MI PALCO SOBERANO

Catalunya-França, desde el tren y la cultura a la defensa

Mas pre­gona por Europa su idea del so­be­ra­nismo

El pre­si­dent de la Generalitat, Artur Mas, con­tinúa su pro­grama de viajes por Europa. Después de Bruselas y Amsterdam, ahora ha to­cado el turno a Paris, en su es­tra­tegia de pre­dicar la buena nueva de una even­tual Cataluña in­de­pen­diente, para ir te­jiendo com­pli­ci­dades cara a or­ga­nizar una con­sulta sobre el de­recho a de­ci­dir.

En Paris, para el político catalán, la cultura, el ferrocarril y la defensa eran sus objetivos. Logró los dos primeros, pero no el tercero.

En asuntos culturales, Artur Mas, firmó un convenio con Irina Bokova, directora general de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura), con sede en Paris. Cataluña contará con representación propia en todos aquellos asuntos que le afecten o que considere de su interés. Se trata de un nuevo paso, aunque no a nivel de contar con la representación permanente que tiene España, y a medio camino del que cuenta, por ejemplo, Quebec, que si tiene representación permanente, al igual que Canadá.

Artur Mas, que rubricó el acuerdo frente a una banderita de España, al lado de otra de la ONU, utilizó el artículo 148 del Estatut d´Autonomía, que permite la participación de la Generalitat en organismos internacionales, al igual que tiene, en temas concretos, con la Comisión Europea donde otras autonomías españolas participan en reuniones de temas que les interesen directamente. En definitiva, un paso de simbolismo político pero un paso más en la estrategia de internacionalización del "asunto catalán".

El president de la Generalitat, que también participó en el foro del Desarrollo Sostenible, organizado por la UNESCO, aprovechó su estancia en Paris para otros dos contactos de internacionalización. El primero, relativo al transporte ferroviario, pudo cumplirlo. El segundo, con tintes más políticos, al tratarse de asuntos militares, se fue al traste "por motivos de agenda", aunque nadie duda de lo delicado del tema.

En una Unión Europea en vías de liberalización del transporte ferroviario, el presidente Artur Mas, se entrevistó con Guillaume Pepy, presidente de los ferrocarriles franceses (SNCF), con quien trato asuntos de interés mutuo en las conexiones ferroviarias, pero, sobre todo, de una eventual colaboración con Francia para la explotación de la red de Rodalies (Cercanías), actualmente gestionado por RENFE. El presidente catalán quitó hierro a los raíles de la política, recordando que también hay contactos en tal sentido con la italiana Ferrovie del Stato y la alemana Deutsche Bahn.

Lo que no logró Artur Mas en Paris fue una reunión con el ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, al ser cancelada, dicen que por motivos de agenda, a última hora. No era una reunión baladí teniendo en cuenta que entre los estrategas de una Cataluña independiente, hay quien propone un acuerdo de tutelaje defensivo con Francia, siempre dentro del marco de la OTAN, organismo del que se habla menos, pero que está también en la agenda a la que, junto con la Unión Europea, pretendería integrarse una futura Cataluña independiente.

Y, para rematar un viaje relámpago a Paris, de un presidente formado en l´_Aliance Française_, en Barcelona, que habla y da conferencias de Prensa con toda fluidez, tanto en francés como en inglés - algo bastante insólito en el panorama político español-, mantuvo un reunión con directivos de las principales multinacionales francesas con inversiones en Cataluña. El mensaje fue claro y rotundo. No se asusten que, con o sin independencia, los negocios serán siempre los negocios, aunque, como dijo Mariano Rajoy en Sitges, "los pequeños no cuentan en Europa", olvidando decir que los grandes en crisis, tampoco pintan mucho.  Y, por ejemplo, a los grandes con agobios económicos y sociales, como España o Francia, no les va mucho mejor, al contrario, que a la pequeña Holanda o Finlandia. 

 

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