EL MONITOR DEL DIA

España po­dría in­te­grarse ple­na­mente en 2013 en el bloque co­mer­cial más di­ná­mico del área

Latinoamérica: la Alianza del Pacífico pisa el acelerador

Rajoy trata de tender puentes hacia Asia en la VII Cumbre del grupo en Cali, la pri­mera con asis­tencia de países ob­ser­va­dores

Alianza del Pacífico
Alianza del Pacífico

El bloque eco­nó­mico más di­ná­mico y abierto de Latinoamérica, la Alianza del Pacífico, ce­lebra esta se­mana en Cali (Colombia) una cumbre en la que la agru­pa­ción pi­sará el ace­le­rador en su in­te­gra­ción y, muy pro­ba­ble­mente, in­cor­po­rará dos nuevos so­cios. Sus cuatro miem­bros fun­da­do­res, México, Chile, Perú y Colombia, que ya han lo­grado avances en libre cir­cu­la­ción de per­so­nas, fir­marán el acuerdo para li­be­ra­lizar el 90% de su co­mer­cio. España, que en el otoño pa­sado se unió como ob­ser­vador al grupo, es­tará re­pre­sen­tada en la cita por el pre­si­dente Mariano Rajoy. Madrid ha de­jado claro en nu­me­rosas oca­siones que la per­te­nencia a la Alianza, un grupo que busca tras­cender la re­gión y contar con na­ciones de Asia y Europa, es del má­ximo in­terés para nuestro país, ya que es una in­me­jo­rable pla­ta­forma para fa­ci­litar a las com­pañías el ac­ceso a los mer­cados no sólo de Latinoamérica, sino del Lejano Oriente, las dos zonas de mayor cre­ci­miento pla­ne­tario hoy.

Este jueves, 23 de mayo, los líderes de los 4 países (Colombia, México, Perú y Chile) que el 6 de junio de 2012 dieron acta formal de nacimiento a la Alianza con la suscripción del acuerdo-marco recibirán en la cumbre a representantes de los 9 países observadores, entre ellos 5 mandatarios: los de España, Canadá, Guatemala, Costa Rica y Panamá. Será la primera cita en la que asistan líderes de naciones observadoras en un grupo cuyo proyecto inicial data de 2011, cuando el ex dirigente peruano Alan García propuso su creación.

A los presidentes chileno (Sebastián Piñera), peruano (Ollanta Humala), mexicano (Enrique Peña Nieto) y colombiano (Juan Manuel Santos) se unirán así el primer ministro español, Mariano Rajoy, la presidenta costarricense, Laura Chinchilla, los líderes panameño y guatemalteco, Ricardo Martinelli y Otto Pérez Molina y el primer ministro de Canadá, **Stephen Harper. **A ellos se sumarán delegados de Australia, Japón, Nueva Zelanda y Uruguay. A la categoría de observador seguramente se añadan en la cumbre Paraguay y Portugal, que lo han solicitado esta primavera. Francia, Honduras y El Salvador han mostrado también intención de adquirir ese estatus, mientras que EEUU, Italia, Indonesia, Corea del Sur, China han dejado ya muy claro su interés por el bloque.

Se espera que los tigres centroamericanos, **Costa Rica **y Panamá, observadores desde los inicios de la Alianza, se conviertan en Estados miembros de pleno derecho de un grupo que pasaría de 6 a 4 socios y que ha irrumpido con fuerza en el diseño comercial, económico e integrador de Latinoamérica, desplazando o arrinconando por efectividad y vigor a bloques más antiguos como Mercosur, la CAN o el ALBA, ante el estupor de Brasil, que teme perder influencia en el área y en la relación con China y el Pacífico.

Colombia, que ejerce de anfitriona y que durante la cita asumirá la presidencia del organismo de manos chilenas, prevé que en ella se acometa una revisión de los avances y objetivos de la Alianza a corto y largo plazo. "Será una presentación social de nuestro grado de ambición, reiteraremos los mandatos que tenemos de los grupos de trabajo en los procesos de interacción con observadores, de modo que saldrán de la cumbre órdenes en temas de negociación, directrices de cooperación y un impulso al acercamiento a Asia".

