independiente, ¿cuál es su plan para el “día siguiente”? En otros términos, ¿cuál es su ‘plan de estabilización constitucional’ para Cataluña?

Juegos de guerra pacíficos

**¿Comprendería ese plan un grado más o menos intenso de ‘nation building’, es decir, medidas de estimulación identitaria ‘española’ que compensen o neutralicen operativamente las de los independentistas, que las emplean como su instrumento principal de movilización? **

¿Podrían unos ‘war games’, o ‘ejercicios’, ensayados por el gobierno, ayudar a desarrollar y perfeccionar la estrategia del “día siguiente”? Sin duda.

¿Lo está haciendo el gobierno? No se sabe. Lo más probable es que no. Los gobiernos prefieren gobernar los hechos, no planificar las hipótesis.

¿Deberían esos ‘war games’ jugar con la hipótesis de una victoria del independentismo y analizar sus causas, las razones de su éxito y las del fracaso del gobierno? Sí.

Téngase en cuenta que los ‘war games’ suelen estar primados subconscientemente para el triunfo de las posiciones propias, y la derrota del adversario. Muchas veces esa es la causa de su poco valor predictivo. Los ‘war games’, sin embargo, no pretenden ser profecías contra las que hay que precaverse. Son sólo calistenia.

(Comentario. Como observa un analista militar: es muy común en la experiencia militar de los Estados Unidos alcanzar la “victoria en la batalla” pero “el punto muerto en lo estratégico”)*.

De existir ese plan de acción contra la consolidación del éxito de la ofensiva nacionalista, ¿sería conveniente explicitarlo por adelantado? Quizás no, quizás sí.

Pero al menos, ¿debería recordarse, según la oportunidad, que existe una escala de medidas a disposición del gobierno, que suponen diversas intensidades de coerción y punición contra los promotores de un acto sedicioso? Antes de lo que le gustaría, puede que al gobierno le convenga considerarlo.

El desarrollo de ese plan coercitivo, ¿se formulará de forma compatible con el modelo de finalización del conflicto que el gobierno pudiera ofrecer a la comunidad catalana? Este es un requisito operativo de importancia crítica. Los medios empleados para ganar un conflicto deben ser compatibles con el resultado que se busca.

Gracias por haber leído hasta aquí este ‘divertimento’ poco navideño, y hasta el día en que alguien tenga algunas respuestas claras a las preguntas que aquí van.

*Dominic Tierney. “Mastering the Endgame of War”. “Survival”. The IISS. Oct-Nov. 2014, pp. 69-94.

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