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Artur Mas: lista única, mayoría y Estado catalán en 2016

ArturMas y Carme Forcadell
ArturMas y Carme Forcadell

El pre­si­dent de la Generalitat pro­pone una lista única, sin si­glas de par­ti­dos, para aglu­tinar una ma­yoría pro in­de­pen­den­tista. Ramon Vilaró – En un acto mul­ti­tu­di­nario que reunió a 3.000 per­so­nas, pero con un pú­blico se­lecto y plu­ral, Artur Mas, pre­si­dent de la Generalitat de Catalunya, pro­puso la crea­ción de una lista única, sin si­glas, capaz de aglu­tinar una ma­yoría par­la­men­taria que pre­pare un Estado in­de­pen­diente para el año 2016.

Sería la lista del presidente que se erige en líder indiscutible tras el refuerzo político recibido el “9-N” y explotando la figura de victima ante las demandas judiciales en curso. De nuevo, un paso al frente en desafío al inmovilismo del gobierno del Estado, cuyo presidente, Mariano Rajoy, visitará Cataluña el próximo sábado.

Aplausos – excepto los de Oriol Junqueras, líder de ERC que estaba entre los invitados – y cánticos de independencia, corearon el largo y conciso discurso de Artur Mas, en su propuesta de crear una fuerza política única, en una lista donde figurarían lideres políticos y personalidades de la sociedad civil, que gobernaría hasta 2016 para preparar la creación de una Estado independiente.

“Puedo abrir está lista, o cerrarla” concreto Mas, en un gasto de alto voltaje político en el que intenta pasar a la historia como el líder catalán que, hoy por hoy, parece tenerlo claro: sólo existe el camino hacia la independencia. De nada valen, al menos hasta el momento, las propuestas socialistas de reforma constitucional, ni tampoco del proyecto de Josep Antoni Duran Lleida, socio del gobierno catalán, de explorar otras vías.

De aceptarse, improbable, esa “llista de pays”, o lista única, el president Mas es evidente que aspiraría a liderarla. Entrarían en la misma personalidades capaces de motivar la ciudadanía, como Carme Forcadell, líder de la ANC (Assemblea Nacional Catalana), de quien nadie duda de su capacidad de movilización, tras los éxitos de las manifestaciones millonarias de los dos últimos “11-S”, o de organizar la reciente consulta del “9-N”.

¿Cómo funcionaría un Parlament y un Govern, con mayoría surgida de la unidad presidencialista? Destaca, siempre según Mas, que los candidatos se presentarían “una sola vez”. Trabajarían con un programa común con el mandato de comunicar al Estado español, a la UE y a la comunidad internacional las intenciones de “constituir un nuevo Estado independiente”.

Prepararían las estructuras de estado y la futura Constitución catalana que se refrendarían en las siguientes elecciones catalanas, a celebrar en 2016. Unas elecciones donde volverían a participar los partidos con sus propias siglas y candidatos para ir hacia unos nuevos comicios "constituyentes" y un referéndum posterior que ratificaría la proclamación del nuevo Estado catalán. Tal fue el esquema que Artur Mas presento ayer en Auditorio del Fòrum de Barcelona, entre aplausos – excepto entre los invitados de ERC – y slogans de independencia.

Pasada esta velada gloriosa, en un ambiente triunfal, Artur Mas vuelve hoy al día a día. Y en el deberá enfrentar la frialdad y distancia de ERC, que pide elecciones anticipadas, bajo el esquema tradicional y en el que los sondeos le dan vencedora.

Al mismo tiempo, deberá preparar los presupuestos del próximo año, que presentará a primeros del próximo mes, con piruetas políticas para buscar apoyos para aprobarlos, sin excluir, incluso, el apoyo del PSC que, difícilmente, estaría en el esquema de “partido único” que ayer propuso el entusiasta president Artur Mas. Lo único claro ante la única lista es que, de momento, queda en aire si habrá, o no adelanto electoral en Cataluña.

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