Bogotá, que se ha marcado como objetivo "promover una agenda activa e integral que siga brindando resultados concretos en comercio", prevé que de la cita salgan acuerdos concretos de promoción de inversiones, de cooperación para movilidad de estudiantes y de mayor flexibilidad migratoria. Asimismo, y tal como se pactó en la reunión celebrada de forma paralela a la pasada Cumbre Iberoamericana de Cádiz, las pymes, que representan el 96-98% del tejido empresarial de Latinoamérica, que generan el 60-62% del empleo, que contribuyen al 40-45% del PIB y que buscan mayor acceso a los mercados mundiales, serán protagonistas de una cita que tratará de fijar mecanismos para apoyar su modernización, reconversión, innovación y competitividad.

Si bien la cumbre en sí se desarrollará el día 23, ya ayer se reunió el Grupo de Alto Nivel, formado por los viceministros de Comercio y Exteriores y encargado de fijar los textos técnicos que se aprobarán en la cita ministerial de hoy. Paralelamente a la cumbre se desarrollará un encuentro empresarial al que asisten 300 ejecutivos, directivos y CEO. La revista The Economist Intelligence Unit, que presentará un estudio sobre Perspectiva Global, ha elogiado estos días al grupo y señalado que en Latinoamérica pugnan dos bloques alternativos: el mercado liderado por la Alianza y de más estatista, Mercosur.

En su última cumbre Cádiz, la Alianza ya dio un impulso hacia la libre circulación de productos, servicios, capitales y personas, al fijarse como meta para 2013 que el 90% de los bienes que circulan entre los cuatro países lo hagan con arancel cero, aspecto que además de firmarse en Cali podría verse redondeado con un calendario de no más de 7 años para la eliminación de aranceles del 10% restante. Según fuentes peruanas, se prevé que el denominado TLC de la Alianza entra en vigor el 1 de enero de 2014, fecha en la que el 90% de los productos estará exento de tarifas aduaneras, lo que hará crecer a un 30% a medio plazo el comercio entre los cuatro fundadores. En Cádiz, además, la Alianza adoptó otra serie de acuerdos para la integración comercial: implementación progresiva de la certificación de origen electrónica, promoción de la interoperabilidad de ventanillas únicas de comercio exterior y acuerdos de reconocimiento mutuo del operador económico autorizado y cooperación aduanera. A estos logros concretos se espera que se sumen en Cali la homologación de normas sanitarias, tributarias y reglamentos.

Un bloque ágil, dinámico y con peso

El pasado 25 de abril en Lima, los ministros de Economía de Colombia, Chile, México y Perú propusieron la homologación del tratamiento tributario y regulador de las inversiones en sus mercados bursátiles y de capitales. Además de buscar sistemas que permitan una mayor armonización en los tratamientos tributarios, en esa cita México anunció que acelerará su proceso de adhesión al Mercado Integrado Latinoamericano (Mila), el mercado bursátil común que integran ya Perú, Chile y Colombia.

La Alianza, que avanza a paso acelerado predicando la agilidad y reduciendo al mínimo imprescindible burocracia e instituciones, es ya en su actual conformación, un actor respetable de la economía global. Los cuatro fundadores suman un mercado de 209 millones de habitantes en el que las compañías hispanas están muy arraigadas; representan el 35% del PIB de Latinoamérica y el 55% de las exportaciones regionales, son receptores del 35% de la IED y forman  la novena potencia económica mundial. Con una renta per cápita de 13.000 dólares, registraron en 2012 un crecimiento del 5%, más del doble del anotado por la economía planetaria y superior al de la región.

Y la perspectiva de ingreso futuro de países americanos ajenos a Latinoamérica, como EEUU y Canadá; de europeos, como España y Portugal; de asiáticos, como Japón y del Pacífico, como Australia y Nueva Zelanda, agiganta su dimensión. Incluso la Administración de EEUU, renuente a bloques en los que no toma la iniciativa, ha elogiado a la Alianza. Para la secretaria adjunta de Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, el bloque "plantea un modelo económico pragmático y exitoso".

Máximo interés español

Oficialmente, España, que ingresó como Estado observador de la Alianza el pasado noviembre, no ha anunciado aún fecha para solicitar su acceso como socio de pleno derecho, pero en algunas cancillerías latinoamericanas se juzga que podría pedirlo este año y que nuestro país tendría ese estatus antes de acabar 2013. En febrero el viceministro de Comercio Exterior de Perú, Carlos Posada, mostraba su convencimiento de que Panamá, Costa Rica, España, Australia, Uruguay y Japón, pedirán su incorporación plena en breve. "España, Australia, Japón, Panamá, Costa Rica y Uruguay pedirán en 2013 su adhesión como miembros plenos y probablemente este año el bloque tendrá acuerdos definitivos en acceso a mercados, regulaciones sanitarias, regulaciones técnicas, servicios de inversión y libre movimiento de personas", dijo. De hecho, y aun sin participación formal, la Alianza invitó el pasado junio al Rey de España a la firma del Tratado Constitutivo del grupo en Chile.

