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Los mercados no le quitan ojo de encima a Artur Mas

El pre­si­dent de la Generalitat hace cam­paña si­mul­tánea en Barcelona y en Irlanda

Articulo de The Wall Street Journal
Articulo de The Wall Street Journal

El pre­si­dent Artur Mas ter­minó anoche su con­fe­rencia en el Auditori Fórum de Barcelona a las 20:54, aunque el acto si­guió unos mi­nutos más con los aplausos y gritos de in­de­pen­dencia de los asis­ten­tes. Casi a la misma hora, en el diario The Irish Times se po­nían a punto las pá­ginas de opi­nión del diario para el pe­rió­dico de este miér­co­les. Uno de los ar­tículos fue subido a la web a las 00:27. Lo firma Artur Mas.

No es don de la ubicuidad, sino parte de una campaña llevada con tenacidad u obstinación, según se esté a favor o en contra. Simultaneidad de acciones para dar la impresión de que Cataluña está lanzada en tromba hacia la independencia pese a que los números no cuadran. El título de la conferencia fue ‘Después del 9-N: tiempo de decidir, tiempo de sumar’. El título del artículo en el diario irlandés tenía que ser necesariamente más largo y explicativo: ‘Cataluña quiere una votación definitiva sobre su futuro en un referéndum como el de Escocia’.

El president escribe en nombre de Cataluña como como ‘país’ y como ‘nación’. Sus argumentos y los de la campaña secesionista se han convertido en una cantinela machacona. En la tribuna irlandesa, Mas se pregunta quejumbrosamente al comparar Cataluña con Esocia y Quebec, donde sí ha habido referendos sobre la independencia: ‘¿Es que somos ciudadanos de segunda?, ¿por qué no podemos votar los catalanes?’. Y aunque reconoce que ‘la Constitución puede prohibir la secesión’, asegura que ‘no prohíbe conocer la opinión de los ciudadanos sobre una cuestión tan importante como ésta’.

Pero luego se contradice: tras alegar que se trata de saber lo que piensan los ciudadanos catalanes, reclama que la próxima votación debe ser ‘una consulta definitiva sobre nuestro futuro, que no puede ser no vinculante’. Y tiende la mano: ‘No queremos dañar a nadie y mucho menos a nuestros buenos vecinos españoles’.

Aunque a los españoles les suene de otra forma, en la prensa internacional le prestan atención a este tipo de frases. Especialmente los medios económicos y financieros que alimentan a los mercados. Siguen de cerca los acontecimientos, y unos cuantos poderosos económicamente han enviado corresponsales especiales a Barcelona. Pese a lo tarde que acabó el acto en Barcelona, este miércoles se publican crónicas y análisis que reflejan el seguimiento minuto a minuto de lo que pasa en Cataluña.

Dos de ellos, a título de ejemplo. Esteban Duarte titula en la agencia de información financiera Bloomberg: ‘Mas insta a una lista única a favor de la secesión de Cataluña para convocar elecciones’. En el texto explica la tortuosa ruta desgranada por el president de la Generalitat, y subraya que desde el 9-N ha ganado popularidad entre los suyos a costa de ‘su rival’ de ERC, Oriol Junqueras.

Más extensa todavía es la crónica de Matt Moffett en The Wall Street Journal, que comparte la apertura de su página web con un análisis a fondo sobre la estrategia de la gran teleco española, firmado por Christopher Bjork: ‘Telefónica está rediseñando su imperio: se retira de mercados donde no es líder y se expande en América Latina y en tres de las cinco mayores economías europeas’. ¿Qué dice el WSJ sobre la hoja de ruta de Mas? Lo que se deduce del título: ‘El líder catalán hace un llamamiento para un frente común sobre la independencia’. Y lo que amplía en el sumario: ‘Artur Mas pretende una lista única de candidatos a favor de la independencia para guíen a Cataluña hacia un Estado’.

Bjork también recoge el rédito que ha cosechado Mas tras la consulta informal, pero interpreta la conferencia de anoche de la siguiente forma: ‘Los analistas dicen que el llamamiento de Mas a una lista única de políticos y ciudadanos distinguidos parece estar parcialmente concebida para superar el creciente distanciamiento que los votantes están manifestando por toda España respecto a los partidos políticos tradicionales’ por los escándalos de corrupción, ‘incluida la propia CiU de Mas’. En opinión del comentarista del WSJ, el plan del president ‘va ser difícil de vender’ en Cataluña, donde Unió ya se ha distanciado y ERC prefiere otra fórmula.

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