Todas las en­ti­dades han re­ci­bido la vi­sita de los ins­pec­tores de la com­pe­tencia y de la po­licía

Escándalo financiero en Portugal tras la apertura de una investigación policial a la banca nacional y extranjera 

Entre las afec­tadas hay en­ti­dades es­paño­las, sos­pe­chosas de una ac­ción con­cer­tada en 'spreads' y co­mi­siones

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Los de­par­ta­mentos co­mer­ciales y de mar­ke­ting de dos de­cenas de en­ti­dades fi­nan­cieras na­cio­nales y ex­tran­jeras han re­ci­bido la vi­sita de la Autoridad de la Competencia (AdC), del Tribunal de Instrucción Criminal (TIC) y del Departamento Central de Investigación y de Acción Penal (DCIAP). Amparada por el se­creto su­ma­rial, la ope­ra­ción no afecta la ac­ti­vidad normal de la banca, pero tiene al sector fi­nan­ciero luso en un es­tado de má­xima alerta. La AdC sos­pecha que la banca, grande y pe­queña, ha po­dido in­ter­cam­biar in­for­ma­ción co­mer­cial sen­sible en el mer­cado na­cio­nal, en re­la­ción con los di­fe­ren­ciales (spreads) y las co­mi­siones apli­cadas a los par­ti­cu­la­res, prin­ci­pal­mente en los prés­tamos hi­po­te­ca­rios y al con­sumo. El sector lo niega todo, pero su falta cre­di­bi­lidad y su mala imagen en la opi­nión pú­blica no ayuda.

El dicho popular "a perro flaco todo son pulgas" es quizás el que mejor se aplica a la banca portuguesa, que ya tenía literalmente la imagen por los suelos, tanto por el impacto negativo de la crisis financiera mundial y por la dramática situación económica y social del país, como por los numerosos escándalos financieros de los últimos años. Pero la nueva investigación policial ha sido el no va más, con una armada de agentes de la AdC, de jueces del TIC, de inspectores del DCIAP y de policías (PSP) entrando en dos decenas de bancos (grandes, medios y pequeños), para escrudiñar los respectivos departamentos comerciales y de marketing, Todo el sector ha quedado bajo sospecha y se teme que lleve meses intercambiando "información comercial sensible" para explorar al máximo la clientela particular, haciéndolo de manera concertada.

Aunque la operación quede por lo momento "bajo el secreto del sumario", y no afecte a la actividad normal del sector, todo lleva a creer que la AdC tiene elementos para sospechar que el incremento de los tipos de interés y de las comisiones aplicadas los últimos tiempos a los particulares en los créditos hipotecarios y al consumo ha sido el fruto de una acción concertada. Lo que sí está claro es que la AdC solo pudo intervenir tras haber recibido alguna denuncia concreta, que queda aún por identificar, y que lo hizo al amparo de la nueva Ley de la Competencia que la "troika" FMI/BCE/UE exigió al gobierno portugués, en el ámbito del plan de rescate de 78.000 millones de euros, de los cuales 12.000 millones quedaron a disposición de la banca.

Llama mucho la atención, por ejemplo, que el Banco de Portugal (BdP) no tuviera  información previa de la operación. Por alguna razón, la AdC no consideró oportuno informar a la autoridad bancaria, que lleva ya tiempo (desde la época que tenía a su frente al actual "numero dos" del BCE Vítor Constancio) sin enterarse de lo que pasa en el sector. El BdP fue sistemáticamente pillado de sorpresa por la ola de escándalos descubiertos en el sector (BPN, BPP, BCP) y ahora tampoco ha visto ningún indicio de un eventual "cartel financiero". Al contrario, para el banco central luso el ambiente que se respira en el sector es el de una "competencia agresiva". En línea por lo tanto con la posición de la asociación patronal APB, y según la cual lo único que llevan haciendo los bancos, sin ningún tipo de concertación, es "adaptar" los "spreads" y las comisiones a la situación del mercado, en función de los riesgos de las actividades ejercidas.

Lo cierto es que en los préstamos hipotecarios, por ejemplo, la gran preocupación del sector consiste en buscar un "punto de equilibrio". Antes de la crisis, lo habitual era aplicar "spreads" de menos de 1%, muy inferiores por lo tanto a los practicados durante los últimos meses, que por regla general oscilan entre los 3,75% y los 6,50%. Todos los bancos actuaron en la misma dirección, para situar el "spread" medio de su cartera de créditos en torno al 3,30%. Y solo la AdC podrá juzgar si ello fue el resultado de una decisión concertada. Lo mismo pasó con las comisiones aplicadas a los particulares: el incremento medio en los préstamos hipotecarios fue del 16% y alcanza el 50% en los créditos al consumo. La gran cuestión ahora es saber si la AdC podrá probar la existencia del presunto "cartel financiero", lo que según los expertos no será nada sencillo. En ese caso, la multa podría ascender a 10% del volumen de negocio, y representaría unos 1.000 millones de euros solo para el conjunto de las cinco mayores entidades financieras.