El Ejecutivo español no ha ocultado nunca su máximo interés por entrar en la Alianza, a la que considera una inmejorable puerta de acceso a los mercados asiáticos, área que se ha mantenido hasta ahora ajena a los intereses económicos y comerciales españoles. Fruto de ese interés, y por mediación de Chile, Madrid pidió y obtuvo en otoño la condición de observador, convirtiéndose en el único país de Europa con ese estatus. Además de ofrecer la oportunidad de un diálogo político directo y regular para la triangulación con Latinoamérica y Asia y de las enormes posibilidades de expansión que la Alianza abre para las firmas españolas en la cuenca del Pacífico, Madrid es consciente de que sólo los actuales cuatro integrantes aglutinan el 40% de las exportaciones hispanas a Latinoamérica (5.000 millones de euros anuales) y algo más del 40% de la inversión en la región (45.000 millones). Algo clave, especialmente en momentos de crisis como los que atraviesa nuestro país.

En enero, Rajoy ratificó y subrayó ese interés, al señalar en su visita oficial a Lima que "el papel de España en la Alianza se tornará más activo desde su posición como observador". "Mi Gobierno cree firmemente en este proyecto de integración basado en la apertura comercial en un entorno de seguridad jurídica", dijo Rajoy, que resaltó entonces que la Alianza no sólo es el proceso de integración más reciente de Latinoamérica, sino el más dinámico y el más eficaz en resultados concretos y en capacidad de atracción.

Así, Rajoy acude a su primera cumbre de la Alianza con la meta clara de promover una integración que permita a nuestras empresas nuevas vías de aproximación a los mercados asiáticos, habida cuenta de que el objetivo de ese bloque es no sólo crear un área de libre comercio entre sus países integrantes, sino promover las exportaciones hacia Asia-Pacífico. Según Madrid, se trata, además de una gran oportunidad para "apuntalar el compromiso del Gobierno con Latinoamérica, evidenciar la importancia del área para España en el ámbito político y económico y ratificar el rol español de nexo entre esa región y la UE.

Para los expertos, Asia y su enorme potencial para los intereses españoles es la meta final de Madrid, que trata de aprovechar la gran implantación de empresas y bancos en Latinoamérica y utilizar el nuevo foro como plataforma hacia el Lejano Oriente. No en vano los analistas señalan que Asia-Pacífico sustituirá al Atlántico como eje del comercio mundial y que en la zona se desarrollará el 60% de los intercambios planetarios en poco tiempo.

Muchos logros en poco tiempo

Nacida con el objetivo de buscar una profunda integración regional y una mayor vinculación entre Lejano Oriente y América, y abierta a Asia y Europa, la Alianza pretende avanzar progresivamente hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas, así como impulsar un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías de los países que la integran, además de crear una plataforma económica y comercial de proyección al mundo, comenzando por el Pacífico. En apenas un año de vida oficial, la Alianza ya ha conseguido importantes avances. El grupo ha suscrito un **acuerdo de cooperación en turismo **con el objetivo de fortalecer y desarrollar las relaciones de cooperación e incrementar los flujos de turistas entre los participantes, además de haber conformado el Consejo Empresarial de la Alianza del Pacífico, cuyas metas son promocionar el grupo, realizar recomendaciones y sugerencias para una mejor integración e impulsar acciones conjuntas hacia terceros mercados, particularmente con Asia Pacífico.

Asimismo, y mientras sus cuatro socios iniciales avanzan en la **integración de sus mercados financieros y bursátiles **a través del Mila, han pactado coordinar las agencias comerciales de promoción (Proméxico, Promperú, Prochile y Proexport) para el desarrollo conjunto de acciones. Además, el grupo ha logrado la supresión de visado de visitantes sin permiso para realizar actividades remuneradas hasta 180 días para los nacionales de Colombia y Perú que viajen a México. También ha conseguido avances en integración del espacio aéreo, con la meta de que las aerolíneas de los países miembros puedan operar libremente y ha iniciado negociaciones para un **acuerdo de comercio transfronterizo de servicios **que incluya los financieros.

