EL MONITOR DEL DÍA

Los flujos de IED se dis­paran en Sudamérica, pero caen en Centroamérica y el Caribe

Latinoamérica: crecimiento e inversión pierden gas

En 2013, y por pri­mera vez en los úl­timos años, la re­gión po­dría ex­pan­dirse por de­bajo de la media mun­dial

Inversión en América Latina
Inversión en América Latina

El cre­ci­miento en Latinoamérica, como en el resto de mer­cados emer­gen­tes, per­derá fuelle en 2013 y 2014, víc­tima de la pro­lon­gada crisis in­ter­na­cio­nal, de la caída de la de­manda mun­dial y del des­censo en los pre­cios de las ma­te­rias pri­mas. Y Brasil, el gi­gante re­gio­nal, ano­tará en este ejer­cicio otro año de ex­pan­sión in­fe­rior a la pro­nos­ti­cada. Falta por co­nocer si este nuevo de­te­rioro en la po­si­ción de cre­ci­miento afec­tará a la en­trada de in­ver­sión ex­tran­jera di­recta (IED) a la re­gión, que en 2011 y en 2012 al­canzó mon­tantes his­tó­ri­cos. Los or­ga­nismos in­ter­na­cio­nales di­fie­ren, pero co­mienza a ba­rrun­tarse un año de menor lle­gada de ca­pital ex­tran­jero al área, si bien el des­censo no sería sig­ni­fi­ca­tivo por el mo­mento.

En la última revisión de sus Perspectivas económicas globales, el FMI hace sonar la alarma y destaca que la economía mundial está creciendo con más lentitud de lo esperado y que los riesgos se están agudizando sobre todo en los mercados emergentes, entre ellos los latinoamericanos. En un documento de actualización, la entidad multilateral recorta el crecimiento mundial al 3,1% en 2013 y al 3,8% en 2014, lo que entraña una revisión a la baja de 0,25 puntos respecto del informe emitido en abril de este año. En cuanto a Latinoamérica, y sólo tres meses después de pronosticar que la región avanzaría un 3,4% este año y un 3,9% el que viene, la entidad se ve forzada por las circunstancias a disminuir esa expansión en 0,4 y 0,5 puntos, hasta el 3% y el 3,4% para 2012 y 2013. Por primera vez en los últimos años, Latinoamérica crecería por debajo de la media planetaria.

Lo más grave para la región es la posibilidad de que Brasil recaiga en un excesivo enfriamiento. Las nuevas proyecciones de la entidad multilateral apuntan a que la economía brasileña crecerá sólo el 2,5% este año y el 3,2% en 2014, es decir, 0,5 y 0,8 puntos menos de lo que había previsto en su análisis de abril. La última edición del World Economic Outlook arroja así un buen jarro de agua fría sobre el horizonte económico de la primera potencia regional, un país que se dispone a acoger la Copa Mundial de Fútbol con importantes planes de infraestructuras y que afronta el problema de ver cómo el bloque comercial que encabeza, el Mercosur, se queda atrás frente a la potencia de la recién creada Alianza del Pacífico, que desafía su liderazgo. La rebaja del crecimiento brasileño se produce, además, en medio de un tenso ambiente social y de amplia contestación callejera a las políticas de la presidenta Dilma Rousseff. Desde el informe de enero, el FMI ha recortado ya en dos ocasiones el crecimiento esperado del PIB en Brasil para este año, que pasa del 3% previsto hace tres meses al 2,5%, en una muestra más de la pérdida de impulso de una economía brasileña que, pese a todo, crecerá por encima del 0,9% de 2012.

