MONITOR DE LATINOAMÉRICA

El Gobierno nipón juzga que el área se ha con­ver­tido en socio im­pres­cin­dible

Japón reacciona para no quedarse atrás en Latinoamérica

Tokio anuncia un nuevo ca­pí­tulo de re­la­ciones eco­nó­micas con la re­gión para con­tra­rrestar la pu­janza china

Japón y Latinoamérica: una larga historia de intercambios ...
Historia de intercambios.

Japón no quiere ver re­le­gado su papel eco­nó­mico, co­mer­cial e in­versor en Latinoamérica y el pa­sado ve­rano es­ce­ni­ficó la puesta en marcha de una nueva po­lí­tica hacia la re­gión para ayudar a sus firmas a com­petir con los so­cios tra­di­cio­nales (EEUU, España) y con los nuevos y pu­jantes ac­tores en el área (China, India, Rusia).

En la primera visita de un premier nipón al área en una década, Shinzo Abe visitó tres países de la Alianza (Chile, México y Colombia), Brasil y Trinidad y Tobago para ampliar vínculos con una región proveedora de recursos naturales y con mercados de consumidores de creciente poder adquisitivo. “Latinoamérica es un socio imprescindible. Japón quiere dar un paso más, abrir un nuevo capítulo en su larga relación”, dijo Abe.

Ante la ofensiva de China (que abarca toda la región desde el Mercosur al ALBA pasando por la Alianza), de India y de Rusia en Latinoamérica, Japón comienza a reaccionar para no quedarse atrás. Este verano, y casi al mismo tiempo que el líder chino, Xi Jinping, se preparaba para hacer las maletas de regreso a Pekín tras culminar uno de los casi anuales viajes que los líderes de Pekín realizan por la región, el primer ministro Abe emprendía una gira por Latinoamérica acompañado de una gran delegación de empresarios y destinada a acrecentar el rol de su país en las economías del área.

En una puesta en escena de la lucha por espacios de influencia en Latinoamérica y por el acceso a sus recursos energéticos y minerales, los mandatarios de China, Rusia y Japón recorrieron en julio-agosto un área rica en materias primas y muy atractiva para la inversión. Poco antes de Abe, Xi Jinping estuvo en Brasil, Argentina, Venezuela y Cuba firmando acuerdos y el presidente ruso, Vladimir Putin, visitó Argentina, Brasil, Nicaragua y Cuba.

En su visita anual a la antigua zona de influencia de EEUU, en la que Pekín se cuenta ya entre los grandes inversores y es el principal prestamista, Xi Jinping ofreció 35.000 millones de dólares para apoyar el desarrollo y las infraestructuras de un área en la que en poco más de una década China se ha convertido en actor primordial en el panorama económico, comercial e inversor, multiplicando por 20 su inversión y desplazando y relegando a socios tradicionales de la zona y sacando mucha distancia a sus rivales asiáticos, India y Japón. Además, China y Rusia, dentro del grupo BRIC crearon un banco de desarrollo con 100.000 millones para alentar cooperación y comercio.

Así las cosas, Japón observa con una mezcla de suspicacia y de fatalismo el fuerte avance chino en la región, consciente tanto de la potencia arrolladora del gigante asiático como del hecho de que Tokio ha actuado con dejadez en los últimos tiempos respecto a la región: de hecho, hacía 10 años que un primer ministro de Japón no visitaba el área, mientras que la diplomacia económica china realiza giras de máximo nivel cada año.

A diferencia del Gran Dragón, el Sol Naciente parecía haber excluido de sus prioridades a Latinoamérica, más allá de los foros de cooperación con el Pacífico, algo que Tokio desea cambiar a marchas forzadas para no perder influencia en un área en la que los tres gigantes asiáticos no sólo están presentes en las grandes economías, Brasil y México, sino que mantienen vínculos con Mercosur y son observadores de la Alianza. Y en la que, por ahora, China lleva la delantera en la ofensiva.

Hay que remontarse a 1959 para la primera visita de un premier nipón a Latinoamérica (Kishi) y a 2004 para la segunda (Koizumi). Poca presencia a alto nivel para una potencia como la nipona, y eso que desde los 80 y 90, Japón tiene una notable presencia de firmas en el área, inversión que se estancó al ralentizarse la economía. Toyota, Honda, Sumitomo, Toshiba, Mitsubishi, Suzuki, Hitachi, PanPacific Copper, Furukawa Electric, Nissan, Kobe Steel, NEC, Ricoh, Daikin, Jtekt Corp. y Sony están entre los centenares de empresas con intereses en el área, especialmente en Brasil y México.

Importancia creciente

Pero la aparente despreocupación oficial por Latinoamérica ha cambiado. Según Tokio, “la región adquiere una importancia cada vez mayor para la economía japonesa por su crecimiento y recursos naturales”. “Latinoamérica tiene una gran presencia en el escenario global y es un socio imprescindible”, afirmó Abe, quien destacó que “Japón quiere alcanzar nuevos horizontes” allí y dejó claro que su país necesita fijarse más en la región.