Ha forjado, asimismo, un programa para mejorar la competitividad de las pymes y ha acordado el lanzamiento de la plataforma de movilidad estudiantil y académica: en 2013 se otorgarán hasta 100 becas por país para estudiantes de pregrado, doctorado y profesores. Uno de los últimos avances ha sido la firma, por los presidentes de los Congresos de los cuatro miembros del pacto constitutivo del Parlamento de la Alianza. La Comisión Interparlamentaria tendrá como misión desarrollar el marco legislativo pertinente para aprobar los acuerdos comerciales y de libre circulación que surjan del bloque. Para que este Parlamento interregional comience a funcionar es preciso que cada uno de los Congresos rubrique el acuerdo marco de integración de la Alianza. Para sus integrantes, muestra inequívoca del éxito de la Alianza es que países ricos de América, Europa y la propia China quieran ser al menos observadores de un bloque que está mostrando que los mecanismos de integración pueden avanzar con rapidez y ofrecer excelentes resultados.

Brasil, a la expectativa del nuevo Brasil

El gigante regional Brasil, que observa con recelo el surgimiento de una asociación que puede convertirse en motor de la integración en Latinoamérica en detrimento del debilitado Mercosur que lidera, queda por ahora al margen de la Alianza, aunque quizá no por mucho tiempo. Mientras algunos observadores vaticinan que la Alianza acabará por engullir a Mercosur (de hecho Paraguay y Uruguay son ya observadores), otros piden directamente al grupo que dirija su mirada hacia la mayor economía del área, cuyo peso, dimensiones y relaciones internacionales, especialmente con China, no pueden pasarse por alto.

El economista brasileño Luiz Gonzaga Belluzzo, ex secretario de Política Económica, negociador del embrión de Mercosur y ex asesor del ex presidente Lula, juzgaba en una reciente entrevista con el diario El País que la Alianza puede ser un trampolín para la integración latinoamericana, pero también un obstáculo, ya que Argentina y Brasil conforman una alianza del Atlántico y la presencia o no del gigante regional puede desequilibrar o equilibrar cualquier proyecto. Belluzzo juzga que la Alianza corre el riesgo de marginar a Brasil y que la potencia latinoamericana mire para otro lado, con el peligro que eso implica, aun admitiendo que la gran economía regional tiene que pensar que los países más liberales pueden ser puerta de entrada a otros mercados y que la estrategia china que sigue puede generar un comercio desequilibrado de materias primas por manufacturas. Brasil mantiene un trato especial con China, convertida ya en socio comercial e inversor de primer orden en la región.

Otros expertos destacan que será difícil lograr a corto complementareidad entre la Alianza y Mercosur, ya que obedecen a propósitos diferentes y a modelos económicos y de inserción internacional distintos. La agilidad y apertura de la Alianza, cuyos socios tienen TLC con EEUU y otros países dentro y fuera de América contrasta con la concepción de Mercosur de integración en uniones aduaneras y las dificultades que plantea el sesgo proteccionista de Argentina y Brasil. Frente al bloque ideológico que conforma Mercosur (al que se ha integrado Venezuela y se acerca Ecuador) y otros mecanismos regionales, la Alianza surge como un ente comercial pragmático y abierto al mundo.

Algunos analistas consideran que la Alianza puede proyectarse como el "nuevo Brasil", y reemplazar al gigante como mejor opción para los inversores extranjeros que buscan entrar en Latinoamérica. El columnista de Money Week James McKeigue sostiene que el bloque, que ofrece la gran oportunidad añadida de la integración con los mercados asiáticos, podría reemplazar a un Brasil que ha visto frenado su crecimiento debido a la burocracia, la pobre infraestructura y la falta de acuerdos comerciales con otros países, que le ha impedido seguir abriendo su economía.

Para otros expertos, la integración latinoamericana puede estar transcurriendo en dos escenarios. Uno endógeno, por la vía de la recién creada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el resto de esquemas preexistentes y otro exógeno, mediante las alianzas de países del Arco del Pacífico americano con economías del Pacífico asiático, hacia lo cual va encaminada la Alianza, algunos de cuyos integrantes, además de pertenecer a Celac son miembros del TPP (Acuerdo Trans-Pacífico de Asociación Económica) y del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC).

 

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