Brasil, sin embargo, no es el único país de la región que recibe un disgusto por parte del Fondo: México, la segunda economía de Latinoamérica, ve reducirse también sus expectativas de crecimiento, al 2,9% y al 3,2% en 2013 y 2014, lo que entraña un descenso de 0,5 y 0,2 puntos respecto a la previsión realizada en abril. La economía mexicana no conseguirá mantener este año el aumento del PIB del 3,9% de 2011 y 2012. Pese a todo, México, cuyo mercado está muy vinculado al de EEUU, otro de los países que crecerá menos de lo previsto, mejorará en 2014, si bien a un ritmo inferior en dos décimas a lo esperado hasta ahora. En su actualización, el FMI no ofrece nuevas cifras del resto de países latinoamericanos.

Malas noticias desde el exterior

En las menores perspectivas de avance de la región pesan, y mucho, las malas noticias procedentes del exterior, como la menor expansión de la economía china y la bajada de los precios de las commodities, consecuencia de la ralentización del gigante oriental y de su apetito por las materias primas. En los últimos años, la enorme demanda china había propulsado buena parte del crecimiento en algunos países latinoamericanos, especialmente en los exportadores de minerales y productos agrícolas. Según las instituciones internacionales, las commodities representan tres cuartas partes de las exportaciones de las economías del área.

El factor chino sitúa así en ascuas a una región que depende cada vez más de las compras y de las inversiones de Pekín. La economía china comenzó a evidenciar una tendencia a la baja ya a finales de 2011, cuando el PIB creció el 9,3% después de alcanzar el 10,4% en 2010. La proyección ahora es del 7,75% para 2013 y del 7,8% para 2014, según el FMI, que reduce la expansión oriental en 0,3 y 0,6 puntos.

Según el Fondo, "el futuro de los precios de los metales está atado a lo que ocurra con China, que consume más del 40% de esas materias primas". Y el crecimiento de la demanda china de metales se espera que se modere también debido a que su economía comienza a moverse hacia los servicios, según la entidad. Los precios de los metales, como por ejemplo el cobre, muestran una sensible caída en los dos últimos años y el Fondo advierte que el retroceso de los precios de las materias primas sería extremadamente peligroso para las economías de Latinoamérica, muy dependientes de esas exportaciones. El peso de la venta de commodities al exterior en las economías de la región va desde el 98% en el caso de Venezuela al 24% de México, pasando por el 66% en Argentina; el 64% en Brasil; el 77% en Colombia, el 89% en Chile y Perú y el 90% en Ecuador, según datos de 2012. Y para 2013 se prevé un comportamiento similar, descendente, en los precios de las materias primas.

Durante la última década, marcada esencialmente por el crecimiento de la economía china y su tremenda demanda de materias primas, los precios de las commodities han vendo registrando un potente auge, lo que ha favorecido la expansión de las economías de Latinoamérica. El trepidante ritmo de la demanda china en años recientes produjo un aumento de las importaciones orientales de cobre, hierro, aluminio, petróleo, gas natural, madera, algodón y soja que elevó las exportaciones de la región hacia el gigante oriental, pero los gobiernos de Latinoamérica han gastado los excedentes derivados de esa mayor demanda y de los mayores precios existentes en el mercado sin dedicar el esfuerzo suficiente a incrementar las inversiones productivas y a diversificar las exportaciones, según los expertos.

Además, y para México y Centroamérica, la rebaja del crecimiento de EEUU por parte del FMI también supone una mala noticia, habida cuenta de su enorme vinculación y dependencia con respecto a la economía norteamericana. Según el Fondo, el crecimiento en EEUU será del 1,7% en 2013 y del 2,7% en 2014, dos décimas menos sobre las previsiones de abril. La zona euro, por su parte, se mantendrá en recesión en 2013, con una caída del PIB del 0,6% y su expansión se limitará al 0,9% en 2014, lo que entraña una rebaja de los pronósticos previos en tres y una décima, respectivamente.

Menos entrada de capitales

Al pairo del menor crecimiento en la región también comienza a otearse un pequeño retroceso en la inversión extranjera directa (IED) que recibe Latinoamérica y que en los dos últimos años había registrado montantes récord según la Cepal. De hecho, el último informe sobre la cuestión, emitido a finales de junio por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), que difiere del publicado por la Cepal, habla de que la IED en Latinoamérica y el Caribe registró una ligera disminución del 2% en 2012, a 244.000 millones de dólares, debido a un fuerte descenso de los flujos hacia México, país que registró un descenso del 41% en la llegada de capital exterior, a 12.700 millones de dólares.

