POLÍTICA NACIONAL

ERC y Bildu se miran y se buscan

El in­de­pen­den­tismo ca­talán se pre­para para las elec­ciones ge­ne­rales y eu­ro­peas

Está pre­visto que el pró­ximo 16 de enero el ‘parlament' de Cataluña apruebe la pe­ti­ción al go­bierno para que au­to­rice la con­sulta so­be­ra­nista en base al ar­tículo 150.2 de la Constitución. Aunque éste es un punto en que todas las fuerzas so­be­ra­nistas ca­ta­lanas es­tarán de acuerdo, hay otro punto que les tiene de mo­mento se­pa­radas e in­quie­tas, pues puede afectar a la imagen ex­te­rior que quieren dar de la so­lidez de su pro­yecto. Se trata de las elec­ciones al par­la­mento eu­ropeo (PE), del pró­ximo mayo.

Pero en esta última cuestión, de pronto, incidió el pasado sábado la declaración de los presos de ETA reconociendo la legalidad de su detención en cárceles españolas. Con ella, es evidente que los aliados no violentos de ETA ganan algunos puntos de legitimidad para jugar tanto en los foros políticos españoles como europeos. ¿No podría esta circunstancia facilitar la formación de una plataforma común de los independentistas catalanes con los vascos y con los nacionalistas gallegos de izquierdas, de cara a las elecciones al PE?

Esquerra Republicana de Catalunya está negociando participar en esta posible coalición, al tiempo que lo hace también con otra formada exclusivamente por partidos soberanistas catalanes, si por fin éstos se ponen de acuerdo en presentar para el PE una plataforma común en defensa del derecho a la celebración de un referéndum sobre la independencia.

¿Alianza de separatismos?

En caso de no ser posible ese acuerdo con CiU, Iniciativa-Els Verdes y otros grupos independentistas, ERC pondría su mirada en una coalición de fuerzas separatistas de otras regiones de España. Esta coalición sería una reedición de la participación de esas fuerzas en la Alianza Libre Europea (ALE) que en el actual parlamento contó con 55 escaños, repartidos entre representantes de una amplísima coalición de "verdes", nacionalistas, regionalistas, separatistas, etc., de todos los países de la Unión. La sección española de la ALE obtuvo dos escaños, dentro de este grupo parlamentario.

Para los fines de ERC, los candidatos más interesantes a esta heterogénea coalición son, en España, Euzkadi Herritarrok-Bildu, Sortu, Euzko Alkartasuna y Aralar, dado que estos partidos y grupos vascos son declaradamente independentistas. Desde este punto de vista, no serían tan interesantes el Bloque Nacionalista Galego, la Xunta Aragonesista, el valenciano Compromís, etc., que aunque en el pasado se adhirieron a la ALE, no tienen un acento independentista tan combativo ni con tanto impacto en el cuadro político español.

Las fuerzas independentistas de una y otra región sienten en estos momentos la necesidad de incrementar el grado de confrontación con el estado, para apoyarse mutuamente ante la opinión pública y para tratar de debilitar al gobierno de Madrid.

La posibilidad de una estrategia común para esos dos separatismos se vio entorpecida en el pasado por la estrecha asociación de los únicos que entonces eran oficialmente  independentistas en Cataluña con el independentismo violento vasco: Esquerra Republicana. El pacto informal del antiguo líder de ERC, J.L. Carod-Rovira con ETA para que ésta eximiese a Cataluña de sus acciones terroristas desacreditó al partido, ya que a juicio de la opinión pública ERC pareció complaciente con los crímenes de ETA cometidos en el resto de España.

ERC debe ponderar el efecto que este posible acercamiento a los independentistas vascos tendría sobre sus socios del proyecto soberanista catalán. La asociación con los vascos daría a los planteamientos de Esquerra un tono conminatorio sobre el gobierno español para que no se oponga al pretendido referéndum, y además tendría la ventaja propagandística de presentar a España ante Europa como un estado débil, carente de cohesión interna, que sólo es fuerte en frustrar las esperanzas de los pueblos integrados involuntariamente dentro de él.