En todo o caso, con o sin "cartel", el sector financiero luso sigue padeciendo, y mucho, los efectos de la crisis. Solo el Banco Comercial Portugués (BCP), considerado el mayor banco privado del país, sufrió más de 2.000 millones de pérdidas los dos últimos años (848 millones en 2011 y 1.243 millones en 2012) y según los analistas, no volverá a los beneficios al menos este año. El ejercicio del 2012 también fue negativo para el líder del sector, el banco público Caixa Geral de Depósitos (CGD), que perdió 395 millones de euros. Como viene siendo habitual el que cosecha los mejores resultados es el Santander Totta, que con extraordinarios alcanzó un beneficio neto de 250 millones (cuatro veces superior al obtenido en 2011), por delante del tercero y del segundo banco privado luso, el Banco Portugués de Investimento (BPI) y el Banco Espirito Santo (BES), que obtuvieron un resultado, respectivamente, de 249 y de 96 millones.

Sin embargo, tras haber tocado fondo en términos de resultados y de cotización bursátil, y pese a la intervención del Estado que con el fondo de rescate prestó 3.000 millones al BCP, 1.500 millones al BPI y 1.100 millones al Banif, en sendas operaciones de capitalización, los bancos lusos son mirados ahora como las "estrellas de la bolsa": solo en la segunda mitad de 2012, desde los valores mínimos del mes de junio, la acciones del BPI y del BES, por ejemplo, ganaron respectivamente un 105% y un 97%. Y en lo que va de año, es el BCP el que destaca, con una revalorización del 50%. Aunque muchos analistas se fijen sobre todo en las fragilidades del BCP, cuya capacidad de generación de recursos podría ser insuficiente para devolver en el plazo previsto (2016) los 3.000 millones prestados por el Estado, los mercados ya están descontando ventas de activos como el Millennium Bank en Grecia y en Polonia .

Poca competitividad, peor imagen

Además de la crisis mundial, de la recesión económica nacional, etc., el gran problema que tiene la banca lusa es su mala imagen y la pérdida de credibilidad ante la opinión publica. Prácticamente, solo el BPI y la CGD quedan al margen de los escándalos político-financieros que marcan la actualidad. El BCP, por ejemplo, tiene varios juicios pendientes, por todo tipo de prácticas ilegales (blanqueo de fondos, fraude fiscal, manipulación de los mercados, decenas de "off shores" ilícitas), con un buen puñado de antiguos gestores inculpados.

Uno de ellos es el fundador y ex-presidente de la entidad, Jardim Gonçalves, que pese a su pésima gestión salió del banco con una polémica pensión vitalicia de 167.000 euros mensuales. Quizás aun mayor es el escándalo del Banco Portugués de Negocios (BPN), que tuvo a su frente varios antiguos ministros del actual Chef del Estado Cavaco Silva, y a los que la Justicia también reclama cuentas, por todo tipo de delitos financieros y una gestión que llevo la entidad a la ruina: nacionalizado en 2008 y vendido hace poco al angoleño BIC por un precio simbólico, el BPN podrá tener un coste final para las arcas públicas de más de 7.000 millones de euros.

Hasta el BES, que goza de un gran prestigio internacional, deberá dar algunas explicaciones a la Comisión del Mercado de Valores y también a la Justicia, por la presunta implicación de algunos de sus máximos responsables en algunas operaciones. La más reciente está relacionada con una presunta "manipulación de los mercados", realizada con acciones de la eléctrica EdP, en el ámbito de la colocación en Bolsa de la filial de renovables, EdPr.

El presidente de la entidad, Ricardo Salgado, quedó al margen de la investigación, pero también tuvo una actuación muy polémica, en relación con su última declaración de renta: tuvo que cambiarla tres veces, hasta incluir todos los ingresos que ocultaba en Suiza. Así, aunque el BdP decidió al final que la "honorabilidad" del presidente del BES no había sido afectada por aquel problema fiscal, se rumorea en el sector que la lucha por la sucesión de Ricardo Salgado ya está abierta en el banco controlado por la Familia Espírito Santo con menos de 7% del capital.

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