El co­rrec­tivo se acre­cienta con la impu­tación de Blesa, Rato y Sánchez-Barcoj

Las tarjetas ‘black” pasan una factura del 5,63% a las acciones de Bankia

El es­cán­dalo puede poner en pe­ligro la re­cu­pe­ra­ción de parte de las ayudas

Bankia
Bankia se inclina con las tarjetas

Las tar­jetas ‘black’ u opacas de Caja Madrid no re­que­rían de jus­ti­fi­cantes de los gastos que ha­cían sus be­ne­fi­cia­rios, pero ya ha pa­sado fac­tura a la co­ti­za­ción de Bankia (el grupo re­sul­tante de la fu­sión de Caja Madrid con otras seis ca­jas) que ha per­dido un 5,63% del precio de sus ac­ciones justo cuando se cumple una se­mana del es­ta­llido del es­cán­dalo. Uno de los ma­yores cas­tigos se pro­ducía este miér­co­les, cuando se co­nocía la ci­ta­ción como impu­tados de los dos ex pre­si­dentes de la en­ti­dad, Miguel Blesa y Rodrigo Rato, así como del di­rector fi­nan­ciero, Ildefonso Sánchez-Barcoj. La re­cu­pe­ra­ción de las mi­llo­na­rias ayudas pa­rece pe­li­grar.

Todo el actual equipo gestor de Bankia, con su presidente José Ignacio Goirigolzarri a la cabeza, se han esforzado en las últimas horas en poner tierra de por medio con el escandaloso asunto de las tarjetas ‘black’ de Caja Madrid, y han reivindicado su estrecha colaboración con la justicia para esclarecer todo este caso que ha indignado a los ciudadanos y que ha provocado una cadena de dimisiones, desde el consejero del Rey, Rafael Spottorno, hasta responsables políticos o sindicales que se beneficiaron del uso de los polémicos plásticos.

Sin embargo, todos esos esfuerzos de la actual cúpula directiva de Bankia no han evitado que su cotización se haya desplomado un 5,63% justo cuando se cumplía una semana de que estallara toda la polémica. Las acciones del grupo financiero controlado por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) han vuelto a perder el nivel de los 1,4 euros y se alejan, de esta manera, de la recuperación que habían acumulado en las últimas sesiones.

La cotización de Bankia se había aproximado a los niveles de la primera colocación del 7,5% en manos del FROB a finales de febrero, con una escalada bien alimentada, en gran medida, por las declaraciones del ministro de Economía, Luis de Guindos, que había previsto para este mes de octubre una nueva desinversión de la participación mayoritaria que aún está en manos del Estado.

Según algunos círculos financieros, y próximos en su momento a la anterior Caja Madrid, el escándalo de las tarjetas ‘black” puede poner en peligro la recuperación máxima esperada por el Gobierno de las ayudas inyectadas al grupo financiero nacionalizado, sobre todo por motivos de imagen pero también por algunas cuestiones de fondo.

Excusatio non petita…

“Los actuales responsables de Bankia están demostrando ser un tanto jesuitas, porque actúan con mucho ‘convenc/y/miento’. Se niegan a reconocer todo lo ocurrido en el pasado reciente y mostrarse como los auténticos artífices en desentrañar la trama. Ellos también mucho que decir y explicar en todo este caso”, sostienen las fuentes consultadas antes citadas.

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, manifestaba en Santiago de Compostela, al lado del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, la disposición de su entidad de colaborar “de forma proactiva” con la Justicia en el caso de las tarjetas opacas, según la agencia Efe. Bien es cierto, que cualquier otra actitud entraría en el terreno del delito o desacato.

Goirigolzarri ha indicado que desde su llegada a la presidencia de Bankia se ha definido un proceso para “analizar posibles prácticas que aparentemente no respondieran a la ortodoxia bancaria”, como ha ocurrido con las tarjetas opacas de las que se han beneficiado cerca de un centenar de consejeros y altos directivos de Caja Madrid en ejercicios anteriores a sus responsabilidades al frente de una entidad que tuvo que ser nacionalizada.

Tan sólo 24 horas antes de las declaraciones de Goirigolzarri en Galicia, la agencia Efe también informaba cómo “Bankia ha recordado que fue ella quien destapó el uso de las tarjetas opacas de Caja Madrid, a las que puso fin para siempre en mayor de 2012 el nuevo equipo de José Ignacio Goirigolzarri”. No hubo comunicado oficial de la entidad al respecto. Cabe recordar que es el FROB (es decir, el mismo Estado) el encargado de supervisar las cuentas y la gestión de la actual Bankia, donde Goirigolzarri y su mano derecha, José Sevilla, fueron nombrados como gestores del rescate de una entidad demasiado grande para dejarla caer.

El peso del pasado Pese a las distancias que ha tratado de marcar el actual presidente de Bankia, la citación como imputados del anterior presidente de la entidad, Rodrigo Rato, del expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, y del director financiero de la entidad bajo el mandato de ambos, Ildefonso Sánchez-Barcoj, ha provocado uno de los mayores castigos a la acción de la entidad desde que se conociera la lista de los beneficiados por las tarjetas ‘black’. La caída en la última sesión ha superado el 2%, tan sólo superada por la registra el pasado 2 de octubre (2,99%) en pleno estallido del escándalo.

Si el castigo a las acciones de Bankia se prolongara en las próximas sesiones, su precio se podría aproximar o incluso descender por lo que el FROB tuvo que inyectar en la última macroampliación de capital de la entidad. Es decir, cualquier colocación de los títulos en manos del Estado se ejecutaría con pérdidas significativas.

A ello se suma que, cualquier colocación en estos momentos, se haría a un precio muy inferior al que algunos fondos internacionales, como Capital Research y Europacific Growth Fund, tuvieron que pagar para obtener una participación relevante en el grupo bancario nacionalizado.

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