El valor del di­nero que re­pa­trian las em­presas ha ba­jado con­si­de­ra­ble­mente y mina la ren­ta­bi­lidad de las fi­liales

España se juega el 20% de sus ventas e inversión por 13.000 millones en la nueva Brasil

El país ca­rioca es el primer des­tino de la in­ver­sión es­pañola en el mundo.

Dilma Roussel,  ex Presidenta Brasil
Dilma Roussel, Presidenta Brasil

La ajus­tada Victoria de Dilma Rousseff ha sido aco­gida con preo­cu­pa­ción por el mer­cado, que había di­si­mu­lado sus pre­fe­ren­cias por su rival Aécio Neves, más par­ti­dario de rea­lizar las re­formas que, a su jui­cio, el país debe aco­meter para re­lanzar la eco­no­mía. Brasil además acu­mula im­por­tantes des­equi­li­brios ma­cro­eco­nó­mi­cos. La eco­nomía bra­si­leña, que ha cre­cido sólo un 1,6% de media con Rousseff, está es­tan­cada, en lo que los es­pe­cia­listas de­no­minan re­ce­sión téc­nica.

El dólar, el termómetro habitual para determinar la confianza del dinero en la economía del país, lleva tiempo subiendo, al igual que el euro frente al real, y tras la victoria de Rousseff volvió a hacerlo. El valor del dinero que intentan repatriar las empresas que operan en Brasil ha bajado considerablemente y mina la rentabilidad aportada por las filiales cariocas.

El primer mensaje de la presidenta reelecta ha sido que seguirá combatiendo con rigor la inflación y avanzando en la responsabilidad fiscal, sin precisar nada más sobre su política económica. La fiebre de la construcción de infraestructuras que empezó con el Mundial y continuará de cara a los Juegos de 2016 exige además un control sólido de la economía para evitar el batacazo posterior, cuando se frenen las inversiones.

Los blue chips españoles han seguido con atención y preocupación la evolución de la campaña ya que se juegan en ese país cerca del 20% de sus ventas y un plan de inversión para el próximo bienio de casi 13.000 millones de euros.

Entre las empresas más expuestas a la economía del país carioca podemos encontrar a Santander, Telefónica o Mapfre, pero también podemos citar a Repsol, Inditex, OHL o Abertis. Por ejemplo, en el primer trimestre, la cifra de negocios de Telefónica en ese país alcanzó los 5.484 millones en Brasil, un 0,6% más que en el mismo periodo del año anterior.

La cuota del mercado móvil es del 29%. Y eso sin incluir los últimos movimientos de Telefónica en ese país: la adjudicación de un bloque de frecuencias destinada a los servicios de móvil 4G, por un importe total de 622 millones de euros en subasta y la compra de GVT, filial de Vivendi por 4.663 millones de euros y un 12% del capital social de Telefónica Brasil.

En cuanto al banco que dirige Ana Botín, el 19% del beneficio del primer semestre lo consigue en Brasil. En concreto su beneficio alcanza 759 millones de euros, un 3% menos que en el primer semestre del año pasado. Y en el conjunto de 2013 obtuvo un beneficio de 1.577 millones de euros mientras en España fue de 478 millones de euros ese ejercicio.

El escenario que se abre ahora con la reelección condiciona también millonarios planes de inversión de las grandes firmas españolas, que prevén desembolsos en este país por valor de 12.800 millones de euros hasta el ejercicio 2016, año de celebración de las próximas Olimpiadas, según un informe publicado por las Cámara Española de Comercio en Brasil. Esas inversiones se focalizan en los sectores de infraestructuras, telecomunicaciones, servicios financieros y tecnología de la información.

Según el documento, conformado con información aportada por las veinte mayores empresas españolas en ese país, la inversión hispana en Brasil alcanzó los 1.850 millones de euros en 2013, con un incremento del 131 % respecto al año 2012. La cuantía total de las inversiones españolas en Brasil desde los años noventa del siglo XX hasta finales de 2013 sumó cerca de 76.000 millones de dólares, algo más de 50.000 millones de euros, según los datos del informe. Con estas cifras en la mano, no es de extrañar que Brasil sea un eje fundamental de la política exterior de España con América Latina, además del primer país de destino de la inversión española en el mundo.

La corrupción es otro de los retos a los que la reelegida presidenta tendrá que hacer frente en esta legislatura y para ello ha anunciado una profunda reforma política. "Tendré un compromiso riguroso con el combate a la corrupción y con el fortalecimiento de los mecanismos de control para acabar con la impunidad, que es su gran protectora".

Fue este uno de los asuntos más esgrimidos por Neves a lo largo de su campaña, en la que denunció una y otra vez los escándalos que se investigan en la estatal Petrobras, en la que la propia Rousseff ha admitido que hubo serias irregularidades.

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