EL MONITOR DEL DÍA

Construcción: las ingenierías se salvan fuera

La fac­tu­ra­ción in­te­rior cae más de un 20% y fuerza a las em­presas a bus­carse la vida en el ex­te­rior

Proyecto hidroelectrico de Manduriacu
Proyecto hidroelectrico de Manduriacu

El sector em­pre­sa­rial es­pañol de in­ge­niería se había con­ver­tido en los pri­meros años de este siglo en un re­fe­rente mun­dial. Los pro­yectos que di­señaban nues­tras em­presas de in­ge­niería y cuya cons­truc­ción di­ri­gían eran in­ter­na­cio­nal­mente re­co­no­cidos por su ca­li­dad, in­no­va­ción, sin­gu­la­ridad y tam­bién por su can­ti­dad. De la mano de las grandes cons­truc­toras es­pañolas o ga­nado con­cursos so­las, es­taban ac­tivas en todos los con­ti­nen­tes, es­pe­cial­mente en obras de redes de co­mu­ni­ca­ciones (autopistas, puen­tes, ae­ro­puertos y puer­tos), y en otras in­fra­es­truc­turas como pre­sas, edi­fi­cios sin­gu­la­res, mi­ne­ría, etc. Este des­pliegue por todo el mundo, apo­yadas nues­tras em­presas en su mar­chamo de ex­ce­len­cia, era po­sible por el enorme y exi­toso es­fuerzo rea­li­zado en España en las úl­timas dé­ca­das, uná­ni­me­mente re­co­no­cido y ad­mi­rado, y en las que los pro­yectos de obra civil que se apro­baban crecía cada año en can­tidad y apli­ca­ción de nuevas tec­no­lo­gías cons­truc­ti­vas.

Entonces solo tenían que competir entre sí -lo cual era sin duda bueno- y con la empresa de ingeniería pública, INECO, que se llevaba de uno u otro modo lo mejor de la tarta nacional. Por ejemplo, en 2012 facturó solo a AENA en torno a 70 millones de euros, a pesar de lo cual tuvo que acometer un ERE para el 20% de la plantilla. Y es que a partir de 2008 con la crisis y su correlato más directo, la caída de la inversión pública -concentrada prácticamente en su totalidad en la destinada a infraestructuras- empezó una época de escasez de actividad. La caída de la producción en este segmento ha sido creciente hasta ahora. Según Tecniberia, en 2012 la facturación del sector disminuyó un 20%, sumando una nueva caída a las apuntadas en los cuatro años anteriores. Esta caída fue fruto de que se contrató un 22% menos de proyectos en el mercado nacional.

Como al resto del sector ligado a la obra civil -tanto constructoras como empresas de industria auxiliar, maquinaria, oficios, etc.- las empresas de ingeniería han tenido primero que reestructurarse. Han debido reducir su dimensión, adaptar sus estructuras a tiempos de escasez y racionalizar plantillas. En segundo lugar han debido consolidar o iniciar procesos de internacionalización, la cual es considerada por Tecniberia como  "una de las mejores salidas para garantizar la supervivencia de las empresas españolas ante la falta de inversiones y la escasez de proyectos en nuestro país". Esta opinión la avala un reciente estudio de KPMG que viene a concluir que, tras la prolongada incertidumbre económica en el mundo, la mayoría de las empresas del sector global de ingeniería y construcción ven con confianza renovada las perspectivas de crecimiento de esta industria.

Ready For The Next Big Wave?

Este estudio, con el llamativo título de "Ready For The Next Big Wave?", concluye que la mayoría de las ingenierías en el mundo están en proceso de crecimiento y que se está detectando un aumento sostenido de las carteras de pedidos y también de los márgenes. Que América es la región con más confianza en el crecimiento económico y por ello, el mejor país a priori para competir, y que, en general, "las perspectivas generales de esta industria van en dirección positiva".

No es de extrañar que, ante este escenario mucho más halagüeño que el de nuestra economía nacional, las empresas de ingeniería que tienen  capacidad para ello, internacionalicen su actividad y se lancen a competir en el mundo. Pero han de hacerlo pronto porque la escasez de proyectos a realizar en España puede en unos años convertir a nuestras mejores ingenierías en empresas sin currículo interno y por ello, incapaces de competir en otros países en igualdad de condiciones con las empresas de allí.

Para Tecniberia las empresas de ingeniería españolas deben aspirar no solo a operar exclusivamente como proveedores de servicios, sino a adoptar el perfil de consultores. En una reciente Jornada organizada por esta patronal junto con ONGAWA, una de las conclusiones sobre este aspecto ha sido la recomendación de que las empresas españolas aumenten su grado de participación en la planificación, la gestión y el seguimiento de recursos, aportando garantía de sostenibilidad y perdurabilidad de las inversiones, y colaborando en la definición de los ámbitos geográficos y sectoriales.

Dicho de otra forma, que se impliquen, en los países en vías de desarrollo pero con enorme potencial de inversión en infraestructuras en un futuro próximo, en su desarrollo ordenado de modo que a través de una ingeniería responsable se alcance un desarrollo humano más sostenible y duradero.

Proyectos enn Nicaragua y Perú

Ambas entidades ha llevado a cabo un proyecto, en el que se han analizado trabajos  llevados a cabo por cuatro consultoras de ingeniería españolas en América de Sur (Nicaragua y Perú) y África (Mozambique y Senegal) con el fin de optimizar una serie de parámetros y mejorar la percepción del entorno sobre esos trabajos.

En relación a los trabajadores, todas las empresas objeto de este análisis cuentan con personal local, pero han de intensificar la incorporación de proveedores o subcontratistas locales que mejoren el desarrollo económico de la zona de intervención y faciliten la sostenibilidad futura del proyecto, así como dotar de formación específica al equipo local, no solo en cuestiones técnicas sino también en aspectos organizativos o sociales que sin duda mejorarán la cohesión del equipo.

Debe intentarse asegurar la compatibilidad de las soluciones propuestas con la cultura local, utilizando la adecuada tecnología y favoreciendo la apropiación de esta tecnología por parte de los usuarios (por ejemplo, la implantación de sistema de pago por uso vía satélite o por pórticos en autopistas).

  Por último, en este encuentro se ha hecho hincapié en la importancia, para llevar a buen fin cualquiera de los proyectos estudiados, de que las empresas conozcan debidamente la legislación del país aplicable, pero sobre todo que establezcan desde el principio una relación estable de confianza con el conjunto de actores involucrados; de definir una estrategia que permita reaccionar correctamente y de manera preestablecida a posibles cambios del marco legal y conocer de antemano la capacidad de reacción de cada uno de los interlocutores, tanto de las administraciones públicas como de los entes que financien todo o parte del proyecto.

Y de asegurar desde el principio una relación con todos los actores involucrados con bases diáfanas, sólidas y especificadas, para hacer frente con las mayores garantías de éxito a posibles cambios sobrevenidos que pudieran poner en peligro el desarrollo de los proyectos. 

 

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