EL MONITOR DEL DIA

Construcción: tímido repunte de la licitación pública

Se mul­ti­plican desde no­viembre los datos am­bi­va­lentes sobre la evo­lu­ción de la eco­nomía es­pañola

Concesiones público privadas
Concesiones público privadas

Continúa para la eco­nomía es­pañola el goteo de datos am­bi­va­len­tes. El más ne­ga­tivo aún es el del em­pleo y en es­pe­cial del em­pleo para jó­venes me­nores de 25 años que, a pesar de la caída del paro en los úl­timos me­ses, no acaba de re­cu­pe­rarse ni menos de mos­trar ca­pa­cidad de con­so­lidar crea­ción de em­pleo neto. Pero tam­bién hay cada día nuevos datos que re­fuerzan la sen­sa­ción de que esto no solo no va a peor como hemos su­frido mes a mes de­ma­siados años, sino que me­jora lenta pero pro­gre­si­va­mente; de que puede ser cierto de una vez por todas que la me­joría llegue pronto a la eco­nomía real, que me­jore el em­pleo, vuelva el cré­dito en con­di­ciones acep­ta­bles y dejen de subir los im­pues­tos, siempre que las ad­mi­nis­tra­ciones pú­blicas se de­di­quen a lo suyo, que de­bería ser el bien­estar de sus ciu­da­danos y no la re­cau­da­ción fiscal in­dis­cri­mi­nada y cre­ciente a base de nuevos im­puestos y subidas de los exis­ten­tes.

En lo que respecta al sector constructor, junto a datos claramente aún en la zona negativa, como los correspondientes al consumo de cemento en 2013, se van añadiendo nuevos datos positivos que consolidan la percepción de mejoría objetiva de la situación. Uno de estos datos que se ha conocido estos días y que refuerza los síntomas de esta mejoría es que a finales de noviembre pasado el importe de la obra pública adjudicada por las tres administraciones -con datos facilitados por la patronal de las grandes constructoras- fue superior en un 14,3% al adjudicado en el mismo período del año anterior.

Con ello y a falta de los datos acumulados correspondientes del último mes del año 2013 es prácticamente seguro que por primera vez desde el inicio de la crisis, la licitación anual será superior a la del año anterior. En los once primeros meses de 2013, las distintas administraciones públicas licitaron obras por importe de 8.002 millones de euros. El mayor crecimiento absoluto se produjo en la licitación responsabilidad del ministerio de Fomento, y el mayor crecimiento porcentual en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. También creció algo el importe licitado por las administraciones territoriales.

Valorar el alcance

Es una buena noticia, pero para valorar adecuadamente su alcance -¿es coyuntural, o por el contrario signo de un cambio de tendencia sostenido?- hay que poner estos datos en relación con el PIB, puesto que la tónica presupuestaria por parte del Gobierno continúa siendo recortar la inversión pública en infraestructuras a cambio de subvencionar a sectores como el automóvil, el energético, los astilleros o las irredentas minas de  carbón patrio, algunos de ellos muy discutibles en cuanto a la importancia de su aportación al empleo y a la riqueza nacional.

Antes de euforias y parabienes -debe recordarse que, según el Plan de Estabilidad, el Gobierno no tiene intención de abandonar los duros ajustes sobre la inversión pública hasta 2016- hay que relacionar directamente el esfuerzo inversor en este ámbito con la riqueza nacional, lo cual puede orientar sobre las intenciones políticas el gobierno de turno de seguir o no políticas anticíclicas para sentar las bases de un hipotética recuperación.

A partir de la información del INE, SEOPAN analiza la evolución reciente de la relación entre licitación pública y PIB. Desde el 2% y 2,2% en el bienio 1996-97, todos los años hasta el 2009 inclusive -con la excepción de 2000, con el 2,7%- la relación de la licitación pública con el PIB ha superado el 3% (3,3% en 1999; 3,4% en 2001 y 2003; 3,5% en 1998; 3,6% en 2002; 3,7%en 2008 y 2009; 3,7% en 2008 y 2009; 3,8% en 2004 y 2007 y el gran bienio 2005-2006 para la licitación respecto al PIB, en el que esta relación supuso el 4,3% y el 4,7% respectivamente).

Pero a partir de 2009 esta relación no cesa de menguar, de modo que en 2010 fue ya de solo el 2,5%, despeñándose a partir de entonces (1,3% en 2011 hasta el 0,7% en 2013, la menor tasa en quince años). Desde 2005 la relación de la licitación con el PIB se ha despeñado desde el 4,7% a apenas el 0,7% y desde 2010 la irrelevancia de la licitación -y con ello de la inversión pública en infraestructuras- muestra que estas inversiones han desaparecido de los objetivos de las políticas económicas del Gobierno. No parece que en 2013 esta relación haya repuntado, más bien habrá vuelto a descender unas décimas.

Factores añadidos

Todo ello se agrava si se tienen en cuenta tres factores añadidos:

Uno, que entre 2004 y 2009 se desarrollaron una serie de planes de inversión en este ámbito, cosa que ahora no ocurre ni de lejos con el PITVI, ni en la vertiente de inversión pública ni en la privada.

Dos, que en 2009 se sumó a la inversión corriente el Fondo Estatal de Inversión Local (8.000 millones, representando el 0,8% el PIB, que prácticamente en su totalidad fue al sector de la construcción) y, en menor medida en 2010 se sumó el Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad (parte de sus 5.000 millones también fueron a esta actividad).

Tres, que desde 2007 ha habido una progresiva y creciente disminución de los fondos comunitarios, que han minorado los sucesivos presupuestos públicos para estas inversiones desde ese año. SEOPAN estima que las inversiones cofinanciadas por la UE descendieron más de diez puntos porcentuales entre el período 2005-2008 y el correspondiente a los años 2009-2012, pasando del 21,8% al 11,22%.

La intención del ministerio de Fomento de compensar esta caída de disponibilidades para la inversión a través de financiación extrapresupuestaria, tanto puramente privada como por sistemas CPP, aún no ha comenzado a materializarse aunque el PITVI preveía que estas modalidades su utilizarían más en los primeros años de ejecución del plan, es decir estos últimos años y los inmediatamente siguientes.

Pero no está siendo así.  Por tanto sea bienvenido el aumento, aunque leve, de la licitación pública, pero es urgente -para un sector que comienza a ver el final del túnel- acelerar estas inversiones extrapresupuestarias poniendo en marcha inmediatamente los sistemas de crédito, financiación, reparto de riegos y priorización de proyectos sin los cuales no será posible hacerlo.

 

 

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