Sin embargo,  tendría la desventaja de alejar al partido de Artur Mas y a su gobierno de su tácita alianza ideológica con el partido nacionalista vasco (PNV). Este último, en materia de soberanismo tiene su propio calendario, no tan apremiante como el que ERC, CiU y otros se han  impuesto para cumplir su programa dentro del 2014.

CiU ha pedido que todos los partidos nacionalistas catalanes lleven en su programa al parlamento europeo el acuerdo de pedir al gobierno de Madrid la consulta soberanista. "No tendría sentido defenderlo aquí y no en otras instituciones", declaró este domingo a Europa Press el portavoz de CiU en el ‘parlament', Jordi Turull.

Cosa distinta es la conveniencia o no de formar una candidatura catalanista común. Esta es la opción preferida de Convergencia, el principal socio de CiU. Tal alianza se podría lograr "con generosidad y sentido de trascendencia", dijo el portavoz. "Si Europa ve un nivel de movilización más alto y clarísimo en favor de las fuerzas o de la candidatura favorable a la consulta, entenderá el mensaje", añadió Turull.

Este planteamiento es visto con escepticismo por Unión Democrática de Cataluña, el socio ‘junior' de CiU, que prefiere solo una declaración común a todas las plataformas sobre el ejercicio del derecho a decidir.

ERC no juega todavía sus cartas. Junto a sus posibles alianzas de cara a las elecciones europarlamentarias valora la conveniencia de entrar en el gobierno catalán. En unas declaraciones a El Periódico, el líder republicano, Oriol Junqueras, ha manifestado que "si se llega a algún acuerdo estaremos encantados de entrar en el ‘govern'". Eso sí, exigirá las carteras "de carácter económico que se involucran más con la sociedad y aquellas que están orientadas a poner el futuro en manos de los catalanes". S dudoso que CiU ceda esas carteras, claves en cualquier gobierno a un socio menor.

La imprescindible cita de Madrid

La necesidad de cumplir los plazos que el independentismo se ha dado a sí mismo, y que deben culminar en este año según su propio calendario, entra en conflicto con otra necesidad: la de que el gobierno catalán aparezca ante la opinión interior e internacional como escrupulosamente neutral sobre el resultado de la consulta. Mientras el ‘govern' asegura que dará muestras de respecto a los procedimientos democráticos garantizados por la Constitución, presentando en debida forma a las Cortes la solicitud de autorización para el referéndum, simultáneamente está preparando la creación de un aparato de estado independiente, como dando por inconcebible que los catalanes se pronuncien contrarios a la independencia. Es algo parecido a lo que en México se llama "secuestro virtual", en este caso el secuestro del derecho de los catalanes a decidir por sí mismos entre opciones no predeterminadas.

De las dos vías que el ‘govern' tiene para presentar su petición a las Cortes (de parlamento a parlamento, o como moción de los diputados soberanistas presentada al pleno del Congreso), Mas está rehuyendo la primera fórmula. Teme que le suceda lo que a Juan José Ibarreche, el lendakari vasco, quien el  1 de febrero del 2005 presentó ante el parlamento español su plan soberanista sólo para verlo derrotado en la votación.

Sería una pena que Mas no fuese a Madrid a defender su petición aunque, con toda probabilidad, sería derrotada. Acudiendo a las Cortes daría a su pretensión toda la dignidad  que él atribuye a su investidura, y si el presidente del congreso lo autorizase, incluso podría entrar en el debate "tête à tête" de la cuestión que más interesa a los españoles en estos momentos con quien dentro del partido popular esté en condiciones de justificar el probable rechazo de la moción y razonar la necesidad de mantener la unión. ¿No sería ésta una forma del diálogo que pedía el Rey en su mensaje navideño?

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