El documento destaca que la inversión extranjera directa a nivel mundial disminuyó un 18% en 2012 y que por primera vez en la historia, los países en desarrollo recibieron la mayor parte de las inversiones, el 52%. Aunque las entradas de IED en las economías en desarrollo disminuyeron un 4%, a 703.000 millones de dólares, registraron su segundo nivel más alto. En Asia y Latinoamérica, la corriente de inversión foránea permaneció en niveles históricamente altos, aunque su crecimiento se desaceleró, mientras que en las naciones desarrolladas, las entradas de IED se redujeron drásticamente, el 32%, a 561.000 millones de dólares. Y la Unctad pronostica que en 2013 las corrientes de inversión se mantendrán en niveles próximos a los de 2012.

Grandes divergencias por subregiones y países

Mientras que la IED en Sudamérica aumentó el 12%, a 144.000 millones de dólares, impulsada por el petróleo, el gas y los minerales, así como por una rápida expansión de la clase media, los flujos hacia Centroamérica y el Caribe, sin incluir los centros financieros transnacionales, cayeron el 20%, a 99.900 millones. De acuerdo al informe Las cadenas de valor mundiales, la inversión y el comercio para el desarrollo de la Unctad la IED en Sudamérica fue impulsada por la capacidad de atracción de Chile, Colombia y Argentina, que compensaron la primera desaceleración en dos años (-2%) en un Brasil que, sin embargo, se mantuvo como el principal receptor de la zona, con 65.000 millones de dólares.

Tras el gigante regional y debido al pinchazo de México (12.700 millones de dólares), se situaron en términos absolutos de recepción de capital exterior Chile, con un aumento de la IED del 32%, a 30.000 millones de dólares; Colombia, con un incremento del 18%, a 16.000 millones; Argentina, con un alza del 27%, hasta 13.000 millones y Perú (+49%, a 12.000 millones).

Según el Informe, los factores que hacen que el Cono Sur siga siendo destino atractivo para la IED son su riqueza en petróleo, gas y minerales, una clase media en rápida expansión y un aumento del tamaño y estabilidad de sus mercados internos. En el informe se señala que la IED en Sudamérica sigue estando centrada en las industrias extractivas, en las que las empresas extranjeras ocupan una posición dominante, salvo en Brasil.

La IED en este sector es cada vez más importante en algunos países, como Colombia: mientras que la participación de la industria extractiva en el valor acumulado de IED fue del 26% en 2002, esa industria atrajo un 53% de los flujos totales entre 2003 y 2012. En Chile, la participación de la industria extractiva en el volumen acumulado de IED aumentó del 27% al 39% entre 2006 y 2011, mientras que en Perú creció desde el 14% de 2001 al 27% en 2011. Solo Argentina registró una disminución de la participación de la industria extractiva en el volumen acumulado total de IED durante la segunda mitad del decenio de 2000, de un 40% en 2005 pasó al 31% en 2011.

Las ventas en fusiones y adquisiciones transfronterizas en 2012 aumentaron el 5%, a 21.000 millones de dólares, con un cambio importante en el origen de los compradores. El año pasado, las empresas transnacionales basadas en países en desarrollo siguieron aumentando sus adquisiciones, que crecieron el 26%. Las compras involucraron principalmente fuentes intrarregionales: empresas con sede en países como Chile, Argentina, Colombia y Brasil. En particular, las empresas europeas procedieron a importantes ventas de acivos para obtener liquidez, como fue el caso del Banco Santander, que vendió un 95% de su participación en su sucursal colombiana a CorpBandca (Chile) por casi 1.200 millones de dólares, indica el documento.

