BANKIA CONDIFENTIAL

Los créditos fiscales de Bankia

Luis de Guindos y Rodrigo Rato
Luis de Guindos y Rodrigo Rato

Lo malo de este siglo XXI cam­ba­la­che, pro­ble­má­tico y fé­bril, es la falta de con­sis­tencia de gran parte de los que están en el po­der. Da lo mismo po­lí­ticos que ban­que­ros, pre­si­dentes de co­mu­ni­dades de ve­cinos o re­vi­sores de Metro. Poder, po­der, po­der. Ya nos lo había ad­ver­tido hace mucho tiempo Lord Acton, aquel par­la­men­tario in­glés de fi­nales del XIX cuando sen­tenció que el poder co­rrompe, pero el poder ab­so­luto, más aún, co­rrompe ab­so­lu­ta­mente. Evidentemente, Acton no se re­fería al poder po­lí­tico, sino a cual­quier tipo de bien que pueda con­llevar el co­rrom­pi­miento del ser. Uno de ellos, tal vez más el im­por­tante es la ho­nes­tidad in­te­lec­tual. La cohe­rencia que obliga a no ha­cerse trampas en el so­li­ta­rio. A que lo malo para uno, tam­bién lo sea para ti y no al re­vés.

Traigo a colación este breve exordio para hablar de los créditos fiscales de Bankia. ¿Se acuerdan, verdad?. Si, hombre aquellos derechos fiscales a largo plazo a los que se refería Rodrigo Rato cuando presentó su segundo Plan de saneamiento a De Guindos como un activo más para aminorar la cantidad de dinero que iba a necesitar Bankia para salir adelante. Se consideraban "inciertos y poco realistas" en ese momento. ¡¡Vaya gilipollez!!. La sustentación de tal afirmación se basaba, en 2012, en que Bankia no podría tener suficientes beneficios futuros -15 años- para compensarlos.

Hoy, 17 meses después, se pueden convertir en un derecho cimentado y realista, simplemente porque ha cambiado el criterio interpretativo. Lo que se dice, "cambiar el guión". Aunque a Montoro esta gracieta le suponga una importante caída en la recaudación difícilmente digerible y a Europa no le guste tampoco demasiado por mor de Basilea II.

Lo peor no es la cuestión técnica, sino el doble rasero. Cuando Rato no valían y demostraba la baja calidad de su propuesta de futuro para Bankia, "un simple power point" como dijo un vanidoso personajillo aficionado al tupperware. José Ignacio Goirigolzarri, ahora presidente de Bankia, miraba silencioso, entonces, hacia otro lado. No era mi guerra; ya me la hacen ellos, debió pensar el "Junco de Deusto".

Hoy nadie parece, desde los medios, discutir la idoneidad de esos créditos fiscales que ahora son buenos, justos y necesarios, pero que antes eran frágiles, discutibles y negados. Ay! Cuánto hecho de menos a Lord Acton.

Y hoy no me pidan que les cuente más. Estoy cansado, aburrido de la injusticia y con el firme propósito de ser bueno y dejar que el pasado entierre a sus muertos. Pero, cómo cuesta ser paloma en un mundo de gavilanes...

 

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