GRANDES FORTUNAS

Las ruinosas inversiones de la familia Del Pino

Los dueños de Ferrovial in­tentan re­flotar su fa­mily of­fice tras li­quidar en pér­didas sus in­ver­siones

Rafael del Pino
Rafael del Pino

La fa­milia del Pino pa­rece abo­cada a ini­ciar una nueva etapa a la hora de ges­tionar su for­tuna. El vehículo de in­ver­sión fa­mi­liar, su fa­mily of­fice, de­no­mi­nado Casa Grande de Cartagena, se ha des­pren­dido ya de la prác­tica to­ta­lidad de las po­si­ciones in­ver­sores que tomó en em­presas re­le­vantes es­pañolas co­ti­zadas a partir del año 2006. El ba­lance es cla­ra­mente ne­ga­tivo: la ma­yoría de las po­si­ciones se han ven­dido con fuertes pér­di­das. El úl­timo im­pulso a ese pro­ceso ha sido el inicio de su sa­lida del ca­pital de Acerinox, em­presa de la que acaba de vender el 1,9% del ca­pi­tal. La ini­cia­tiva es in­ter­pre­tada por los ana­listas como el co­mienzo de una even­tual re­ti­rada total del ca­pital de la si­de­rúr­gica, en la que ya sólo con­trola el 3%.

Casa Grande solo controla de su cartera de cotizadas el 5% de Indra y el 3% de Acerinox

De este modo, la histórica cartera construida con valores cotizados de mediana capitalización se ha reducido tanto que prácticamente sólo queda una inversión de las realizadas en su momento, una participación en Indra de la que controla el 5%. El valor de mercado de este paquete es de unos 90 millones de euros.

Casa Grande vendió a finales de 2011 un 1,62% del capital de Ebro, en la que entró en 2006 con un 5% por 130 millones. Por ese primer traspaso captó algo más de 35 millones. Otro 3,375% de Ebro fue colocado a finales de 2012 por otros 69 millones. Banco Pastor y Gamesa son otras compañías abandonadas en plena crisis por el holding inversor. En el primer caso, la desinversión del 5% en el banco gallego se produjo en el verano de 2011, con unas minusvalías de 150 millones; unos meses antes se desprendió del 5% de Gamesa perdiendo unos 70 millones.

Ahora ha vendido el 1,91% del capital de Acerinox a 8,15 euros por acción. UBS ha actuado como agente colocador de este paquete de acciones, que ha sido valorado en casi 40 millones de euros (39,94 millones). No ha trascendido si el saldo de la operación ha sido esta vez positivo para el brazo inversor de los Del Pino. El remanente de acciones que queda en poder de Casa Grande tiene un precio de mercado de 60 millones.

Casa Grande de Cartagena, creada a mediados de los años 70 por el fundador de Ferrovial, Rafael del Pino Moreno, cambió tras el verano de 2006, cuando la familia decidió repartir el patrimonio. Se unificó en una sola instrumental su participación en el grupo constructor y de concesiones y para ello Casa Grande de Cartagena vendió el 17% de Ferrovial a Portman Baela, otra de las sociedades controladas por los Del Pino, a cambio de algo más de 1.400 millones de euros. De este modo, con Ferrovial se quedó una parte de la familia Del Pino y la otra asumió la propiedad de Casa Grande.

El family office intento minimizar el impacto fiscal sobre esa ingente cantidad de dinero reinvirtiendo buena parte del mismo en bolsa en un momento en que el mercado estaba realmente caro. La larga crisis de estos años ha pasado factura al valor del patrimonio de la sociedad, que se ha reducido más del 50% en este periodo. Casa Grande de Cartagena realizo a finales de 2012 una reducción de capital de 168 millones, tras la que se ha situado en 680,9 millones. Al mismo tiempo, la sociedad inversora ha prescindido de su director de inversiones, después de que fuera relacionado con la trama de fraude liderada por Gao Ping.

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