DESDE MI ATALAYA

'Cataluña, ven y cuéntalo' o déjaselo a los periodistas

Los me­dios de co­mu­ni­ca­ción están a punto de con­ver­tirse en los pro­ta­go­nistas de la ac­ti­vidad ban­ca­ria-­po­lí­tica, si ya no lo son en al­gunos ca­sos. Exprimir la in­for­ma­ción lle­ván­dola al te­rreno del es­pec­táculo se está con­vir­tiendo en un pe­li­groso ejer­cicio de irres­pon­sa­bi­li­dad. La ape­la­ción a la li­bertad de ex­pre­sión y al de­recho a la in­for­ma­ción nunca antes ha es­tado tan de­va­luado. Mientras se des­troza, no sin me­re­ci­miento, a la clase po­lí­tica, a los sin­di­catos y a cual­quier per­sona que está en lo alto de cual­quier ac­ti­vi­dad, nadie re­para en la po­dre­dumbre que asola a al­gunos me­dios de co­mu­ni­ca­ción.

Asediados por una cuenta de resultados en números rojos, ejercicio tras ejercicio; acorralados por un modelo de negocio caduco que se hunde más cada día -ya veremos qué ocurre con la última alquimia presentada por Unidad Editorial con su periódico vespertino de pago-; asfixiados por la baja calidad del producto, derivada de la salida , siempre traumática, de muchos de sus mejores profesionales; uniformizados por la noticia seguidista y aburrida en la que uno lanza el titular y en cuestión de minutos, el resto de la manada se abalanza para contar lo mismo, pero añadiendo de su cosecha, no más valor, sino más sensacionalismo.

Con esta realidad y en medio de este fétido olor, **Rodrigo Rato **y **José Ignacio Goirigolzarri **se fueron hace ya unos días a Barcelona a comparecer en el Parlamento de Cataluña ante la comisión creada ex profeso para analizar y descubrir la verdad de todas las verdades sobre la quiebra de las antiguas cajas de ahorro.

Rodrigo Rato acudió, cual Gary Cooper, solo ante el peligro. Lejos quedaban los días de vino y rosas, séquito y glamour. Acompañado por Alicia Sánchez Camacho, portavoz del PP en el Parlament, Rato desglosó su verdad sobre lo ocurrido. El discurso, muy ceñido a su comparecencia en julio ante una comisión similar -por decir algo- en las Cortes españolas. Asumió las decisiones tomadas durante los dos años que permaneció al frente de Caja Madrid-Bankia y mantuvo que se atendió siempre a la legalidad y a las recomendaciones de los reguladores, Banco de España y CNMV.

Pero surgió la mediocridad periodística. Alguien títuló como conclusión de la intervención que Rato desviaba su responsabilidad sobre las preferentes y ya se acabaron los argumentos. El genio periodístico, ignorante y estulto, no tuvo ni la mínima profesionalidad de mirar una hemeroteca y comprobar que la colocación masiva de preferentes se produjo años antes, durante la presidencia de Miguel Blesa, investigado en curioso negociado judicial por ello.

Por si fuera poco, vino el show de la zapatilla. El minuto de gloria al que todos los idiotas del mundo tiene derecho. La verdad es que la intervención del diputado David Fernández, de CUP  fue lamentable. Faltó al mínimo decoro parlamentario, lo que es sólo responsabilidad del individuo transgresor. Pero fue mayor la de la presidenta de la comisión, que no tuvo agallas ni experiencia para llamarle al orden. Por no decir la actuación de una mesa del Parlamento, que no analiza este tipo de situaciones que sólo devalúan a una clase política catalana pendenciera, acomplejada y barriobajera.

Pero con todo, lo peor, de nuevo, la interpretación que del gesto hicieron los medios. ¿En qué momento el parlamentario macarra hace amago de lanzar la cutre sandalia?. Revisen la grabación: En ninguno. Simplemnete un periodista habló de intento de agresión o de lanzamiento de sandalia y todos detrás, como la Legión.

Pero la fiesta de la falta de verdad no acabó ahí. Luego le tocó el turno al junco de Plentzia. Goirigolzarri, incómodo desde el primer momento, extraño como pato en el Llobregat, se preguntaba, seguramente, si este circo podía llegar a reproducirse en cada uno de los parlamentos autonómicos vigentes, ¡Con todo lo que tengo que hacer!, pensaría.

Discreto en su intervención, al ser preguntado por el equipo gestor, se limitó a indicar que había escogido el que consideraba más idóneo para la tarea que tenía por delante. Punto final de la cita. Pero... ¡Zas!. Ya tenemos el titular, debió pensar otro plumilla digno candidato al Pulitzer: Goirigolzarri critica al anterior equipo de Bankia: "No era el más adecuado". ¡Pero si nunca lo dijo así, ni con ese sentido!. Qué más da, pensó el redactor de turno. Me vale el titular, debió de pensar.

Además, aprovechó que reconocía que la salida Bolsa no fue una buena medida para rematar con un  "Goirigolzarri critica a los anteriores gesrtores de Bankia por su salida a Bolsa". Soy un genio de la verdad, se debió decir mirándose en el espejo.

Pues eso, dos por uno, le sumo la de la chancla y ya tengo tema de comentario, escarnio y reflexión para toda la semana.

Los medios, esos seres entrañables que merecerían unas cuantas portadas como las que dedican a la prédica y corrección del prójimo, han optado por un camino erróneo. El periodismo espectáculo inoculado en las nuevas e ignorantes generaciones es como dejar nitroglicerina en manos de un enfermo de Parkinson. Competir con Sálvame de Luxe sólo lleva a la muerte. Aunque, tal vez, muchos de ellos hace tiempo que han muerto pero todavía no lo saben.

 

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