Las salidas de IED de la región disminuyeron el 2%, hasta 103.000 millones, registrando un crecimiento desigual según países. Sin embargo, estos datos no reflejan el dinamismo de la actividad de las ETN de Latinoamérica en el exterior: sus adquisiciones transfronterizas en 2012 aumentaron el 74%, hasta 33.000 millones de dólares. El incremento de las adquisiciones de las ETN latinoamericanas es una tendencia que comenzó en 2006, alcanzó su punto álgido en 2007 y se vio interrumpido por la crisis financiera mundial antes de reanudarse en 2010. Entre 2010 y 2012 las empresas de Latinoamérica gastaron 66.000 millones de dólares en adquirir empresas en el extranjero.

El informe de la Unctad difiere del difundido recientemente por la Cepal, que indicaba que durante el 2012 la IED avanzó un 6,7% y alcanzó la cifra histórica de 173.000 millones de dólares, más del doble del nivel de 2000 y por encima de los 153.448 millones de dólares de 2011, y en el que se señalaba que supone ya el 12% de los flujos globales de IED. Según la Cepal, Brasil siguió siendo en 2012 el principal receptor de inversión extranjera de la zona, con 65.272 millones de dólares, el 41% del total de la región, pese a que el gigante regional vio reducirse las llegadas en un 2% frente al año anterior.

Los vientos favorables no son eternos

En Chile la IED aumentó el 32%, a 30.323 millones, lo que permitió a este país volver a superar a México y mantenerse en el segundo lugar. También Colombia, con aumento del 18%, a 15.823 millones, desbancó a México. Perú se convirtió en el país que registró el mayor incremento anual de IED (+49%), totalizando 12.240 millones. En Argentina y Paraguay la inversión extranjera creció el 27%, a 12.551 y 273 millones, respectivamente; en Bolivia lo hizo el 23%, a 11.060 millones, y en Uruguay el 8%, a 2.710 millones

Como la Unctad, la Cepal apuntaba que México registró una caída de la IED del 35%, a 12.659 millones, debido particularmente a la salida a Bolsa del 25% de la filial del Banco Santander en ese país por 4.100 millones, mientras que en Ecuador los flujos cayeron el 13%, a 364 millones y en Venezuela retrocedieron el 15%. México captó sólo el 7,3% del total de llegadas de IED en Latinoamérica, el peor comportamiento desde 1990. La Cepal señalaba, como la Unctad, que los flujos orientados hacia Sudamérica se expandieron el 12%, pero divergía en las cifras del resto de la región: según Cepal, la IED dirigida al Caribe en 2012 avanzó el 39% y la destinada a Centroamérica progresó el 7%.

El organismo de la ONU también destacaba que no todos los países son destinatarios por igual de unas inversiones orientadas al aumento de la producción de bienes y servicios. Tomando en cuenta el aumento de esas inversiones entre 2000 y 2012, el ranking lo encabeza Perú, que está recibiendo ahora 15 veces más inversiones externas que en 2000. Le siguen Uruguay (10 veces), Colombia (6,5 veces), Chile (6,2 veces), Costa Rica (5,5 veces), Panamá (4,8 veces) y Brasil (2 veces). La única excepción es Venezuela, ya que las inversiones directas externas en 2012 fueron un 32% inferior a las registradas en el año 2000. El nivel de inversiones en Argentina no ha crecido entre 2000 y 2012.

En cuanto a las inversiones externas por habitante, la clasificación la encabezó Chile el año pasado, con 1.743 dólares por habitante, seguido por Panamá con 816 dólares y Uruguay, con 800 dólares. La lista la cierra nuevamente Venezuela con apenas 109 dólares por habitante.

Tanto Unctad con Cepal destacan, eso sí, que los Gobiernos de la región deben aprovechar al máximo el maná que supone la llegada de capitales procedentes del exterior para consolidar y diversificar sus economía y no caer en el error de pensar que los vientos favorables de los últimos años van a ser eternos.

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