MI PALCO SOBERANO

Sánchez-Camacho, 'despachada' de la cúpula del PP

La Generalitat ce­lebra el en­fren­ta­miento entre la líder ca­ta­lana y la cú­pula ma­dri­leña

El re­chazo de la di­rec­ción del Partido Popular a las pro­puestas de Alicia Sánchez-Camacho en­ca­mi­nadas a abrir un diá­logo y nuevas ini­cia­tivas para una fi­nan­cia­ción sin­gular hacia Cataluña, han sido va­lo­radas como un nuevo por­tazo de los po­pu­lares a cual­quier mo­delo di­fe­rente en las re­la­ciones entre el Gobierno es­pañol y Cataluña. Según el vi­ce­pre­si­dente y por­tavoz del go­bierno ca­ta­lán, Francesc Homs, la líder po­pular ca­ta­lana "ha sido des­pa­chada" de la cumbre di­rec­tiva del PP. Todo un éxito para la es­tra­tegia so­ber­naista de los lí­deres de CiU.

De nada vale que Sánchez-Camacho defienda su postura, la de intentar dar una respuesta al empuje proindependentista en Cataluña, con apertura de negociaciones hacia un nuevo modelo económico -del tipo del que cuentan, por ejemplo, el País Vasco y Navarra- porque le han llovido críticas por todas partes. Para Ciutadans, el partido que está rascando votos al PP en Cataluña, las propuestas de Sánchez-Camacho suponen la "entrada en la lógica separatista". Pero, seguramente, aún debe doler más que sea el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, miembro de su propio partido, quien le haya dicho que, con tales propuestas, "hace el juego a los independentistas".

Y, todo ello, rematado por las declaraciones del propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que considera, sin más, que "todas las inversiones" ya están hechas en Cataluña. Un concepto que, cuanto menos, choca con las posturas económicas de los presidentes de Foment, Joaquim Gay de Montella, y de la Cámara de Comercio, Manuel Valls, poco susceptibles de ser proindependentistas, que han criticado abiertamente el recorte del 25% en inversión pública hacia Cataluña, contenido en los Presupuestos Generales del Estado para 2014.

En el otro frente nacionalista, liderado por ERC y al que las encuesta de intención de voto -La Vanguardia, 6 de octubre 2013- le dan la mayoría en votos y empate técnico en número de diputados con CiU, se frotan las manos con el portazo del mando del PP a su líder en Cataluña. "Sólo puede ir inclinando la balanza hacia la independencia", dicen en ERC, que recuerdan que no hay estrategia del PP hacia la realidad catalana, donde, según la misma encuesta un 49% de ciudadanos votaría independencia y un 82% quieren que se celebre una consulta.

Un consulta que, como pretende Josep Antoni Duran Lleida (UDC) y Pere Navarro (PSC), debería incluir una "tercera vía" -federalismo, o confederación- pero que, a la vista del cerrojo popular en mover ficha, parece enterrada antes de nacer.

Próxima prueba

Una primera prueba de fuego electoral que calibrará el sentimiento proindependentista, o pro continuista de dejar las cosas tal como están, lo darán los comicios al Parlamento Europeo, que en España se celebraran el 25 de mayo de 2014. Resultará, cuando menos, inédito ver como articulan su campaña electoral, por ejemplo, CiU y ERC, que podrían ir juntos, a una elección al Parlemento Europeo, cuando desde Bruselas se dice y se repite que una Cataluña independiente dejaría de pertenecer a la Unión Europea.  

Escenario realista, de acuerdo a los Tratados de la Unión, pero que va dejando de inquietar a los partidarios de la independencia, donde se trabaja, desde altas esferas, en alternativas a un portazo temporal de la Unión Europea. Fuera de la UE también hay vida, recuerdan en filas nacionalistas, donde cada vez hay más convicción que el gobierno de Mariano Rajoy va hacia un enfrentamiento directo, cerrando cualquier intento de diálogo, aunque venga desde sus propias filas como ha sido el caso de Alicia Sánchez-Camacho, nacida en Blanes, a quien nadie puede tachar de ser, precisamente, pro independentista, excepto Montoro o Ciutadans.

 

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