DENTRO DE BANKIA

Los imputados de Goirigolzarri

Pasen y vean el doble ra­sero del pre­si­dente de Bankia al elegir su equipo

Ser impu­tado en España se ha con­ver­tido en si­nó­nimo de cul­pa­bi­lidad evi­dente. No es ne­ce­sario es­perar a la ins­truc­ción del juez; a un po­sible pro­ce­sa­miento, ni si­quiera a un ve­re­dicto. Eres cul­pable y punto. Si al final el ma­gis­trado so­bresee la causa, la Justicia habrá fa­llado, porque "las pruebas eran cla­ras". Goodbye pre­sun­ción de inocen­cia, wel­come el ajus­ti­cia­miento po­pu­lar. Hace ahora casi un año, Francisco Verdú , el primer y único CEO que ha te­nido hasta ahora J osé Ignacio Goirigolzarri en Bankia pre­sen­taba su re­nun­cia.

En un comunicado remitido a la CNMV, el banco informó de la dimisión sólo unas horas después de que la Audiencia Nacional publicara un auto por el que se le imputaba, junto a 33 consejeros del grupo financiero constituido por BFA-Bankia, a raíz de la querella presentada por la formación UPyD y refrendada luego por la Fiscalía Anticorrupción.

Según la carta remitida al presidente de Bankia, Goirigolzarri, para explicar los motivos de su renuncia, Verdú indicaba que "ante los acontecimientos ocurridos el día de hoy en relación con las actuaciones seguidas ante la Audiencia Nacional, y para no perjudicar en lo más mínimo a la Entidad, he decidido renunciar a las funciones que actualmente venía desempeñando en Bankia, con efectos desde el día de hoy", poniendo así fin a una etapa que sólo ha durado doce meses.

Un gesto de honradez que, más allá de su voluntad, pudo estar sugerido, animado y estimulado por el propio Goiri, en su afán de "purificar la estructura" que le dejaba Rodrigo Rato. Sin embargo, hoy, doce meses después, el presidente de Bankia tiene a gran parte de su primera línea directiva en las mismas condiciones, sino peores, que llevaron a Verdú a dejar el cargo.

Como, por ejemplo**, Fernando Sobrini**, director de banca minorista; Gonzalo Alcubilla, responsable de banca corporativa, y Juan Bartolomé, consejero delegado de Bankia Hábitat, el paraíso del ladrillo de la entidad. Tres directivos confirmados por Goiri, tres directivos imputados por el crédito al empresario encarcelado Díaz Ferrán, tres directivos que no sólo no han dimitido sino que alguno de ellos ha sido públicamente respaldado.

Tres directivos que formaron parte del desaparecido Comité Financiero de Caja Madrid, el órgano de gestión de la entidad por dónde pasaban muchas de las operaciones que hoy está bajo la lupa de los jueces. Tres directivos fundamentales de Goiri que pertenecen a lo que el propio presidente de Bankia ha llamado "nuevo equipo gestor", a pesar de haber desempeñado casi las mismas responsabilidades con Rodrigo Rato.

A este trío, por cierto, podría unirse en breve Miguel Crespo, secretario general de Bankia, colaborador de absoluta confianza de Rato, que lo incorporó como pilar de su gestión a los pocos meses de su llegada a Caja Madrid, y una de las poquísimas personas que tiene todas las claves de lo que ocurrió en la entidad durante los meses anteriores a la intervención de Bankia. Si a alguien habría que preguntarle por qué no se presentaron las cuentas adecuadamente es al responsable técnico de hacerlo.

Nadie se explica a estas alturas como el secretario general, figura encargada de velar por el cumplimiento escrupuloso de la normativa legal, no haya sido llamado a declarar aunque solo fuera para explicar algunos aspectos recogidos en las cartas de las que fue autor.

Como ven, en el mundo de la imputación, Goiri también tiene doble rasero y doble discurso. Ya lo hizo con la salida generosa de Luis Maldonado, antiguo jefe de gabinete de Rodrigo Rato en Bankia, cuya indemnización y cambio de contrato es una mancha en el expediente y lo vuelve a hacer ahora con los imputados.

¿Por qué actúa así? ¿Miedo a perder unos ejecutivos difícilmente reemplazables, no tanto por su calidad, como por la complicación de encontrar a alguien que se quiera embarcar en el Titanic Bankia, con retribución pequeña y un incierto futuro de no más de dos o tres años de constantes marrones a merced de un funcionario de Economía?

¿Tal vez el taimado Goiri, simplemente espera el mejor momento para quitárselos de en medio y hacer un verdadero "nuevo equipo gestor"?. O tal vez porque no le queda otra que aguantar, apretar los dientes y esperar nuevas instrucciones de su vanidoso jefe, el todavía ministro, Luis de Guindos?. Sigan atentos a Capital Madrid, como diría nuestro colega Pedro Aparicio.

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