Han pre­gun­tado a Industria si la compra de la an­tigua Viesgo ge­ne­raría pro­blemas de com­pe­tencia

Enel supedita la reorganización de Endesa a lo que suceda con los activos de E.ON

Los ita­lianos quieren po­ten­ciar el mer­cado do­més­tico y de­mos­trar al Gobierno su apuesta por España

El presidente de Enel, Fulvio Conti; el presidente de Endesa ...
Junta de Endesa

La re­es­truc­tu­ra­ción que Enel aco­me­terá en Endesa va a de­pender de lo que ocurra con la venta de los ac­tivos que la ale­mana E.ON tiene en España. La ita­liana, que con­trola un 92% del ca­pi­tal, está di­señando un nuevo mo­delo de la com­pañía una vez que ha de­ci­dido ha­cerse con el 100% de las ac­ciones de Endesa Latinoamérica y el 60,62% de Enersis con lo que la eléc­trica es­pañola se con­cen­trará úni­ca­mente en el mer­cado ibé­rico, in­cluido Portugal.

El objetivo de los italianos es convertir Endesa en una compañía enfocada totalmente al negocio local pero más dimensionada, con una estrategia comercial agresiva, por lo que quieren hacerse con los activos y los clientes de la antigua Viesgo.

Tras la salida del mercado latinoamericano, Endesa perderá toda su dimensión internacional por lo que su accionista Enel quiere potenciar la compañía a nivel nacional. Una vez que se ha cerrado la reforma eléctrica, y se conocen las nuevas reglas de juego, la eléctrica quiere cambiar también su política energética y buscar nuevos nichos de mercado. Hasta ahora, la estrategia de los italianos era que no se podía invertir en mercados maduros como el español o el italiano, pero ahora el nuevo consejero delegado, Francesco Starace, ha modificado la anterior estrategia que seguía Fulvio Conti. Antes o después, el mercado eléctrico español quedará totalmente liberalizado por lo que quieren concentrar toda su artillería hacia el consumidor doméstico.

Además, está perfilando un nuevo plan industrial que permita aprovechar las oportunidades que una mejora del actual contexto macroeconómico pueda ofrecer. Dentro del negocio eléctrico, el sector industrial es el único que está empezando a crecer por lo que quieren posicionarse para captar clientes industriales.

La compañía ha pedido igual que Gas Natural Fenosa y el grupo Villar Mir el libro de venta de E.ON España, cuyo plazo para la presentación de ofertas no se cerrará hasta la primera semana de noviembre. En esa fecha, Endesa habrá celebrado la junta general extraordinaria, fijada para el próximo 21 de octubre, que deberá aprobar un dividendo extraordinario de 8.252 millones de euros, con lo que los accionistas recibirán 7,8 euros por título. Paralelamente, el grupo italiano está diseñando la colocación de un 22% de Endesa en Bolsa, con lo que su participación se quedaría en el 70% y permitiría ingresar unos 7.500 millones de euros.

Posibles problemas de competencia

Los directivos de Enel han consultado al Ministerio de Industria y Energía y a la propia Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para aclarar si habría problemas de competencia en el caso de que Endesa comprase los activos de E.ON España. Aunque no ha habido respuesta oficial dado que no se ha producido ninguna operación, fuentes próximas aseguran que no tiene por qué producirse ninguna dificultad.

Tras el anuncio de E.ON de abandonar el negocio eléctrico español, el ministro de Industria y Energía, José Manuel Soria, se mostró partidario de que los activos que ostenta la eléctrica alemana quedasen en manos españolas. “Lo importante de esto es que las empresas españolas sigan funcionando como españolas, pero si me dan a elegir, preferiría que fuera una empresa española la compradora”, señaló. El propio presidente de la patronal eléctrica Unesa, Eduardo Montes, ha declarado que no creía que hubiera problemas en que Endesa comprase los activos de E.ON.

La compañía alemana tiene 4.500 megavatios de potencia instalados aunque no todos están en explotación ya que algunos de ellos son centrales de ciclo combinado. Cuenta con 650.000 clientes repartidos entre Asturias, Cantabria, Galicia y Norte de Castilla y León. Esta cifra de clientes representa una parte muy minoritaria y no provocaría grandes distorsiones en el diseño actual del mercado eléctrico porque no se perdería competencia. Ahora bien, hay que tener en cuenta que Endesa es líder en el negocio eléctrico minorista por delante de Iberdrola y Gas Natural Fenosa. Por tanto, la compra de la antigua Viesgo la distanciarían más del resto. En el mercado eléctrico minorista, incluido el suministro libre y a tarifa, Endesa tiene unos 11 millones de clientes, equivalente a un 41%, Iberdrola 10,5 millones (38%) y Gas Natural Fenosa 3,9 millones (15%).

Enel está en parte en deuda con su filial Endesa, una vez que ha sacado a la eléctrica española del negocio internacional. La operación no fue muy bien vista por parte del Gobierno de Mariano Rajoy ya que se considera que saca del negocio eléctrico internacional a una empresa española que había sido pionera en Latinoamérica con la entrada en Chile y Brasil y ahora se la retira de un plumazo. Por eso, el consejero delegado de Enel está lanzando continuos mensajes sobre la apuesta de la nueva Endesa. Es más, en otro momento la operación E.ON no había interesado a la compañía española, pero ahora la situación es totalmente diferente.

Fuentes consultadas dan casi por hecho que Endesa se quedará finalmente con los antiguos activos de Viesgo no sólo porque conocen la mayoría de las instalaciones, ya que tuvieron que vender esa parte en su día cuando los italianos se hicieron con el control, sino porque será una muestra de que Enel sigue creyendo en el mercado eléctrico español. Si no fuera así, no habría puja porque la operación puede costar 3.000 millones de euros.

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