Japón, que en la región mantiene estrechos lazos con Perú y Ecuador, dispone de una fuerte presencia en México y Brasil y quiere impulsar ahora la progresión de sus empresas en automóvil, tecnología y energía, sin descuidar las infraestructuras, capítulo éste último en el que las firmas niponas aspiran a competir y rivalizar con las españolas en los grandes megaproyectos que toda la región está lanzado para reducir su déficit en ese capítulo. El país asiático tiene TLC vigentes con México, Chile y Perú y negocia otro con Colombia

En Brasil, que alberga la mayor comunidad japonesa fuera de Japón (1,8 millones de descendientes nipones), y ante la presidenta Dilma Rousseff, Abe señaló que ya es hora de que los dos países expandan su sociedad comercial y sus inversiones. “Con Japón creciendo nuevamente, podemos crecer con otros países”, sostuvo.

En la primera visita de un primer ministro de Japón (el sexto socio comercial más importante de Brasil) al gigante latinoamericano en una década, el primer ministro nipón llegó arropado por la carta de presentación que supone el hecho de que bancos japoneses hayan concedido préstamos por 700 millones de dólares para aumentar las exportaciones de soja y maíz y para facilitar la construcción de plataformas para la creciente industria petrolera brasileña off shore. La petrolera estatal brasileña Petrobras accedió a un préstamo de 500 millones de dólares del Mizuho Bank para construir plataformas en aguas profundas, mientras que Sumitomo Mitsui Banking acordó un préstamo de 200 millones para la firma agrícola Amaggi.

“Las empresas japonesas miran a Brasil con grandes expectativas”, dijo Abe, quien recordó que hay gran interés también en invertir en infraestructura, especialmente en trenes de alta velocidad en Sao Paulo y Río y en el metro de la primera de esas ciudades, en cuya construcción ya estaría involucrada una firma nipona. Según la Prensa japonesa, Japón presentó a Rousseff un plan para mejorar las infraestructuras brasileñas y facilitar mayores exportaciones de grano, además de ofrecer tecnología para construir superplataformas petroleras flotantes. Japón es el sexto socio comercial de Brasil.

En México, país con el que desde 2005 Japón mantiene un TLC, y en el que dispone de una creciente presencia en la industria automotriz, especialmente en Guanajuato, Abe aprovechó la reciente reforma energética de Peña Nieto para firmar un memorándum de cooperación para la exploración de petróleo, además de firmar 14 acuerdos de cooperación en energía, educación, sanidad, agricultura, medio ambiente y renovables. Japón es el cuarto socio comercial de la segunda economía latinoamericana, con un intercambio de 20.000 millones de dólares en 2013 y una inversión de 12.000 millones en los últimos tres años, especialmente en telecomunicaciones, automóvil y energía.

En Colombia, y en la primera visita de un premier nipón a una economía en ascenso con la que Tokio desea promover un entorno favorable para las inversiones niponas, Abe analizó especialmente con el presidente Santos el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y las posibilidades de un mayor crecimiento de la inversión en el país. Los mandatarios analizaron cómo dar impulso a la negociación para la firma del acuerdo de asociación económica que iniciaron en 2012.

Colombia y Japón firmaron en 2011 un Tratado Bilateral de Inversiones que ha convertido a Tokio en el primer inversor asiático en el país, según Santos, que llamó a Japón a tener un rol más activo a través de la Alianza del Pacífico. “Somos economías que se complementan”, dijo. El diálogo, que tocó también la adhesión de Colombia a la OCDE, coincidió con la inauguración en Palmira por la japonesa Furukawa de su primera fábrica de cables de fibra óptica en la región andina y la tercera en Sudamérica.

En Chile, Abe abordó el futuro Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), la ambiciosa área de libre comercio con participación de 12 países y del que México, Colombia y Chile son miembros. La presidenta Bachelet ofreció Chile como “puerta de entrada” a Latinoamérica para Japón, y Abe reforzó la relación con el sector minero e inauguró la mina de cobre Caserona, la primera operada por japoneses y que pertenece a Lumina. En 2011, Japón invirtió 4.513 millones de dólares en Chile, el 90% en minería. Abe y Bachelet impulsaron, además, acuerdos de cooperación científica y tecnológica. La empresa Mitsui se ha aliado con la cuprífera estatal Codelco para desarrollar nuevos usos del cobre y tecnologías más eficientes y sustentables.

En Trinidad y Tobago, la visita tuvo matices políticos. Abe, que prometió fortalecer la ayuda económica con 15 millones de dólares más a los 14 países miembros del Caricom, que realizaban su cumbre durante la visita del primer ministro, es consciente de que 5 de los 14 socios de la comunidad caribeña no reconocen a la República China, sino a Taiwán. Y Abe quiere cuidarlos.

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