GEOECONOMÍA

China aprieta el control del crédito

Preocupa la ex­ce­siva deuda del sis­tema

Empiezan a acu­mu­larse los signos de que China entra en una nueva fase de su eco­nomía ca­rac­te­ri­zada por mayor con­trol fi­nan­ciero por parte del go­bierno, po­lí­tica cre­di­ticia más se­lec­tiva y, a la pos­tre, un re­ajuste de las altas tasas de in­ver­sión que han acom­pañado du­rante más de dos de­ce­nios su por­ten­toso cre­ci­miento eco­nó­mico. Su coin­ci­dencia con la re­ce­sión de la zona euro y el anuncio de la pró­ximo mo­de­ra­ción o final del "quantitative ea­sing" de la Reserva Federal de los Estados Unidos, están anun­ciando un pe­riodo de cre­ci­miento lento, o ac­ci­den­tado, de la eco­nomía glo­bal, y el nuevo li­de­razgo chino em­pieza a tomar po­si­cio­nes.

El miércoles de la pasada semana el Consejo de Estado de la República Popular de China (consejo de ministros) emitió un comunicado reafirmando su control de la política crediticia, y anunció unas directrices destinadas a focalizar el crédito hacia "la economía real", atacar la sobreinversión y apoyar la agricultura, las empresas pequeñas y muy pequeñas, así como el consumo.

La percepción en todos los niveles de la industria financiera china es que el país ha tomado demasiado crédito como medio de neutralizar la deflación exportada por las economías en recesión, y ello ha creado burbujas crediticias localizadas en sectores críticos de la economía. Según un informe de Fitch, el crédito flotante en China era el 125% en 2008, y ha llegado al 200% en 2012

La toma de posición del Consejo de Estado sale al paso de crecientes rumores en los mercados internacionales sobre la probabilidad de una crisis bancaria china. Al día siguiente de la reunión se corrió la noticia, originada en el Century Business Herald, de que el Banco de China, el principal banco comercial del país, no había atendido las demandas de fondos de sus clientes debido a falta de liquidez. Poco después un comunicado del banco lo negaba, y anunciaba medidas legales contra los autores de la noticia. El anterior presidente del BdC había presentado su dimisión en marzo pasado.

No habrá "fuertes estímulos a la economía"

Las tasas del mercado interbancario chino han venido sufriendo alzas significativas en las últimas semanas. El sector bancario esperaba una importante inyección de dinero por el Banco Central de la República Popular, pero ésta se quedó, a principios de la pasada semana, en sólo 2.000 millones de yuanes ($324 millones), muy por debajo de las expectativas. El comunicado del Consejo de Estado había advertido que su política monetaria sería "muy prudente", y aseguró que no habría "fuertes estímulos a la economía".

El interés interbancario actual es el más alto desde 2011. En abril estaba en el 2,9 por ciento, pero en mayo se disparó a 6,4%. Se sabe de la quiebra de un banco, y se rumorea de la quiebra de otros. El quebrado, China Everbright Bank, falló en atender un pago de yuan 6.000 millones el 6 de junio pasado. A su vez, esta quiebra causo la del Banco Industrial Co. Si ocurrieron más quiebras, ello se puede explicar por la voluntad del gobierno de contener unas prácticas bancarias demasiado sueltas y controlar la propagación de modalidades informales de la banca. Hay factores estacionales (fiscales, por ejemplo) que explican en parte la escasez crediticia, pero se ha registrado también una exigencia, por parte de la autoridad reguladora, de un mantenimiento más riguroso del ratio de reservas.

La sequía crediticia puede afectar puntos sensibles de la planificación económica del gobierno: una reciente emisión de bonos del Banco Chino para la Agricultura y del propio ministerio de Hacienda estuvo lejos de cubrirse en su totalidad.

El nivel de endeudamiento global de la economía china empieza a ser contemplado como excesivo y difícil de controlar. El China Securities Journal estima que la deuda global del sistema económico chino es el 221% de PIB, una proporción difícil de soportar cuando la economía no sólo está reduciendo sus altas tasas de crecimiento, sino que los mercados exteriores no están funcionando, como hacía antes cual bomba aspiradora de las exportaciones chinas.

El nuevo liderazgo chino deberá, seguramente, mirar con mucho espíritu crítico las políticas financieras practicadas por el anterior liderazgo del partido comunista y del país. El Everbright Bank, que pertenece a una rama del ministerio de Hacienda, se había beneficiado de diversos rescates oficiales desde 2007.

Vertiginoso crecimiento

El anterior gobierno respondió a la debilitación de las exportaciones en 2007 y 2008 con un fuerte estímulo de la inversión; el gobierno central aportó el equivalente a $640.000 millones, y los gobiernos provinciales y municipales añadieron otras aportaciones billonarias. Entre enero del 2007 enero del 2008 el crédito creció un 50%, y entre 2008 y 2010 el disponible alcanzó los 27 billones de yuanes. Las inversiones en infraestructuras y desarrollo urbano se llevaron la parte del león, en detrimento de las empresas pequeñas y muy pequeñas, que el Consejo de Estado pone ahora en posición preferente.

Si el desarrollo de China durante casi tres decenios se ha apoyado en las exportaciones y en los nuevos centros industriales y urbanos localizados al este del país y a lo largo de la costa, la nueva orientación consiste en el desarrollo del interior y la mejora de las condiciones de vida de la inmensa masa campesina que no se benefició del desarrollo industrial y tecnológico. De hecho, en los años de desarrollo vertiginoso el consumo doméstico global descendió del 47% del PIB en 2000 al 35% en 2006. La corrección de este desequilibrio y el desplazamiento del centro de gravedad económico hacia el interior exigen a su vez la creación o extensión de una banca en condiciones de apoyar el consumo, y que hoy se halla en estado embrionario.

Pero para llegar ahí hay que vencer antes la coalición de políticos, industriales, exportadores y banqueros, todos ellos con intereses creados en una cierta configuración del sistema financiero del país, que hoy debería reconvertirse de arriba abajo, como cualquier otro sector industrial.

Estos propósitos pondrán a prueba el nuevo liderazgo. La delicada situación del mercado financiero parece reclamar prudencia y contención, pero a su vez las demandas populares de nuevas estrategias de crecimiento pueden espolearle a políticas arriesgadas. Por no hablar de las tensiones que sin duda van a causar las demandas de los cientos de millones de trabajadores que no se han beneficiado sustancialmente del "boom" exportador. Un aumento salarial del 40% para los salarios más bajos, decretado el pasado 5 de febrero, trata de salir al paso de cualquier demanda social violenta.

Lo delicado de la transición china hacia un nuevo modelo de crecimiento permite presagiar que el liderazgo procurará mantener un perfil moderadamente discreto y contenido en la escena internacional. O al menos eso es lo que enseña la ciencia de gobernar y lo que indican los primeros pasos del presidente chino Ji Xinping en la escena mundial. Veremos.

 

 

 

 

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