MINISTROS EN APUROS

Luis de Guindos y el patoso pisacharcos

Luis de Guindos
Luis de Guindos

Luis de Guindos , el fu­turo ex mi­nistro de Economía, acaba de con­firmar su can­di­da­tura a aban­donar la casa del Gran Hermano Rajoy. Su úl­timo pulso con la banca es­pañola a raíz de del anuncio de nom­bra­miento de José María Roldán como pró­ximo pre­si­dente de la AEB puede haber abierto de­fi­ni­ti­va­mente la fosa donde van a parar los mi­nis­tros pi­sa­char­cos, va­ni­dosos y tor­pes. Lo que queda de Juan Ignacio Wert , ti­tular de Educación, ya re­posa ahí a la es­pera de que Mariano Rajoy saque sus restos de­fi­ni­ti­va­mente fuera de Moncloa, algo que tendrá que ocu­rrir más pronto que tarde.

**Ana Mato **o Alberto Ruíz Gallardón, dos personajes más que merecerían este destino final, se han salvado por los pelos -aunque de momento- de la quema y es por poseer una característica singular que los dota de inmunidad: "son de los nuestros: es decir, del Partido Popular".

Luis de Guindos, el ministro cursi, se ha cabreado. Para manifestar su malestar ha vuelto a usar los mecanismos habituales de propaganda. Todo empezó el domingo pasado, cuando El Mundo, a través de uno de sus periodistas más reconocidos, lanzó a todo trapo en su suplemento de economía el descontento de Guindos con la Asociación Española de Banca. Al día siguiente le tocaba el turno a Expansión, publicación del mismo grupo editorial, quien llevaba la noticia a portada con gran despliegue. Otra vez Guindos, otra vez los mismos transmisores.

Pero más allá de la anécdota de quien levanta la información lo realmente preocupante es por qué Guindos desata la furia de los vientos contra un hombre de reconocido prestigio como José María Roldán, hasta hace seis meses director general de Regulación del Banco de España.

Luis de Guindos manifestó a la banca su "profundo malestar" con este candidato al considerar poco estético e inadecuado que un directivo del Banco de España pasara al sector privado después de haber sido el responsable de Regulación y Estabilidad Financiera de un sector que ha necesitado más de 50.000 millones de euros de ayudas públicas.

Es sorprendente que el ministro De Guindos hable de estética. El mismo personaje que desde la creación del desastroso Banco Mare Nostrum hasta su nombramiento como miembro del Ejecutivo, en diciembre de 2011, fue presidente de su Comisión de Auditoría. Es sorprendente que hable de estética el que fuera responsable de Lehman Brothers en España y al que muchos señalan como comercializador de productos híbridos que tantos quebraderos de cabeza han traído.

Es sorprendente que hable de estética quien ha colocado en PriceWaterHouseCoopers a Luis Maldonado, jefe de Gabinete y director de estrategia de la Bankia de Rodrigo Rato y supuesto responsable con su ex jefe y algunos más de la caída de la entidad. Es sorprendente que hable de estética un hombre cuya declaración en la Audiencia Nacional sobre el caso Bankia está plagada, como mínimo, de contradicciones, cuando no de posible falsedades según muchos de los implicados.

Es sorprendente que hable de estética un funcionario que autoriza que Jorge Dajani, director de Relaciones con Inversores de Bankia, otro hombre de confianza de Rato, sea nombrado jefe de gabinete de su secretario de Estado, Fernando Jiménez Latorre, rozando la ilegalidad con su anticipo de excedencia.

¿Por qué entonces tanta inquina?. No me cabe la menor duda que por razones puramente personales, muy alejadas del interés común. Guindos vuelve a estar fuera de juego de las decisiones del sector. Otra vez le pillan con el pie cambiado. Con su "malestar", De Guindos criminalizaría a todos los funcionarios de primer nivel del Banco de España, haciéndoles responsables de la gestión de una crisis que tiene su eje en Miguel Ángel Fernández Ordoñez, otrora Gobernador del BdE impuesto por los socialistas bajo mandato del resucitado Rodríguez Zapatero.

Con su "malestar", De Guindos aumenta el agravio hacia los **Botín, González, Fainé **y compañía que ya han manifestado en privado y en repetidas ocasiones su incomodidad con el ministro. El mismo tipo que casi se los lleva por delante con su nefasta gestión de la crisis Bankia. El mismo ministro que por torpeza les ha obligado a comparecer ante el juez Andreu en la Audiencia Nacional soportando todo tipo de gritos e insultos al entrar y salir del juzgado. Tampoco se habrá ganado la amistad de Manuel Pizarro, hombre respetado en el sector y suegro de Roldán, que estará viendo cómo la opción de **Mariano Rajoy **en materia económica no llega ni al tacón del zapato de quien estaba llamado a desempeñar esa tarea hace 8 años.

"Guindos la ha vuelto a cagar", me decía un amigo vasco hace dos días. No perdona que el BdE aceptara el plan de saneamiento presentado por Rodrigo Rato para Bankia en 2012. No perdona que el BdE no estuviera a sus órdenes durante aquel infame proceso.

Lo único cierto es que aunque gane la batalla porque es el guardián de un arma invencible, el BOE, el desprecio del sector hacia su persona ha crecido en otro escalón. Los grandes banqueros no le necesitan para hablar con Rajoy. Le reirán las gracias, porque para eso es ministro del ramo, pero le seguirán considerando un problema. Aislado dentro del Ejecutivo; enfrentado a **Cristóbal Montoro **y sin confianza desde el Partido Popular, su nombre ya se escribe con letras góticas en el frio mármol que cubre la fosa de los ministros amortizados por pisa charcos.

 

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