SECTOR FINANCIERO

Los bancos sortean con plusvalías el riesgo de una crisis crónica

El de­te­rioro eco­nó­mico ge­nera una mo­ro­sidad his­tó­rica, con pre­vi­sión hacia una lenta me­jora

Bancos supervivientes
Bancos supervivientes

El ejer­cicio de 2013 para la banca es­pañola no va a ser tan po­si­tivo como se pre­veía hace unos seis meses y sus res­pon­sa­bles co­mienzan a mos­trarse mo­destos sobre la re­cu­pe­ra­ción de una cuenta de re­sul­tados gol­peada por la cruda realidad de la pro­funda re­ce­sión que vive la eco­nomía es­pañola. La propia ac­ti­vidad ban­caria se ve afec­tada de ma­nera di­recta por este co­yun­tura y las en­ti­dades tratan con re­sul­tados ex­tra­or­di­na­rios sor­tear el riesgo de que la falta de cre­ci­miento eco­nó­mico con­vierta en cró­nica la ac­tual crisis fi­nan­ciera.

El incremento imparable de la morosidad, que ya comienza a trasladarse a las hipotecas concedidas a hogares (casi en el 4%), obliga a nuevos esfuerzos en provisiones, aunque sean menores de los exigidos por los dos reales decretos del ministro de Economía, Luis de Guindos, durante el ejercicio pasado. Todo parece indicar que el conjunto de los bancos españoles no registrarán al cierre de este ejercicio las pérdidas contabilizadas en 2012, pero la consecución de los beneficios procederán en buena medida en las plusvalías por las ventas de determinadas líneas de negocio o activos no estratégicos. Del mero negocio bancario, parece esperarse poco o prácticamente nada ante la situación macroeconómica.

La prudencia, o tal vez la modestia por utilizar sus expresiones, parece cundir entre los responsables de los bancos españoles ante un ejercicio más complicado de lo previsto hace casi seis meses y sólo con los datos oficiales correspondientes al primer trimestre del año. La suma de plusvalías por resultados extraordinarios, con la venta de activos o líneas de negocio no estratégicas, ha logrado en buena medida compensar el impacto de una crisis económica que ha golpeado en plena línea de flotación del negocio típico bancario, aquejado por la falta de actividad y una bajada de los tipos de interés que ha tenido sus consecuencias negativas en el margen de intereses, el que mide principalmente el préstamo (inexistente) y la captación de pasivo con los clientes.

Estos argumentos son los que se esgrimen desde la Asociación Española de Banca (AEB) para indicar que el incremento del beneficio consolidado de la banca que opera en España (16,6% hasta marzo) aún se puede ver condicionado en lo que queda de ejercicio ante la recesión en la que se encuentra sumida la economía española.

El secretario general de la patronal bancaria, Pedro Pablo Villasante, asume que las cotas históricas de morosidad que ha alcanzado el sector (10,67% en los estados individuales y que se moderan hasta el 7,24% en los consolidados) están directamente relacionadas con la situación que se vive en el país, aunque también han contribuido a esa evolución la integración de la CAM por el Sabadell y de Unnim por el BBVA.

El nuevo cálculo de los créditos refinanciados aún podrá pasar mayor factura a la ratio de mora de los bancos en la segunda mitad del ejercicio, ya que en septiembre tendrán que cerrarse las evaluaciones tal y como ha pedido el Banco de España. El directivo de la patronal bancaria, no obstante, considera que el impacto no será muy significativo y que lo verdaderamente importante es poder renegociar los créditos impagados. Un ejercicio de transparencia, ha recordado Villasante, al que no se han sometido el resto de las entidades bancarias del mundo, por lo que no se pueden establecer comparaciones.

Esfuerzo continuado

A pesar del enorme esfuerzo en saneamientos realizados durante el pasado ejercicio, que casi consumieron la totalidad del margen de explotación, los bancos españoles han realizado en el primer trimestre del ejercicio un 60% de saneamientos contra ese epígrafe de la cuenta de resultados. Y ese esfuerzo, más allá de normativas pasadas o futuras, ha obedecido a la situación macro que se vive en España y al deterioro que ya comienza a notarse en el impago de las hipotecas concedidas a los hogares.

Los responsables de la AEB, como en otras comparaciones, destacan que todo este esfuerzo de los bancos (las cajas es un asunto muy distinto, como se puede detectar en conversaciones privadas con ellos) se ha hecho sin ayudas públicas, aunque algunos banqueros, caso del presidente del Banco Popular, Ángel Ron, si contabiliza entre los grupos con inyecciones públicas al BBVA por su adjudicación de Unnim o el Banco Sabadell al quedarse con la CAM.

El hecho es que los bancos españoles han logrado enderezar el rumbo de su cuenta de resultados gracias a unos extraordinarios que aún se repetirán a lo largo del año en algunas casos (como es el del BBVA, con la venta de sus negocios de pensiones en Latinoamérica). Pero también, por la aportación del 63,9% al resultado del ejercicio, a cierre de marzo, por la aportación de sus filiales en el extranjero, cuyo peso radica en el Santander y el propio BBVA.

Artículos relacionados